<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-8168472</id><updated>2011-07-22T20:02:58.635-07:00</updated><title type='text'>"RELATO A UNA MARIPOSA"</title><subtitle type='html'>----"Fotografía de mi vida"----


No olvides comenzar por el prólogo y avanzar conforme fueron publicados los capítulos. </subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://recuerdosperdidos.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8168472/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recuerdosperdidos.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Poeta sin palabras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06901294659165649956</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://www.flickr.com/photos/342137_49503073944@N01.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>16</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8168472.post-115119057138331183</id><published>2006-06-24T16:09:00.000-07:00</published><updated>2006-06-24T16:09:35.923-07:00</updated><title type='text'>X La mujer que vuela (Parte II) (4)</title><content type='html'>&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Cont.&lt;br /&gt;Parte II&lt;br /&gt;El diario&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las virtudes pueden ir acompañadas de defectos. “Pueden ser éstas mismas”. Son las 10:30 AM del día 28 de abril.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy es cumpleaños de tu hermana Sandra, no la viste porque ella se quedó la noche anterior en su escuela, la Faculta de Economía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fabiola, la chica de la que está enamorado tu amigo Javier, vino a remover un poco el pasar de tu vida. No es tan drástico, pero presientes algo mayor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las primeras horas del día 21 de abril, en la brigada, al momento de cubrirse del frío, al meterse bajo las cobijas que tendieron y abrazarse mutuamente, hicieron un juego que los mantenía riendo, despiertos y en movimiento, era un ejercicio que contrarrestaba física y sicológicamente el frío y el pánico de la primer noche de la huelga. Dicho juego consistía en colocar sus manos sobre los demás y tomar algún brazo o una mano que se encontraran. “¿es tuyo?” y alguien decía “¡no, es mío!”. Era gracioso el error, pero lo más gracioso era el doble sentido que flotaba con la pregunta, nunca se especificaba qué es lo que se había agarrado. Decidieron nombrar esa brigada como “La brigada de los perversos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fabiola y tu, permanecieron abrazados y tomados de la mano mucho tiempo, hasta que, temprano, por la mañana, se despidió y se fue a trabajar. Tu seguías molesto porque Luna se había ido hacía mucho rato con Gibrán y apareció hasta la mañana solo para despedirse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Regresaste a tu casa esa tarde y volviste al día siguiente, jueves 22 de abril por la tarde y volver nuevamente a casa el día 23 por la noche. Durante esos días, del 21 al 23, fue muy difícil acordar un plan o una estructura de trabajo bien realizada, los proyectos para actividades y talleres surgieron, pero no se realizaron por falta de compromiso de las personas o por falta de gente que acudiera. Félix coordinaba difusión cultural, pero estaba tan metido en todas partes, que cuando se le solicitó el reporte de su comisión en asamblea no supo decir nada coherente por lo que intervino Eliuth y dio el informe completo ya que había estado trabajando conjuntamente con Mónica y contigo. Desde ese momento, Eliuth y tú, quedaron como coordinadores de la comisión de Difusión cultural.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viernes 23, por la tarde te abordó el cansancio y tenías que irte, además esa tarde habría un concierto de Madredeus en el zócalo, pero estabas tan cansado que habías decidido no ir. Cuando ibas a despedirte de Fabiola, ella junto con Yumiko y Javier se habían incorporado ya, a un taller de expresión corporal. Te invitaron. Aceptaste. Durante y después del taller, la energía fluyó de tal modo, que no pudo sino ser realmente una expresión corporal la que los hiciera despedirse varias veces e ir acercando cada vez más el beso de la mejilla a la boca sucesivamente en cada despedida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acudiste nuevamente el sábado a la escuela tras haber ido a tu clase de photoshop en la escuela de computación. Llegaste como a las 5:00 y no viste ni a Eliuth ni a Fabiola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa noche Javier entró en una crisis por la abstinencia a la marihuana y acudió a ti pidiendo apoyo y ayuda. Te asustaste, jamás lo habías visto tan mal. Lloró largamente entre angustia y desesperación. Dijo que estaba enfermo, que él no quería vivir así. No supiste decir nada. Enmudeciste. Lo abrazaste fuertemente, apretaste sus manos, acariciaste su cabeza… te sentiste mal por no poder hacer nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más tarde, entre Fabiola y tu sucedía algo, ambos preparaban un terreno al que no te atrevías aún a entrar, sin embargo ella lo hizo. “Tengo muchas ganas de darte un beso” te dijo. Respondiste, dejando un “pero” en el aire, que tu también querías. Ambos entendieron que si lo hacían, causarían algún daño a Javier. Te sientes culpable, claro, culpable, porque de cualquier modo lo hicieron, y él lo notaba en sus rostros cuando se acercaba y ustedes trataban de disimular cuando soltaban el abrazo, se besaban cuando lo creían ausente, pero siempre llegaba nuevamente y él adivinaba todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;––––––––––&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Curiosamente, para el día 22 de abril, el movimiento ya estaba trasminando al ambiente político. Por un lado, el Rector Barnés insistía en declarar con peticiones a los partidos políticos para que no se metieran en el conflicto, que era una cuestión de universitarios y que se resolvía entre universitarios. Por otro lado, lo partidos comenzaron a echarse la bolita unos a otros, la mayoría coincidía en que el PRD estaba metido con todo en el movimiento y que además invertía recursos en él, sin embargo, se defendían diciendo que cualquier persona era libre de participar en movimientos sociales por cuenta propia, y claro, era el caso de algunos militantes del partido, sin embargo no solo eran ellos, porque también gente del PRI decía que había gente del PAN dentro del movimiento y que estaban muy interesados en que se pagaran cuotas en la UNAM. Otros partidos pequeños, sin embargo, hablaban de que mientras unos se decían de otros, todos los partidos estaban interesados en el movimiento porque a partir de ahí tratarían de ganarse el voto de todos los universitarios al hacer frente a los problemas económicos de la educación. A pesar de que no fue ni una ni otra, todas esas cosas tenían algo de razón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por su parte, las autoridades universitarias comenzaban su juego sucio amedrentando a la comunidad del movimiento en distintos flancos, es decir, por la noche los porros acechaban las facultades y planteles, y en los medios ya sonaba la versión de que éstas, las autoridades, habrían de proceder penalmente contra algunos de los estudiantes identificados. En sus reuniones hablaban ya de cómo proceder con un plan de clases extramuros y se hacían llamados a la comunidad estudiantil a que se uniera contra los huelguistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Obvio, los medios ayudaban mucho a estos fines.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún cuando no se quiere pensar se piensa, solo que se hace de manera diferente o como conciencia nihilizadora del pensamiento que se quiere omitir. Son las 8:30 PM del día 4 de mayo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace algunos días que no has querido pensar nada acerca de lo que estaba sucediendo, y principalmente con Fabiola. Sin embargo, parece que ayer terminó todo entre ustedes cuando ella te dijo “¿sabes?, eres un pendejo, la neta me decepcionaste bien cabrón…”. Al menos no te sientes mal, o lo crees.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero tienes un conflicto, la razón por la que Fabiola se puso así. Durante estos días, conociste a otra persona que se llama Brenda, en cuanto te llamó la atención te acercaste a decirle que es muy bonita, se presentaron y después de unos días ya se hablaban muy bien. Mientras, con Fabiola se seguía desarrollando una relación muy cercana a un noviazgo. Algo te estaba fastidiando mucho con ella, porque se pasaba el tiempo hablándote de Juan, su ex novio; a veces lloraba o hacía dramas cosa que te incomodaba bastante porque te veías a ti mismo lidiando con cosas que te parecen de secundaria. Y muy a pesar de que crees que no puedes vivir con esas cosas, tampoco tuviste el valor de decírselo abiertamente. En lugar de ello, le dijiste que había otra persona que te interesaba y que te hacía sentir pocamadre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El domingo pasado (2 de mayo), realizaron un festival de día del niño. Fue un trabajo muy pesado. Desde los preparativos de la noche anterior por los que casi no durmieron y posteriormente con las actividades, los talleres y los juegos con que atendieron a los niños del pueblo de Santiago que acudieron. Desde el taller para hacer papalotes hasta las carreritas de costales, la gente se vio muy participativa y los niños contentos, los padres mostraron tanto su entusiasmo que hasta terminaron por enseñar ellos a ustedes, cómo hacer los papalotes porque los que ustedes hicieron simplemente no volaban. Fue un trabajo realmente hermoso que concluyó cerca de las 4:00 PM. Tu ya no quisiste hacer nada, ni siquiera recoger las cosas o limpiar. En lugar de ello, planearon ir a casa de uno de tus amigos a tomar cervezas para relajarse. Algunos se adelantaron a la Escuela Nacional de Enfermería y Obstetricia (ENEO), porque habría una reunión ahí. Algunos otros junto contigo, los alcanzarían después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la tarde, casi noche, encontraste a Brenda, te vio tan cansado que te dijo que te fueras a dormir y también te dijo que esa noche habría muy poca gente en la escuela, razón por la que le prometiste volver por la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La reunión en la ENEO ya no se realizó, por lo que todos regresaron a la ENAP, pero el plan de las cervezas continuaba, solo que no podían ponerse de acuerdo en dónde se realizaría. Víctor y tú, querían quedarse en la escuela, tu razón obviamente era Brenda, pero eso no se lo dijiste a nadie. Los demás, o sea Héctor, Fabiola y Félix, querían ir a casa de Héctor. En lo único que se pudieron poner de acuerdo por lo pronto fue en comprar unas cervezas, así que Félix, Víctor y tú fueron a la tienda a comprarlas. Los demás los alcanzaron con el plan de ir a la casa. Fabiola te convenció de ir, aunque en realidad te sentiste comprometido a hacerlo ya que Víctor ya había aceptado la idea. Lo absurdo del asunto es que en ningún lugar, por más que buscabas, lograste encontrar un teléfono para llamar a la escuela y disculparte con Brenda. Rompiste la promesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya en la casa, tomaron cervezas, viña y tequila. Ni Fabiola ni tú tomaron mucho, en cambio se subieron a la azotea a platicar. Ahí fue cuando tú le hablaste de Brenda. Ella habló de cosas que le cagaban de tu actitud. No obstante empezó a besarte provocadoramente, claro, ella tomaba eso ya casi como un reto, porque días antes ya te había estado incitando a ello, pero tú te negabas por temor a no sabes qué, crees que al embarazo, que a las enfermedades, que a tu respuesta física, que a tu respuesta emocional… en el fondo debe ser una mezcla de todas. Pero te estaba besando y accediste, decidiste ceder ante la provocación, por lo que te acomodaste y comenzaste a deslizar tus manos por sus brazos, luego su vientre, lentamente avanzaste el ascenso hacia los senos, acariciabas suavemente. Ella te besaba el cuello, y alternaban. Descubriste su vientre y repetiste el recorrido anterior pero ahora directamente sobre su piel. Besaste su ombligo y el recorrido que tus manos emprendieron fue en descenso, fue de sus piernas a los muslos, las rodillas, los muslos nuevamente, el vértice, lentamente el vértice, suavemente el vértice. Ella te ayudó a aflojar su pantalón, a abrirlo. Tu boca comenzó a descender también con besos, el vientre, el césped de su vértice, la entrepierna, y finalmente la cima, la perla rosada de ese templo cálido que fue habitado por tu lengua y tu tacto. Hasta que provocaste una explosión en su cuerpo. Ella correspondió el gesto haciéndote explotar de la misma manera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la mañana siguiente Víctor y tú regresaron a la escuela mientras los demás se quedaron acostados. Llegando te encontraste con Brenda, tu corazón latió rápido y ella te hizo un gesto de desprecio “vas a ver eh!… ya no te quiero” dijo, “no, no es cierto, sí te quiero”… En pocas palabras te deshizo. En el fondo, sabes que no te hará caso y que si es linda contigo puede ser más por simpatía y otro poco por compasión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Justo en este instante son las 9:30 y vas en dirección a la escuela, vas simplemente porque tienes ganas de verla aunque dudas que esté ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;––––––––––&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;No sé a ciencia cierta si le gustan a usted los niños, lo que sí sé, es que usted adora a su linda sobrina. En esta época de mi vida, a raíz de diversas situaciones aprendí a convivir con ellos, esos adorables monstruos que destruyen las cosas para descubrir sus habilidades. Los nobles niños, a quienes ese fin de semana les festejamos el día del niño en diversas escuelas y facultades, mientras las autoridades universitarias seguían tratando de impedir el diálogo. Era muy curioso, ahora me lo parece, cómo a escasos 15 días de huelga, comenzaba a sonar algo que atemorizaba a todo el mundo y sobre todo a la comunidad universitaria, ya apoyando la huelga, ya apoyando los programas extramuros. Esta amenaza invisible que solo tenía una manera de nombrarse “Barnés le está apostando a una huelga larga”, la frase y su contenido, comenzaba a aparecer en nuestro lenguaje y cada día, paulatinamente se iba convirtiendo en un enemigo que nos golpeaba por dentro. Esto comenzaba a generar en nosotros una especie de desesperación. El movimiento empezó a dar sus primeras muestras de endurecimiento, de un inicial pliego petitorio de 5 puntos que comprendía la “Abrogación del Reglamento General de Pagos y anulación de todo tipo de cobros por inscripción, trámites, servicios, equipo y materiales”, la ”Derogación de las reformas aprobadas por el Consejo Universitario en junio de 1997”, un “Congreso democrático y resolutivo en el que toda la comunidad discuta y decida sobre los problemas que enfrenta nuestra universidad y cuyas decisiones tengan carácter de mandato para toda la comunidad universitaria y sean acatadas por las autoridades”, el “Desmantelamiento del aparato represivo y de espionaje montado por las autoridades y anulación de todo tipo de actas y sanciones en contra de maestros, estudiantes y trabajadores que participamos en el movimiento”, y “Recorrer el calendario escolar tantos días como los días efectivos de clase suspendidos por el actual conflicto, con la correspondiente anulación de las clases extramuros”; el día 4 de mayo en asamblea del CGH se decidió aumentar un punto a este pliego pidiendo el “Rompimiento total y definitivo de los vínculos de la UNAM con el Centro Nacional de Evaluaciones (Ceneval) y, en consecuencia, la anulación del examen único de ingreso al bachillerato de las universidades y escuelas públicas, así como del Examen Único de Egreso”. Ese mismo día, la asamblea decidió emplazar al rector para que diera respuesta a la petición de diálogo, la fecha, el 13 de mayo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La confusión puede convertirse en un reactor, a menos de que el temor o la inacción sean más fuertes. Son las 6:00 PM del día 9 de mayo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te diriges a la escuela, es un domingo gris, de esos en los que uno quiere ser planta, o estar metido bajo la cobija con un café a la mano. Aproximadamente en una hora con veinte minutos estarás llegando a la escuela. A pesar de tu falta de ánimo por llegar, tu preocupación por el funcionamiento de las comisiones te lleva y no se diga ya de las ganas que tienes de ver a Brenda. Ayer hablaron por teléfono y su tema de conversación fue “La confusión” si, tu confusión ante el movimiento, tu confusión ante el amor… pero ante todo, estás confundido porque no sabes si ella se ha dado cuenta ya de que te interesa como pareja. Ella, por su parte, te manifestó su apoyo, te dijo que te relajaras y que hicieras lo que creyeras mejor y que ahí, en tu decisión ella estaría contigo… hubieras querido, claro, que eso te lo dijera en otro tema de conversación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sientes que la quieres. Pero no quieres decirlo siquiera por temor a que ella no lo crea… pero, tienes el temor de que en realidad sea una mentira para ti mismo.&lt;br /&gt;Por otro lado no quieres ir porque tienes miedo de enfrentar a Fabiola, ella te llamó ayer y dijo que te extrañaba y que quería estar contigo, y sabes, porque también te lo dijo, que estaría ahí. Ella, después de decirte que eras un pendejo fue a buscarte para decir que te quiere mucho y que quiere regresar contigo, pero llevas cuatro días sacándole la vuelta porque quieres hablar primero con Brenda antes de decidir algo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Brenda ya conoce casi toda tu historia con Fabiola, y Luna la conoce completa con todo y la de Brenda a quien por cierto le has escrito ya algunos poemas que recibe con agradecimiento, pero quizá no has sido muy claro con ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;––––––––––&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Eso usted lo sabe, la confusión puede a uno petrificarlo, no se diga de la mezcla entre confusión y temor. ¿Cuántas veces no ha estado en una situación similar? Sin saber cómo actuar porque no se decide a poner claros los sentimientos y prefiere ponerlos frente a un espejo de posibilidades y factibilidades… Como seres humanos tenemos el derecho a descubrirnos bajo nuestros propios errores, sin embargo, en ese descubrir uno puede hacer mucho daño, sin tomar en cuenta que al final del día, es uno el que resultó más jodido. A veces, la mayoría para ser más concreto, actuamos bajo el mismo mecanismo, no sabemos trabajar de otro modo, preferimos seguir insistiendo en una relación o en un trabajo o en un &lt;b&gt;noséqué&lt;/b&gt; que nos proporciona displacer… es más cómodo porque ya sabemos cómo funciona… no nos atrevemos quizá a experimentar por temor a precisamente lo único que sabemos proporcionarnos. Se llama ironía.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="right"&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;(Cont.)&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8168472-115119057138331183?l=recuerdosperdidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recuerdosperdidos.blogspot.com/feeds/115119057138331183/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8168472&amp;postID=115119057138331183' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8168472/posts/default/115119057138331183'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8168472/posts/default/115119057138331183'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recuerdosperdidos.blogspot.com/2006/06/x-la-mujer-que-vuela-parte-ii-4.html' title='X La mujer que vuela (Parte II) (4)'/><author><name>Poeta sin palabras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06901294659165649956</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://www.flickr.com/photos/342137_49503073944@N01.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8168472.post-114988692562767094</id><published>2006-06-09T16:00:00.000-07:00</published><updated>2006-06-09T14:03:36.746-07:00</updated><title type='text'>X La mujer que vuela (Parte II) (3)</title><content type='html'>&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Cont.&lt;br /&gt;Parte II&lt;br /&gt;El diario&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es tan difícil hacerse ver las cosas a uno mismo y más porque el riesgo es creerse algo que no es. Son las 10:50 PM del día 18 de abril.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace días que no has querido escuchar, no has tenido el suficiente valor de afrontarte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día 14 apareció Maru, te llegó la noticia en la voz de Luna. Sonaba todo bien hasta que agregó que iba de la mano de su novio, te afligió pero no dijiste nada. La viste hasta tarde como a las 7, quisiste ignorarla tal vez por temor. Ella cargaba el bebé de una de sus amigas y le daba mamila. Estaban sentados en las mesitas del Cafenauta; tu estabas muy cerca de ahí con tus amigos quienes te comentaron que ahí estaba Maru y respondiste que no te importaba. De cierto modo no te emocionó verla aunque sabes que es por la desilusión de verla de nuevo con ese idiota. Ella también te vio, pero ambos se hicieron los locos. Incluso cuando se dio cuenta de que pasarías por ahí, abrazó y besó a su novio, pero fingiste ignorarlos y ella lo creyó, porque cuando ellos pasaron cerca de ustedes ella buscó tus ojos y se detuvo tratando de restablecer ese juego de miradas, pero solo le dijiste hola y seguiste tu camino no dándole importancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tu reacción fue estúpida pero es una reacción sicológica, por miedo a &lt;i&gt;quiensabequé&lt;/i&gt;. Un mecanismo de defensa ante el rechazo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luna, nada tonta, notó que algo en tí no estaba bien. Ya en el transporte te preguntó sobre lo qué habías sentido de ver a Maru. Respondiste que nada, que no te había emocionado. Pero ayer 17 te dijo en tono de burla que en realidad estabas ardido con Maru.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El jueves 15 volviste a verla y se acercó a saludarte, eran cerca de las 10:00 PM y pronto tendrían que irse, claro que ella en el Puma y tu en el microbús de la esquina. Te dijo que se había ido de vacaciones y que por eso había faltado. Te portaste educado pero un tanto desinteresado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese mismo día fue la consulta de los universitarios y Luna estuvo mucho tiempo con Gibrán y por eso también estuviste de malas y de mamón con las dos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viernes 16 estuviste en la asamblea un buen rato, estabas realmente interesado. Maru y su novio se acercaron porque pasaban por ahí para ir por café, pero se detuvieron un instante a saludarte, él se fue a sentar y ella se paró a tu lado y con voz de tonta te preguntó “Qué es todo esto eh? Qué hacen?” Te reventó. Con un poco de sarcasmo respondiste que era una asamblea. Regresaste tu atención y no le hiciste más caso. Se molestó y se fue.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parece que Luna y Gibrán son novios, los viste muy pegaditos y a él muy encimoso. También eso te revienta. Te has portado muy pero muy mamón con Luna por ello. Ella lo sabe y se siente un poco culpable y busca cómo hacerte reír o hablar contigo o cualquier cosa pero no te nace, hasta que se fastidia y ambos terminan nefasteados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así fue ayer 17, que fueron a Coyoacán a tomar fotos. Tu pretexto fue que ella había llegado tarde y que tenías una fiesta y eso era verdad, pero no era solo eso, sino que ella, el viernes se había ido con ese pendejo y no se despidió de ti. Obvio, no se lo dijiste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La fiesta fue con tus amigos del CCH. Aunque no fue muy divertido, al menos pudiste platicar con tu amigo el Hippieteco. Él no solo escucha, se hace partícipe de tu vida y habla francamente. Siempre es bueno verlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;–––––––––––&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;&lt;br /&gt;En esos días se realizó una consulta por parte de la Asamblea Estudiantil Universitaria (AEU) en la que se cuestionaba si se estaba o no a favor de la abrogación del Reglamento General de Pagos de la UNAM. Se supone que más de 93000 estudiantes se pronunciaron a favor. La Rectoría desconoció, por lógica, tal consulta y descalificó el proceso diciendo que había sido sucio y carente de representatividad; por otro lado, agregaban que esto estaba siendo manipulado por gente que encabezaba movimientos políticos y se hablaba de Llubere, Belaunzarán y Oscar Moreno, nombres para mí desconocidos en ese momento, pero que en adelante habría de quedarse, uno de ellos, fielmente en mi memoria. En su intento por deslegitimar la consulta, las autoridades habían comenzado un referéndum y una recolección de firmas en la que quien se suscribía era solo en contra de la huelga. Es decir, mientras el movimiento organizado y concentrado en diversas cuestiones como era el asunto de los pagos, de las reformas del 97, el ceneval y eso, y por otro lado un llamado a la huelga; las autoridades solo se concentraban en decir “no a la huelga” con un llamado un tanto pobre que era "Si estás por la defensa de la UNAM, acompáñanos a la gran concentración universitaria en contra del paro de actividades. Asiste a esta reunión en la explanada de rectoría el martes 20 de abril a las 10 horas". ¿Con qué argumento?, solo era la defensa de la UNAM, como si los compañeros que estaban pidiendo la abrogación del reglamento general de pagos fueran invasores atacándola. En fin, el punto de vista de todo ello es tan diverso que aún, mucha gente sigue pensando en los huelguistas como una bola de huevones, y bueno, pues no los culpo. Si me preguntara usted, qué tan legítima era en realidad la consulta, pues no sabría responderle, porque en ese proceso no estuve muy involucrado, pero lo que sí puedo decirle, es que el ánimo que se vivía en torno a las cuestiones relacionadas con los pagos era bastante favorable pro al paro indefinido de actividades, es decir, quizá muchos decían, yo no quiero que se vaya a huelga la UNAM, sin embargo no estoy de acuerdo con que impongan colegiaturas. Así más o menos versaba la idea en la mayoría de los estudiantes. Detecté entonces un problema, sutil, que estaba en el aire, la gente estaba pensando que el asunto era un problema económico, porque se escuchaban las voces también de mucha gente que decía “No mames, seis cientos pesos, cualquiera los puede pagar”. Pues sí, tal vez así era, pero el asunto importante no era exactamente ese, sino que la sesión del consejo Universitario se había realizado en ausencia de gran parte de los consejeros universitarios, se había, creo, citado a esa sesión de modo extraordinario, en fin, algo turbio había en torno a ella. Además, aunque hubiera sido un consenso dentro del Consejo, estarían violando un derecho constitucional y a parte de ello, en la máxima casa de estudios de Latinoamérica… ¿no suena eso como a privatizar la educación, como a cortar las cabezas más importantes y de ahí para abajo, como a crear más filtros para evitar la sobrepoblación de profesionales, como a seguir siendo mano de obra barata para las maquiladoras de inversionistas extranjeros, como a dividir más aún la población entre alfabetas y analfabetas? Y sabe por qué pensaba yo así?, porque yo fui en algún momento, como ya se lo había comentado antes, uno de esos estudiantes que no traían dinero en la bolsa ni para comprarse una pinche gordita de uno cincuenta. Me organicé con algunos compañeros, para plantear la producción de carteles y volantes en los que se hablaría de ello, “El problema no es económico sino político”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También, se estaba viendo mucho apoyo por parte de otras escuelas e instituciones, como el Instituto Politécnico, La universidad de Chapingo, Normales Rurales, La Escuela Nacional de Antropología e Historia, así como apoyo de muchos padres de familia y del sindicato de trabajadores de la UNAM (STUNAM), quienes fueron a manifestar su apoyo incondicional a los activistas, en una reunión en el Auditorio Che Guevara de la Facultad de Filosofía y Letras en CU. Decían aportar con víveres y con las actividades del Plan de acción que se definiera, así como en dar apoyo y reforzar en aquellas escuelas en las que no se tuvieran las condiciones para el paro de actividades.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces, como hoy, se está muy cansado y no se dicen las cosas. Es la 1:18 AM del día 20 de Abril.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Será breve porque tienes sueño. Estuviste contento con la producción de volantes para apoyar el movimiento estudiantil. Lástima que no contaban con el papel suficiente y la producción se limitó a 130 volantes hechos en serigrafía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hubo una asamblea en la que se determinó que hoy a las 3:00 PM se haría la votación para definir si se van o no a huelga. Será una lucha difícil, esperas que todo salga bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viste a Maru pero no hablaron, te sonrió y te diste cuenta, por su rostro, que volvieron de cierto modo a la complicidad aunque ahora no estén tan cerca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y por último, sigues payaso con Luna, no porque quieras, sino porque no puedes evitarlo. Parece que ella también está un poco en la misma situación, a ratos, se comportan como simples viles compañeros. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡La confianza se establece por fines afines!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy, será un día pesado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;––––––––––&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;&lt;br /&gt;Algunos académicos de la Facultad de Ciencias hicieron un llamado a Barnés, a derogar el reglamento General de Pagos que se aceptó el 15 de marzo y por el cuál se desató el problema. Decían en su carta, que esa sería la única solución al conflicto antes de que estallara la huelga. Sin embargo, el paro de actividades ya había empezado en algunas prepas y CCH. Por su parte, algunos académicos de Iztacala también se pronunciaron a favor de derogar el Reglamento si ese era el deseo de la comunidad universitaria, como condición para establecer el diálogo al que tanto apelaba el Rector. Algunos diputados acusan a Barnés de violar la Constitución en una carta que suscriben 117 de ellos, en la que dicen que el deber del Rector es pelear por mayor subsidio federal, y algunos legisladores dicen que las reformas al reglamento general de pagos atenta contra el espíritu del artículo 3º de la constitución. Este asunto, se estaba tornando muy pronto en materia política, claro, porque así era, solo que a su modo, cada parte iba jugando sus cartas, es decir, mientras los partidos políticos estaban en su juego de los precandidatos, definiendo quiénes serían los futuros candidatos, en el PRD la batalla de Muñoz Ledo con Cárdenas, en el PRI Bartlett, Madrazo y Roque, y el PAN comenzaba a sacar del anonimato a FOX, llevándolo de un lado a otro y éste por su parte haciendo ya, parte de su campaña que consistía en crearse una personalidad y entonces se le veía diciendo en algún lado, échenme a tal o cuál, que me hará fácil llegar a la presidencia, porque si me ponen a tal, ese es de la banca de Salinas. Así las cosas en el ámbito partidista, mientras en el ámbito económico, mientras la mayoría de los bancos estaban quebrados, el FMI dice que México debe adoptar nuevas medidas fiscales para que compense el déficit por la caída del precio del petróleo, y sugiere que el país, o sea el gobierno rescate a la banca usando fondos públicos… qué casualidad otra vez, no le parece?, Zedillo había dicho, cuando llegó a la presidencia que daría prioridad a la educación, sin embargo no hubo incremento en el presupuesto destinado a la UNAM, por otro lado, existe una fuerza que jala a la UNAM hacia algo parecido a la privatización… ¿Sabe usted qué me encontré por ahí en un librito de Benedetti? Se llama “Andamios” creo, pues por ahí, leí un parrafito que decía algo como, “La cosa es muy simple, cerramos la Universidad, le generamos desprestigio y ahora sí, la vendemos” obviamente las palabras no eran esas, pero de eso hablaba, quizá estábamos llevando a cabo, el trabajo sucio de alguien que no tenía rostro. Las cosas se parecían demasiado. Porque obviamente por presiones gubernamentales, la Universidad se veía en la obligación de imponer cuotas. Cuando sabían, de antemano, que eso, no resolvería el problema económico de la Universidad. El fin era otro. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El liderazgo no es para cualquier persona. Son las 4:10 PM del día 22 de abril.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vas en el transporte en dirección a la escuela. No habías tenido tiempo de escuchar, pero trataré de recordarte lo más importante. El día 20 se había citado a la votación para definir si la Escuela Nacional de Artes Plásticas se iba o no a huelga, la Asamblea comenzaría a las 3:00 PM, se realizaría, según el plan, en el Auditorio Francisco Goitia. Tu llegaste a la escuela a las 2:50 PM., te incorporaste a las actividades ya que el Auditorio no pudo ser utilizado por lo que crearon un acordonado alrededor de la explanada principal, frente a la biblioteca. Despejaron el área y después te ocupaste como elemento de seguridad vigilando que nadie entrara sino por el lugar que destinaron para el acceso. La asamblea dio inicio y se trató de establecer una mesa pero la gente estaba desesperada por votar, finalmente se pudo crear una orden del día y dar seguimiento a los comentarios a favor o en contra de la huelga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La parte más eufórica era la que estaba a favor de la huelga, pero parecía ser la mayoría la que estaba en contra. Por momentos te dejaste invadir por la desesperación y un poco de pavor… creías, que la asamblea definiría “no a la huelga”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Votaron cerca de 280 personas en contra y cerca de 950 a favor. ¡La huelga estalló!. Ya te habías organizado con otras personas para crear las comisiones de huelga. Logística, Seguridad, Prensa, Brigadas, Difusión Cultural y Comedor. Tu quedaste en Difusión Cultural.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;––––––––––&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;La organización era en realidad un punto esencial para garantizar el orden y la funcionalidad. Para mucha gente los términos eran completamente nuevos y solo se limitaban a repetir lo que habían escuchado por ahí en alguna asamblea como diciendo que ya porque utilizaban términos comunes sabían lo que estaban diciendo, por ejemplo, cuando la troll, en una asamblea previa al inicio de la huelga decía “sí, hay que montar guardias, es por logística”. Por supuesto ella no tenía ni puta idea de lo que estaba diciendo, y por supuesto varios soltaron la carcajada; porque se refería a que la vigilancia tenía que ser trabajo de todos, pero en algún lado había escuchado a Héctor decir que la comisión de logística se encargaría de definir quiénes montarían guardias y quiénes descansarían. Ella debía referirse a la seguridad, pero pensó que el término logística era sinónimo. Ese vicio se vio repetido incontables veces por muchísima gente. Hasta llegamos a burlarnos de ciertas frases que se habían vuelto casi como muletillas. Las comisiones, en tanto organigrama debían ser estrictamente evaluadas continuamente para saber en qué cosas se estaba descuidando el orden y en qué otras se estaban invirtiendo recursos innecesarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tarde de la votación había sido en realidad algo extraordinariamente efusivo y emocionante, a pesar de que me había hecho partícipe en el paro de la UNAM del 95, ésta era la primera vez que realmente me sentía involucrado, porque en aquella ocasión del 95 solo apoyaba moralmente porque asistí a las clases extramuros pero siempre regresaba a la escuela a formar parte del cordón de seguridad y por supuesto, a jugar ajedrez, esa era mi manera de apoyar. Esta vez era diferente, todo ello era, yo sentía, fruto también de mis propias convicciones, mi esfuerzo y por qué no, de mis ideales.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tranquilidad y la emoción se pueden provocar con un deslinde de la realidad por medio de respiración. Son las 8:34 PM del día 23 de abril.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viajas en el metro, en dirección a tu casa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día 20 al dar las 11:00 PM bajó el director con su bola de lamebotas y curiosamente ellos sí traían Notario, llegaron a la asamblea y pidieron a todos los estudiantes que abandonaran las instalaciones porque las labores terminaban a esa hora. Un compañero de la asamblea respondió a voz de los estudiantes “somos nosotros, quienes le pedimos a usted que salga de la escuela, porque por si no lo sabe, estamos en huelga”. Invitaron al Notario a que certificara la entrega de las instalaciones y el director respondió que no las estaban entregando; “efectivamente no, las estamos tomando” dijo Damián el mismo compañero que antes había respondido. Como el Notario se negó a certificar se les pidió que salieran de la escuela. No pusieron resistencia alguna, ni siquiera gestualmente. Trataban de amedrentar por medio del control de la postura, ayudados por supuesto de fotógrafos y camarógrafos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día de ayer y el día de hoy, han sido muy pesados. El día 20 reclutaron cerca de 140 personas para la comisión de Difusión Cultural, los enlistaron y se fueron. La primer noche tuvieron el problema de no conseguir al Notario; el de poca organización de la seguridad; y el de la cena muy pobre que consistió en una cuarta parte de rebanada de pan bimbo con un trozo de salchicha, un poco de galletas marías y café.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa noche te integraste a una brigada de seguridad que vigilaba la parte de las esculturas hacia la calle. Estuvo muy tranquilo. Al principio eran once en esa brigada. Tendieron cobijas en el patio y a pesar de estar un poco asustados, la noche se tornó divertida. Al despertar había ocho personas bajo las cobijas y aún reían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El desayuno consistió en café y una rebanada de pan dulce. Las labores fuertes comenzaron y el liderazgo te reclamó una postura. Abandonaste las instalaciones cerca de las 5:00 PM del día. (21 de abril 1999)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;––––––––––&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;La gente se había hermanado de un modo poco común, había un compañerismo y un sentimiento de compromiso por la seguridad de los demás, que hasta podía sentirse cierta ternura y cariño en el ambiente. La gente del pueblo vecino demostró su apoyo de una manera sorprendentemente hermosa, y así duró un tiempo, hasta que se cansaron de enviarnos café, pan y otros comestibles. Al principio habíamos logrado, entre todos los que estábamos y los externos que apoyaron, juntar una despensa bastante grande. Había tanto café en bolsas, costales y frascos, por ejemplo, que pensé que jamás se acabaría. Esa fue la primer mala premonición. Un día… lejano, todo se terminó.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="right"&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;(Cont.)&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8168472-114988692562767094?l=recuerdosperdidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recuerdosperdidos.blogspot.com/feeds/114988692562767094/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8168472&amp;postID=114988692562767094' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8168472/posts/default/114988692562767094'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8168472/posts/default/114988692562767094'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recuerdosperdidos.blogspot.com/2006/06/x-la-mujer-que-vuela-parte-ii-3.html' title='X La mujer que vuela (Parte II) (3)'/><author><name>Poeta sin palabras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06901294659165649956</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://www.flickr.com/photos/342137_49503073944@N01.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8168472.post-114918510577310955</id><published>2006-06-01T13:00:00.000-07:00</published><updated>2006-06-01T11:13:19.800-07:00</updated><title type='text'>X La mujer que vuela (Parte II) (2)</title><content type='html'>&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Cont.&lt;br /&gt;Parte II&lt;br /&gt;El diario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es muy difícil a veces aceptar y reconocer las cosas, mucho más difícil decirlas tal cual. Es la 1:38 AM del día 9 de abril.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy no acudiste a la escuela, fuiste a una EXPO de artes gráficas con Mao. Luna no pudo ir, o sí pudo, pero prefirió ir a la marcha en protesta del plan Barnés. En parte quizá por el movimiento, en parte por ver a Gibrán, cosa que te revienta. No la viste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te habló como a las 12:05 AM, o sea, hace como hora y media. No recuerdas mucho la plática y de hecho, lo único interesante fue que hicieron una cita en el pasto, claro, para charlar sobre ustedes. No sabes si te entusiasma o entristece porque su tono de voz, a parte de estar un poco ronca porque no se ha recuperado, era de entre cariño y ternura, pero que sonaba más a lástima y quizá tu tengas la culpa de ello, porque tu posición ahora es de mártir y no porque quieras, sino porque has tratado de decir lo que aquí te dices pero te apena la situación y terminas diciendo verdades a medias y pareciendo una víctima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esperas que la cita en el pasto no salga mal y esperas que sea pronto. La verdad es que quisieras besarla de nuevo y saber que hay algo bueno entre ustedes y que fuese un secreto… como una travesura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algo en la conversación por teléfono te hizo sentir que le importas de alguna manera, quizá sea en términos sexuales. Recuerdas un comentario que te hizo Fer, y que por cierto a veces llegas a pensar que es verdad aunque sea tan grotesco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te sigue atormentando el hecho de sentir que la quieres y por cierto, tiene razón en que las mandarinas nunca volverán a ser lo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;__________&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;En esa marcha, se manifestaron según la prensa, seis mil estudiantes. Aunque también es cierto que los medios manejaron desde entonces, el conflicto como un problema económico, decían, marcharon seis mil estudiantes contra las cuotas. La asamblea Estudiantil ya estaba hablando de ir a Huelga General. El rector, hablaba de los estudiantes como profesionales de la violencia y además puntualizaba que una huelga llevaría a la pérdida total del semestre. No sería esto una especie de augurio? No, por supuesto. Se trataba aparentemente de una estrategia de temor, pero más que cualquier cosa, como lo vimos mucho tiempo después, era solo una provocación. Estaba imprecando una huelga, una huelga larga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los medios, si acaso alguien desde fuera lo percibió, estaban haciendo la última de las batallas del estado, esta fue, si no es que me engaño, la última vez que los medios seguían el juego del gobierno y las autoridades. Aún no se habían podido salir de ese esquema en el que el control no lo tenían los dueños de tal o cual medio, de tal o cual estación de radio o canal de TV, por lo que no había esa libertad de expresión que aún ahora, a ratos se ve un poco mermada o por lo menos tendenciosa. No, antes era completamente parte de un complejo sistema de conveniencia política. Cosa que se vio reflejada en un linchamiento casi absoluto sobre los estudiantes, claro, no decían ni siquiera cuáles eran nuestras demandas, no, por el contrario, sacaban a relucir cualquier manifestación de desorden, destrucción o mal comportamiento, cuestiones todas muy moralinas, como cuando sacaron por televisión la imagen de mesas y bancas destruidas y decía la emisora “Los estudiantes destruyen el mobiliario y las instalaciones de la UNAM” bueno, la cuestión es que esos montones de cascajo eran barricadas de protección que, efectivamente lucían mal, pero no estaban hechas sino de muebles que, deshechos, estaban arrumbados en bodegas y cosas por el estilo. Había si acaso, algún diario que publicaba las cosas un poco más objetivamente, bien es cierto, nunca se habló de nosotros como héroes de la nación ni mucho menos, claro, no lo éramos, aunque había algunos al interior del movimiento que lo creían así. La Jornada por ejemplo, hasta donde yo recuerdo, fue imparcial siempre y daba una lectura mucho más cercana de los hechos. Cosa por la que en algún momento del degenere, el CGH, Consejo General de Huelga, lo reconoció como único medio autorizado a ingresar a las sesiones de Consejo o asambleas. Fue una estupidez, por supuesto, pero le digo, eso fue ya en el degenere y aún no llegamos a esa parte.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es común que uno ve solo lo que quiere ver y a menudo se cree solo lo que nos conviene. Es la 1:03 AM del 10 de abril.&lt;br /&gt;Sigues sin ver a Maru, han pasado algunas semanas que no la ves. Por fortuna ya no te enferma tanto el hecho de no verla como cuando le escribiste eso precisamente y que aún no le hablabas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces quieres pensar que está esperando una llamada tuya o que en cualquier momento te va a llamar… nada de eso ocurre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy viste a su novio nuevamente y otra vez esperaste que apareciera aunque la verdad no creíste nunca sentir su presencia. Finalmente él se fue con los amigos de ella y ella no apareció. Algo en la expresión del novio y el hecho de no verlos juntos te hace pensar que quizá ya no están juntos, pero por otro lado te hace pensar que ella, o está en problemas o enferma o algo así. Tal vez mañana le llames, aunque en realidad no sabes si lo harás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las cosas con Luna van muy raras, ha estado muy seria, dice que es porque está enferma, que muy cansada, y que qué pereza, sin embargo buscan tener contacto, ya sea abrazándose, ya hacerse cosquillas o jugar con las manos… aunque poco… creo que volverán a superarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cita en el pasto aún no ha tenido lugar, quizá sea pronto aunque a decir verdad no tienes mucha prisa porque ya te sientes mejor… Te encanta sentir su mano sobre la tuya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viste a Karol desde temprano, te gusta verla y escuchar su risa; te preguntó por el conejo y se lo mostraste, claro, lo llevas en la cartera, rieron juntos un corto rato. Te gusta su risa. Fue Víctor el burguer a verla a la escuela. Estuviste con ellos un rato platicando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;__________&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Era la soledad, lo sé, ese monstruo devastador que lo convierte a uno en un juguete que funciona con ego. Pero antes, antes no sabía cómo manejar todo ello, quizá aún no sepa, pero ahora por lo menos entiendo… al menos eso creo. Yo tenía que crecer pero no sabía para dónde, estaba empezando a dudar del sentido común con el que me dirigían mis autores favoritos… los existenciales. No es grato sentirse solo en la vida, incomprendido… era realmente doloroso y aunque voy en contra de esos viejos refunfuñones que parece habérseles olvidado su juventud, la verdad es que ahora creo que todo ello que me sucedía era un poco como adolescencia tardía.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No siempre se tienen las fuerzas. Es la 1:12 AM del 14 de abril.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se dio sola la cita en el pasto, curiosamente sí fue en el pasto. Luna no dijo las cosas muy abiertamente pero te dio a entender que lo que sucedió fue porque se dio la situación. Quizá se vio en la oportunidad de experimentar emociones sexuales de las que dice no arrepentirse. Fue la ocasión propicia, dijo. No entiendes qué hubiera sucedido si en tu lugar hubiera estado cualquier otro. Tratas de no reprocharle nada aunque en el fondo tienes cierto recelo porque ella no tomó en cuenta que eres muy sensible y que tu amor es fácil desbordarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otro lado te sientes satisfecho de haberle sido útil. Tras hablar con ella te sentiste más tranquilo y de cierto modo, tampoco quieres ser egoísta, por lo que, aunque te revienta el tal Gibrán, has propiciado que te hable de él… es un juego de confianza, te interesa ella, su vida, la quieres…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Maru no ha aparecido, no has tenido tiempo ni valor de llamarle, a ratos tu cabeza vuela y piensa que ha salido de México, que está enferma, mil cosas… debes llamarle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estás confundido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El movimiento frente al Plan Barnés te ha mantenido muy ocupado y has descuidado un tanto tus clases… aunque a decir verdad has estado distraído.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay una niña del Taller de Desarrollo Empresarial que te atrae aunque no te gusta, te atrae, solo te atrae, se llama Karla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tu cabeza se encuentra concentrada en Luna, debes aceptarlo. No puedes quedarte así, no quieres… las cosas se dieron por algo, no puedes decir simplemente que no te importa. Quizá para ti haya sido mucho más que para ella. Sentir de nuevo sus labios, recorrer su geografía, andar de la mano, jugar a la parejita, al sexo en secreto… todo eso era una comunión de cariño, te sentías parte de su vida. Mientras parece que para ella solo fuera algo como “a ver qué se siente”. Sabía que no te negarías y que no dirías nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al menos sabes que se tienen la confianza como para hablarlo sin paniques, a pesar de que les cuesta trabajo decirse las cosas tal cual son.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;__________&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Yo sé que todo esto, le puede a usted sonar un tanto estúpido, de cierto modo lo es. Al menos así me parece ahora que le leo este diario. Alguna vez pensé en mi forma de amar como un archivero, donde caben muchos expedientes, y está latente solo cierto archivo o ciertos archivos que se estén revisando en el momento. A fin de cuentas, todos quedaron archivados. Recuerdo aquella ocasión, en la que le decía a Gaby, que no estaba mal si ella salía con otra persona a parte de su novio, pero bonita discusión me estaba aventando porque ella fue educada más bien a la mojigato, porque de hecho, a pesar de que ella en sí era muy guapa y que tenía un cuerpo realmente bello, el tipo con el que andaba en ese entonces y con el que ahora se ha casado, era en realidad su primer novio. Se imagina? Era como mi amada coreanita. Después en el tiempo aprendí ciertas lecciones que nos cambian la perspectiva y que hacen que uno escupa casi sobre las palabras que había dicho en algún momento. En fin, en aquel entonces yo tenía esa máxima, “El amor a una sola persona es una represión de la verdadera expresión del amor”. Quizá ahora siga pensando lo mismo, pero ciertos valores que uno aprende a madrazos, hace que al menos actúe distinto. O por otro lado, pienso que en tanto una persona llena todo ese complejo de la capacidad amatoria, entonces no habrá cabida para otras personas. De cierto modo, cuando usted apareció en mi vida experimenté por primera vez esa sensación de estar completo, de no necesitar de nadie. A veces uno vive preocupado por la fidelidad o por la soledad según sea el caso. Algunas veces, lo confieso, estando preocupado por ser fiel hasta reprimí mis impulsos infieles, por supuesto, a la larga siempre ganó el impulso. La fidelidad no se puede hermanar con la abstinencia. La verdadera fidelidad está en la confianza que se tiene a la pareja, pero por encima de todo, a uno mismo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="right"&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;(Cont.)&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8168472-114918510577310955?l=recuerdosperdidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recuerdosperdidos.blogspot.com/feeds/114918510577310955/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8168472&amp;postID=114918510577310955' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8168472/posts/default/114918510577310955'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8168472/posts/default/114918510577310955'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recuerdosperdidos.blogspot.com/2006/06/x-la-mujer-que-vuela-parte-ii-2.html' title='X La mujer que vuela (Parte II) (2)'/><author><name>Poeta sin palabras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06901294659165649956</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://www.flickr.com/photos/342137_49503073944@N01.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8168472.post-114892550287838503</id><published>2006-05-29T13:00:00.000-07:00</published><updated>2006-05-29T10:58:22.923-07:00</updated><title type='text'>X La mujer que vuela (Parte II) (1)</title><content type='html'>&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Parte II&lt;br /&gt;El diario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;TE TEMO&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Me da miedo que estés muerta o vacía,&lt;br /&gt;o que tengas frías las manos&lt;br /&gt;que enmudezcan tus ojos,&lt;br /&gt;que los cierres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Temo que tu piel sea de fuego&lt;br /&gt;temo más que sea hielo,&lt;br /&gt;transmutamos un instante&lt;br /&gt;y lo hacemos solemne&lt;br /&gt;y lo hacemos sepelio,&lt;br /&gt;enterramos un tiempo,&lt;br /&gt;un tiempo sin semilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Observo entonces cómo nos desfiguramos&lt;br /&gt;cómo nos comemos unos a otros&lt;br /&gt;en guerra inútil, en guerra muerta,&lt;br /&gt;y te caes de mis ojos&lt;br /&gt;y te caes con mi mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se rompe mi magia y me quedo vacío&lt;br /&gt;con manos que no son mías&lt;br /&gt;y ojos que ya no despiertan&lt;br /&gt;y no me recoges...ni me entierras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;Me dan miedo tus sueños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III&lt;br /&gt;Me da miedo que te veas al espejo&lt;br /&gt;y que mates tu esencia cerrando los ojos&lt;br /&gt;y que veas a mis ojos con otros ojos,&lt;br /&gt;temo que te llenes las manos de palabras&lt;br /&gt;que te entregues al tiempo llena de razón&lt;br /&gt;y que entregues al olvido todo...&lt;br /&gt;todo lo que no fue nada...o casi nada.&lt;br /&gt;Un casi nada al que temo sea verdad,&lt;br /&gt;al que temo sea todo, y que sea todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV&lt;br /&gt;Me entrego a mi noche de viaje&lt;br /&gt;y temo no existas&lt;br /&gt;y te busco y despierto con las manos vacías&lt;br /&gt;está mi soledad enferma,&lt;br /&gt;está casi muerta,&lt;br /&gt;y tú caminas y abandonas tus pasos&lt;br /&gt;y te olvidas que existes....&lt;br /&gt;que en mí existes...&lt;br /&gt;que en todos existes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V&lt;br /&gt;Temo que olvides que te nombré mi luna&lt;br /&gt;temo que seas mi luna, y lo olvides,&lt;br /&gt;y olvides que la noche es nuestra casa&lt;br /&gt;y que la materia no me importa,&lt;br /&gt;y que me duele cuando cierras los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VI&lt;br /&gt;Temo que olvides que debes matarme&lt;br /&gt;que tienes la daga.&lt;br /&gt;Temo, que te llenes de compasión&lt;br /&gt;que tomes todo y te des vuelta&lt;br /&gt;y no derrames mi sangre&lt;br /&gt;y no me mates,&lt;br /&gt;temo que olvides que intenté matarte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VII&lt;br /&gt;Me da miedo que pienses que soy como un niño&lt;br /&gt;pues un niño no conoce aún la vergüenza&lt;br /&gt;quisiera ser niño pero me falta mucho&lt;br /&gt;y temo que el tiempo no me deje.&lt;br /&gt;Temo que el cielo te lleve a dónde perteneces&lt;br /&gt;Y que temas entrar por mi ventana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VIII &lt;br /&gt;Me da miedo el que el insomnio me salude&lt;br /&gt;y me hable de ir a visitarte,&lt;br /&gt;temo que despierte antes de tiempo&lt;br /&gt;y abortes un mundo a media creación&lt;br /&gt;o que el mundo planeado no sea creado por insomnio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Temo que sean los velos que tenemos en el rostro&lt;br /&gt;los que nos oculten,&lt;br /&gt;temo a no reconocerte,&lt;br /&gt;y a no reconocerme,&lt;br /&gt;al quitarnos los velos,&lt;br /&gt;temo a despertar otra vez sin velos&lt;br /&gt;y dejar los sueños como simples sueños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IX&lt;br /&gt;Me da miedo que seas sólo otra ficción&lt;br /&gt;de las que me invento para sobrevivir&lt;br /&gt;temo que seas parte de mi realidad alterna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Temo que la función de teatro haya sido abstracta&lt;br /&gt;ante los mundanos,&lt;br /&gt;temo que tus ojos se vuelvan mundanos&lt;br /&gt;y no entiendan su propio teatro&lt;br /&gt;temo que caiga el telón a medio acto&lt;br /&gt;y regresemos al mundo y se acabe lo que no había&lt;br /&gt;acabando también lo que había.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me da miedo que la noche se corte de pronto y se vuelva día&lt;br /&gt;que los sueños se vuelvan banales y mecánicos&lt;br /&gt;como el resto del día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;X&lt;br /&gt;Me da miedo que no entiendas mis palabras&lt;br /&gt;y que creas en mi egoísmo,&lt;br /&gt;temo que me vuelvas mentira,&lt;br /&gt;que me tengas misericordia,&lt;br /&gt;que te olvides por partes,&lt;br /&gt;reduciéndome a verdad a medias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Temo caer en el error de callarlo todo&lt;br /&gt;O en el de hablarlo solo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Temo, mis oraciones se transformen en el aire&lt;br /&gt;y lleguen a ti siendo canciones&lt;br /&gt;y viceversa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;XI&lt;br /&gt;Temo espantar a mis visitas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;XII&lt;br /&gt;Pero le temo más y me da realmente miedo&lt;br /&gt;que me lo entiendas todo,&lt;br /&gt;que no entregues nada al olvido,&lt;br /&gt;que no estés muerta,&lt;br /&gt;que me recojas y me entierres, &lt;br /&gt;que me sigas soñando,&lt;br /&gt;que conserves tu esencia,&lt;br /&gt;que te encuentre en mis viajes,&lt;br /&gt;que no te olvides que te nombré mi luna,&lt;br /&gt;que no cierres los ojos,&lt;br /&gt;que no te olvides de matarme,&lt;br /&gt;que no te lleve el cielo,&lt;br /&gt;que no te ataque el insomnio,&lt;br /&gt;que te reconozca y me reconozcas&lt;br /&gt;aun sin velos,&lt;br /&gt;que los sueños no sean simples sueños,&lt;br /&gt;que no seas ficción mía,&lt;br /&gt;que entiendas la función de tu teatro,&lt;br /&gt;que me sepas verdad&lt;br /&gt;y que no dejes de ser mi visita.&lt;br /&gt;¡Me da realmente miedo!&lt;br /&gt;que no existas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No querías hacer esto, es un tanto difícil. Es la 1:35 AM del 7 de abril.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Crees que necesitas hablar con alguien pero la confianza que necesitas… y el valor…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estás un poco asqueado, la vida es muy rara. Tu táctica del día feliz, en los últimos días… ni siquiera puedes mencionarla, es una estupidez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tienes pena, pena y miedo, no puedes aunque tal vez lo hagas, decirle que te dan celos, aunque no estás seguro si lo son, no te entiendes. Últimamente no sabes lo que sientes. Este fin de semana te revolvió la cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace tiempo la querías mucho, realmente mucho. Te había enfermado con los sueños, pero habías podido controlarlo, habías logrado desbordarlo como amistad y ternura. A veces sabías que no podía haber nada entre ustedes, al menos más allá de &lt;i&gt;amigos&lt;/i&gt;, simplemente porque le conocías demasiadas cosas… pero ese maldito fin de semana… Toda la tarde la viste con ese tipo que le gusta y te molestó. No exactamente que estuviera con él sino el que no estuviera contigo, sobre todo porque toda la semana pasada estuviste ansioso por estar con ella y ver su reacción, su gesto al reconocer entre ustedes lo que sucedió ese fin de semana. No puedes dejar de sentirte un poco utilizado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quieres, necesitas… hablar con alguien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;––––––––––&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;La crisis me había abordado, de a ratos se hacía tenue, un poco transparente, otras por el contrario, lo abarcaba todo. Yo estaba atravesando, usted podrá entenderlo, por ese periodo confuso del amor y la vida. Por un lado uno quiere amar, quiere vivir, pero por otro, no puede dejar de autodestruirse un poco. Según Leonardo, cuando tiene un pensamiento suicida, o un sueño relacionado con su propia muerte, o simplemente le asalta el pensamiento de morir, es simple y sencillamente que usted tiene la necesidad de matarse, sí, matarse tal cual es en ese instante. Matar el yo que soy en este momento… en pocas palabras, crecer, dar paso a un nuevo yo.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muy a menudo se corre el riesgo de mentirse a uno mismo. Es la 1:25 AM del 8 de abril.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando venías en el transporte pudiste decírselo. Todo el día lo pasaste como ido tratando de acomodar tus ideas y sentimientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún no sabes exactamente lo que pasa, ahora te molesta cuando se va de tu lado, con cualquier persona que se vaya.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Parece que el problema es que querías que su relación transmutara a algo más cercano, con más confianza, más cariño. De pronto otros llegan a llevársela…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su reacción, cuando le dijiste que sentías celos fue de estupefacción y creo que no precisamente se sintiera anonadada sino que quizá no quiso decir lo que pensó. Aunque a fin de cuentas te dijo tiernamente que eso tenían que aclararlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Karol llegó a rescatarte de tu proceso de crisis y se lo agradeces mucho. Ella está como loquita, te cae muy bien. Su simple presencia te aligeró un poco. Antes de despedirse te regaló un pequeño recorte de un conejito, lindo detalle, no exactamente el conejito sino el gesto, su gesto cuando te dio a su conejo. Se pasaron los teléfonos y quedaron en llamarse para ir al cine o al museo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde temprano tuviste la certeza de ver a Maru, pero lo único que viste fue a su novio, cosa que no te hizo gracia, pero te mantenía esperanzado de verla… nunca apareció.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;––––––––––&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Usted y yo hablamos alguna vez de los conejos, ¿lo recuerda?, usted, me hablaba de ese conejo con el que le gusta dormir, sobre todo cuando duerme sola. Decía usted. “Los conejos son rebienbonitos” y yo, entonces “Sí, los conejos son rebienbonitos”. Sus respuestas siempre me han gustado mucho, parece que nunca se le terminan las palabras extraordinarias. “Son rebienbonitísimos”.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;p align="right"&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;(Cont.)&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8168472-114892550287838503?l=recuerdosperdidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recuerdosperdidos.blogspot.com/feeds/114892550287838503/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8168472&amp;postID=114892550287838503' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8168472/posts/default/114892550287838503'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8168472/posts/default/114892550287838503'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recuerdosperdidos.blogspot.com/2006/05/x-la-mujer-que-vuela-parte-ii-1.html' title='X La mujer que vuela (Parte II) (1)'/><author><name>Poeta sin palabras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06901294659165649956</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://www.flickr.com/photos/342137_49503073944@N01.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8168472.post-110955412777859409</id><published>2006-05-29T12:26:00.000-07:00</published><updated>2006-05-29T10:30:20.436-07:00</updated><title type='text'>X La mujer que vuela (Continuación)</title><content type='html'>La soledad me daba patadas en el trasero cada vez que podía, cada vez se hacía más insoportable la incipiente necesidad de hablarme, de responderme, de hablarme al espejo no con una verdad sino con todas mis verdades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El amor por &lt;i&gt;Luna&lt;/i&gt; fue creciente, siempre creciente. Ella sabía lo enamoradizo que yo era, pero siempre estaba, ella lo sabía en primer término, no había alguien que yo quisiera más que ella. “Eres, en este momento de mi vida, la persona que más me duele”, se lo dije alguna vez. Yo sabía cosas de ella que nadie más sabía, y el caso era recíproco. La confianza que nos teníamos nos unía, quiero pensar, en algo un poquito más allá de la amistad. Conocía, de ella, por ejemplo, que atravesaba por una etapa feministoide, es decir, un poco más exagerado que el simple feminismo. Odiaba cualquier tipo de manifestación machista, odiaba, por decirlo de algún modo, todo acto que la llevara a pensar en un hombre. Pero esto, era solo una manifestación de sus propios reclamos, en el fondo, ella quería experimentar la pasión y la sexualidad, cosa que no sucedía con su novio. Desconozco las razones, pero puedo, eso sí, aventurarme a creer que el tipo la veía como una niña bonita de esas que no se tocan. Por más que ella trataba de incitarlo, el terminaba despidiéndose. Ella necesitaba soltar su cuerpo un poco, dejarlo expresar cosas por sí mismo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;La mujerzota&lt;/i&gt; entró en mi vida de modo un tanto extraño. Ella me agradaba, me gustaba mucho, la veía pasar, la contemplaba, pero nunca me atreví a hablarle por la simple razón de que me parecía como esas personas lejanas, con las que uno no puede ni soñar. Era bellísima, alta, quizá de la misma estatura que usted. Su cuerpo bello y su piel hermosamente blanca. Estudiaba artes visuales, a veces estaba vestida con un overol de mezclilla, a veces con vestido sofisticado, otras en falda larga, era, poco predecible su aspecto, pero su paso por la escuela era inconfundible. Una tarde, coincidí con ella en la fila de la cafetería, &lt;i&gt;Luna&lt;/i&gt; me esperaba cerca, yo estaba formado tras &lt;i&gt;Maru, la mujerzota&lt;/i&gt;, no nos vimos de frente, pero estuvimos observándonos a través del reflejo en un cristal del aparador de los dulces. Nos sonreímos levemente, como con miedo a no ser correspondidos. No nos dijimos nada, no nos volteamos a ver directamente a los ojos, nada. Cuando salí de ahí, &lt;i&gt;Luna&lt;/i&gt; me comentó que &lt;i&gt;la mujerzota&lt;/i&gt; me había estado viendo, yo no pude ocultar la sonrisa. Dentro de todo, &lt;i&gt;Luna&lt;/i&gt;, siempre buscaba verme contento y feliz, ella sabía que Maru me encantaba. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Maru desapareció un tiempo. Tiempo suficiente como para que ya se hubiera guardado en mis recuerdos más usados. Desapareció, en el momento en el que decidí hablarle. Una noche reapareció. Yo estaba de salida ya de la escuela, caminaba con &lt;i&gt;Luna&lt;/i&gt; hacia el transporte. Nuestras miradas se encontraron, se fijaron un instante, yo seguí mi paso. Al llegar a la parada del pecero, me despedí de &lt;i&gt;Luna&lt;/i&gt; “Tengo que regresar” “eso es tigre, que te vaya chido”. Regresé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Maru, se conmovió un poco al verme de vuelta, se le dibujó el nervio, trató de controlarlo. –¿Puedo charlar contigo un momento?- solté sin más prejuicio. –Claro- asintió, al momento en que se apartaba del lugar en el que se encontraba. Hablamos un rato, nos leímos poesía otro tanto, ella escribe también. Pero, más que los labios, nuestros ojos hablaron. Finalmente, tras un rato en el que el nervio no le desaparecía, pregunté si se encontraba bien, y no, no lo estaba, porque su novio estaba justo a un metro de nosotros. Yo no sabía de su existencia, esa noche lo supe, llevaba muy poco tiempo con él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tiempo pasó, nos hicimos algo así como cómplices, ella no sabía qué hacer según sus propias palabras, porque sentía una especie de compromiso con su novio, no sabía cómo manejar la situación, yo le encantaba. Buscábamos pequeños espacios para vernos, nos buscábamos la mirada cada vez que estábamos cerca y la situación no apremiaba el acercamiento. Volvió a desaparecer. Todo entre nosotros habían sido palabras y miradas… lo más poderoso. &lt;i&gt;Podía ser ella&lt;/i&gt;, pensaba…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hicimos un viajecito a las grutas de Tolantongo, grutas que, creo dejaron de existir a raíz de un derrumbe. El lugar, en algún momento era paradisíaco, aguas termales, río, grutas diversas, bosque, leña, barbacoa, campamentos, fogatas, guitarras, en fin. En el momento de nuestra visita, los lugareños habían destruido un poco de la naturaleza, ya sabe cómo somos de nacos algunos mexicanos. Construyeron albercas, horribles por si fuera poco, baños apestosos, muchos negocios y ya no se podía cortar leña, no, la vendían carísima, cobraban por cruzar el río, cobraban por subir a las grutas, cobraban por noche de campamento, cobraban la entrada, bueno, usted sabrá, mexicanos que quieren hacer negocio por todo. Fuimos varias personas, Karol, Víctor el burguer, Maurichi, Leslie la diva, después dívidi, Luna, Pavel y yo. Ese campamento nos dejó muchas cosas hermosas en el recuerdo. La primer noche, tras haber recorrido rápidamente el lugar, hacer la fogata, embriagarnos poquito, comer huevos con champiñones que cocinó el Burguer y las historias de miedo que se cuentan frente al fuego, decidimos acostarnos. Maurichi, Leslie, &lt;i&gt;Luna&lt;/i&gt; y yo, en una tienda, los demás en la otra. Maurichi y Leslie dormían ya, o por lo menos eso nos hicieron creer,&lt;i&gt;Luna&lt;/i&gt;y yo platicábamos en voz baja, ninguno podía conciliar el sueño, tan solo dormir a su lado siempre fue grato, respirar su olor, sentir sus respiros, era tan hermoso como para olvidarlo y quedarse dormido. Ella, tras un rato de silencio y darme la espalda, decidió incorporarse un poco, sacó algo de una bolsa… yo seguí boca arriba con los brazos cruzados tras la cabeza. –¿Quieres &lt;i&gt;mandarina&lt;/i&gt;?- me dijo. –No muchas gracias- respondí torpemente. –¿Quieregs mangdarina?- insistió con tono un poco imperativo y otro tanto como diciendo “imbécil?”, al mismo tiempo que giraba su rostro hacia mí. Cuando vi su cara, mi cuerpo experimentó un poco de incertidumbre como emoción. El gajo que tenía en la boca y que me estaba invitando, cambió para siempre mi concepción de las &lt;i&gt;mandarinas&lt;/i&gt;. &lt;i&gt;La mandarina&lt;/i&gt;, jamás volvió a ser lo mismo… Cuando ésta se acabó, y nos quedamos sin pretexto para seguir besándonos, simplemente nos reconocimos como seres que pueden expresarse sin pretextos… Esa noche, su cuerpo recibió mis caricias y besos, tanto, como el mío estuvo cerca para recibir toda su pasión guardada. Al día siguiente, sin decirlo, entendimos que era un secreto entre nosotros, por lo que nuestros encuentros se vieron reservados a cada rincón en que nos encontrábamos a solas. Y esos rincones, los fuimos buscando en cada momento. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esa época, tras haber experimentado mi etapa gris y solemne, me diseñe una estrategia para impedir que siguiera dominando la pesadumbre, “El día feliz” se llamaba, cualquier cosa que pasara no era tan importante ni tan fuerte como para impedir que el día se echara a perder. La maestra me sacó de la clase… “no importa, porque hoy es un día feliz”. Probablemente nos reprueben en foto por no traer el trabajo completo… “no importa, porque es un día feliz”… así era la dinámica y me funcionaba, mi entorno se modificó un poco, porque esa disposición que tenía ante la vida, aunque fuera apoyado en el bastón de mi estrategia, realmente me permitió cambiar mi aspecto y por ende, la gente comenzó a percibirme distinto, en consecuencia, mi mundo se abrió un poco y algunas personas se acercaron. Me estaba permitiendo acercarme a la gente y permitiendo que la gente se acercara, borré, por decirlo de algún modo, ese muro ilusorio que me mantenía dentro de mi cabeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al regreso de ese pequeño viaje, las cosas entre &lt;i&gt;Luna&lt;/i&gt; y yo, no fueron como yo deseaba que fueran. Simplemente nos seguimos llevando como amigos, pero ello, causó un gran golpe en mis entrañas, porque en el fondo, yo le amaba, aunque estuviera enamorado de mil mujeres, a ella le amaba, verdaderamente le amaba. Poco a poco, fuimos dibujando una pequeña línea que nos separaba, tratábamos de borrarla, pero nuestros comportamientos no encontraban muy bien la manera de hacerlo. Mil veces estúpido, me dejé llevar por la inseguridad y otro tanto por celos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fue entonces, tras un tiempo de lucha conmigo mismo, que decidí escribir un diario. Más que una constancia de mis actos, una fórmula para decirme la verdad en algún momento del día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esa época, empezaba a darse un ambiente político un tanto turbio. Se generó el llamado “Plan Barnés”. La movilización estudiantil había comenzado, las asambleas informativas comenzaban a ser cosa frecuente en las distintas explanadas de la escuela. Luna, estaba interesada en el movimiento estudiantil, pero no tanto como en ese tipo blanquito y estúpido llamado Gibrán. Es mi ardilla la que habla, no yo. Yo estaba celoso, lo reconozco, ahora lo reconozco, en ese tiempo yo no sabía lo que me pasaba. Solo me comportaba como niño emberrinchado. Mi cabeza estaba en conflicto, yo no podía concebir la idea de que hubiese sido solamente usado en ese campamento. Maru aún no aparece.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Cont.&lt;br /&gt;Parte 2 (El diario)…&lt;/i&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8168472-110955412777859409?l=recuerdosperdidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recuerdosperdidos.blogspot.com/feeds/110955412777859409/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8168472&amp;postID=110955412777859409' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8168472/posts/default/110955412777859409'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8168472/posts/default/110955412777859409'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recuerdosperdidos.blogspot.com/2006/05/x-la-mujer-que-vuela-continuacin.html' title='X La mujer que vuela (Continuación)'/><author><name>Poeta sin palabras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06901294659165649956</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://www.flickr.com/photos/342137_49503073944@N01.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8168472.post-110955398987219932</id><published>2005-02-27T19:30:00.000-08:00</published><updated>2005-02-27T17:35:53.486-08:00</updated><title type='text'>X La mujer que vuela</title><content type='html'>Parte 1&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Los ecos&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Existen misterios de mi vida, para mí mismo indescifrables, hay pequeñas lagunas en mi memoria que no lleno sino con la evocación de emociones, olores o hasta pequeños fragmentos de canciones. Los recuerdos, por ejemplo, dentro del salón de clases son pocos, sin embargo los otros, los del pasto, las bancas, las fiestas u otras actividades extraescolares, son mucho mayores. Y a pesar de todo, la mayoría de ellos aparecen sin un orden cronológico. De ahí se derivan ciertos misterios que no me es importante resolver, aunque siempre tendré pequeños huecos que sirvan para hilar completa la historia. Esos, puedo dejar que usted los imagine, a fin de cuentas, este relato, carece de valor si en su mente no está creando y recreando cada una de mis memorias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde el CCH empecé a dejarme crecer el cabello, yo quería ser un matudo, pero mi cabello crecía muy lento, siempre creció muy lento. El cabello me dio muchos problemas con mi padre, no sé si usted se pueda imaginar bien esta situación, pero imagine, si mi padre tenía casi 49 años más que yo, la diferencia entre el y yo prácticamente de medio siglo, quiere decir que no solamente era más viejo que yo sino que las ideas que él tenía eran igual de distantes. El cabello largo, decía él, es de maricas. Siempre que tenía oportunidad de molestarme con ese asunto lo hacía, a veces decía algo como “ya solo te hace falta ponerte una falda” o algo como “pues ya solo te faltan los aretes”. En fin, fue algo difícil hacerle ver que era mi cabeza la que tenía el cabello largo y no la de él. Una ocasión que me fastidió mucho, le grité precisamente eso y le dije que dejara de meterse conmigo, que era muy mi cabeza y no la suya y que a él no le afectaba en nada. Por supuesto nos dejamos de hablar como seis meses. Aunque en algún momento de la vida hubiera dado todo por recuperar esos seis meses. A veces uno hace cosas de las que no se arrepiente, pero que quisiera hubiesen sido distintas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pocos días antes de que terminara todo el papeleo para ingresar a la universidad, hubo una fiesta a unas cuantas casas de la mía. Ahí estaba yo, como de costumbre, con esas amistades que nada bueno dejan, pero era una costumbre, estar de metiche en cuanta fiesta hubiera. En la colonia había gente que me odiaba, esa noche lo supe. Yo estaba medio borrachito ya , pero nunca me meto con la gente, muchas veces he pensado que peco de pacífico, ya le había mencionado antes que eso de las peleas, pues ni se me da, por lo que esa noche, cuando daba unos cuantos pasos hacia la calle de pronto sentí el puñetazo que me mandó al suelo, ni me enteré de quién venía el problema, porque en sucesivo, llovieron golpes patadas jalones de cabello injurias y blablablá. Habían sido muchos los puños, muchos los pies. No supe por qué diablos me habían golpeado. Pero sabe usted qué tan noble sería mi persona, que cuando estaba en mi casa, todo golpeado, lo único que pensaba era “seguramente dieron el borrachazo”. Claro, porque a veces, no hace falta más que eso para empezar una pelea, un borracho y un estúpido que se atraviesa. Pero la realidad se aclaró un poco a los 3 días. Una tarde caminando con algunas amistades y un vecino mío que alguna vez me expresó su deseo por ser mi guía espiritual, según sus propias palabras, y que además quería ser de Tomás algo más que amigos… a decir verdad, nunca supe a ciencia cierta si pasó algo entre ellos o no, ni me interesa, el caso, es que el tipo tenía treinta y tres años y se juntaba con nosotros en algunas ocasiones como en aquella tarde. Caminábamos rumbo a mi casa cuando a una distancia de unos cien metros se aproximaba un grupo bastante nutrido de personas, la mayoría chavos como nosotros, solo que ellos, parecían no ser menos de 30. Aristebrio con un poco de sentido común sugirió que nos fuésemos por la otra calle, eso se veía bastante sospechoso. Yo, con poco sentido común en ese tipo de situaciones, dije que ya me habían golpeado que no creía posible que fueran con las mismas intenciones… muy equivocado estaba porque en tanto estuvieron cerca se precipitaron sobre mí. El primero un gordo alto que jamás en la vida había visto, me propinó un tremendo golpe en la cara que me hizo retroceder un paso, mi reacción fue embestirlo, cargarlo y estrellarlo en un auto que estaba cerca, pero antes de que este pusiera pie en el suelo, ya estaba yo ataviado de golpes, patadas y todo el show nuevamente, esta vez fue con saña, me arrastraron del cabello, me patearon por todos lados, me pisaron la cabeza, la gente en sus casas se asomaba, algunas personas trataban de intervenir diciendo “ya déjenlo” con más nervio del que yo, porque ya en los golpes, uno solo reacciona, no piensa. Y efectivamente, cesaron los golpes al poco rato, pero se quedaron ahí, como apreciando un espectáculo, yo tirado en el suelo, recobrando un poco el pensamiento… jajaja, lo que pensaba, “pobres diablos, ni sangre me sacaron… ni así en bola les daré gusto, son muy inferiores…” traté de incorporarme, no sin antes, echar una mirada recorriéndolos con desprecio a todos ellos. Obvio, volvieron a golpearme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me arrancaron mucho cabello, me dejaron la cara hinchada, sobre todo la mandíbula por el lado izquierdo, me dejaron moretones por todo el cuerpo, pero jamás me vieron sangre… Mi padre no toleró el asunto, era la segunda vez en una semana y probablemente hubiera sucedido de nuevo, si no fuera por la demanda que levanté incitado por él. El asunto se arregló, aún veo a algunos por la calle, jamás se volvieron a meter conmigo, jamás volví a cruzar palabra con alguno de ellos. Y ¿el motivo?, se preguntará usted, pues es hasta estúpido, pero se lo diré, no me tragaban, por la simple y sencilla razón de que jamás bajaba la mirada si alguno de ellos me veía a los ojos. Decían, “¿te crees muy cabrón no?” Siempre pensé que la mirada era poderosa. Lo es, más de lo que a veces imaginamos. Y si sostener la mirada es un parámetro para medir lo cabrón, entonces, era bastante cabrón. Aunque el término, pues tampoco nos dice algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El punto es, que para esa misma semana tenía que tomarme las fotos para completar mi trámite de ingreso a la universidad y a la semana siguiente comenzar el ciclo, pues ya se imaginará que en la foto salgo con todo el cabello en la cara, tratando de ocultar lo descuadrado que estaba, y así, con el cabello en la cara, me presenté a mis primeros días de clases en la Escuela Nacional de Artes Plásticas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer año de la universidad, transcurrió rápido, entre el intentar conocer a la gente, adaptarse,  hacer equipos y exposiciones, nos descubrimos de pronto, casi cerrando el ciclo. Para entonces, el grupo ya tenía formadas las clásicas bolitas, los ñoños, los rebeldes, los engreídos, ya sabe, nunca faltan etiquetas para denominar a un grupito o incluso a las personas. También ya se hacían notar los talentos y deficiencias de cada uno de los integrantes del grupo. Así fue que conocí a Aurelio, mi instructor de trova y competidor de ajedrez; Enrique, el amistoso fraternalista, si, ese al que le da por cuidar a los demás cuando están borrachos; Javier, quien en algún momento se declaró mi hermano; Iván, con su matita y su espíritu chingaquedito; Ana, de quien ya le he hablado, ahora una de mis mejores amigas; Araceli, la chavita que tenía problemas con la “s”, fan de los héroes del silencio y su frase inolvidable “pinchess mamadass”; Haydeé, por supuesto, que se hizo novia de días de Iván, Carlos, el que debió ser arquitecto, o músico o escritor, porque diseñador no le llenaba y quien además se convirtió en el novio de Araceli durante toda la carrera; otro Iván, Victor y Erick, los traumados del cómic; Héctor, el político; Natalia, quien según algunos, tenía semejanza conmigo en las facciones; Valeria, la chica cariñosa y respetuosa, al menos conmigo, en fin, otros más, todos con su propia cualidad o característica…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En historia del Arte, tuvimos un maestro de esos nefastísimos. El muy imbécil, se creía lo máximo porque se sabía de arriba a abajo el programa, decía que él sabía porque había leído más de dos mil libros, y que nosotros no sabíamos nada… con decirle que alguna vez, en uno de sus sermones, citó una canción para hacernos ver que las cosas eran más complicadas de lo que parecían… sabe qué canción? Claro, era un naquete, “Los caminos de la vida”. Digo, no tengo nada contra esa música, sin embargo, hacer una cita así, como docente… en fin. Lo más asqueroso del tipo es, que tenía un complejo bárbaro de fealdad, o por lo menos es en lo que algunos coincidimos, dado que tenía un trato muy peculiar y demasiado notorio entre niños y niñas. Por darle un ejemplo, la ocasión que nos dejó leer el libro llamado “Sinuhé el egipcio” de Mika Waltari, realizó un examen oral, para evaluarnos pero lo hizo de manera independiente, así que de puro examen nos llevamos por lo menos dos semanas, claro, y ¿sabe por qué?, porque con las niñas guapas o bonitas o no muy feas, se tardaba entre una y dos horas de examen, mientras que con los niños o con las niñas feas, tardaba de diez a quince minutos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué tardaba tanto con ellas? Muy fácil, porque el examen se convertía en una especie de chantaje en el que el muy cabrón trataba de sacar una cita con ellas, en la que por supuesto se negociaría su calificación. Por lo menos tengo algunos testimonios de ello. Él les hacía pesado el examen, para que ellas se vieran en dificultades y pudiera, de cierto modo tener dominio en la situación. No fue una la queja que se metió contra el maestro Martín Cruz, aún se siguen levantando actas, pero el maestro sigue ahí, con actitud de intocable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Iván conocía a algunas personas fuera del grupo, excompañeros de la prepa, entre ellos, una chica con corte de niño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para el segundo semestre, decidí cambiarme de grupo para la materia de historia del arte, se me hacía insoportable la idea de cursar otro semestre con ese maestro tan nefasto. Fui a parar a otro grupo en el que la materia era impartida por una maestra llamada Ingrid, acento sudamericano, un poco. Se apasionaba tanto en su clase, que uno terminaba amando la Historia. Eso solo me sucedió con dos profesores de toda la universidad, el otro fue la Maestra Olivia, que impartía teoría del conocimiento, también ella se apasionaba de su materia y eso hacía sumamente deliciosa su clase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca imaginé, en el momento de decidir cambiarme de clase, que emprendía hacia una nueva etapa de mi vida, etapa que reconozco como parte fundamental de mi historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé si alguna vez le ha pasado a usted, que llega a un grupo que ya está conformado y por ende, los grupitos ya son más que sólidos, casi impenetrables. Pues así en mi caso, era casi como estar tomando clase solo, y lo hubiera sido todo el ciclo, a no ser, por la chica del corte de niño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella estaba, de cierto modo, aislada en el grupo y no porque fuera antisocial, por el contrario es una persona que puede socializar muy fácil, pero en este grupo no había mucha gente con la que se pudiera llevar bien, tenía sus conocidos, estaba en un equipo de trabajo, sin embargo no se sentía bien con ellos, por lo que al instante empezamos a juntarnos, por lo menos teníamos un amigo en común y eso lo hacía más fácil, por lo menos para mí fue sencillo, además de emocionante porque ella me encantaba. Alguna vez, Ana, poco tiempo después de haber terminado nuestra relación, me preguntó casi sin querer preguntarme, pero tampoco queriendo quedarse con la duda “¿Ella te gusta?”. No pude responder que me gustaba, gustarme era poco “Me encanta” dije. Pues así, ella me encantaba, me encanta aún. Yo no podía ocultarlo, me brotaba en la mirada, en la risa, en el tacto, me encantaba y mi alma brillaba de sentirla cerca. Sentir a &lt;i&gt;Luna etérea&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para entonces, mi vida era una mezcla rara de comportamientos, eso es algo que ya le había referido de algún modo. De momento era el más alegre, de pronto el más solemne. Recuerdo una ocasión en que Aurelio me dijo “¿Cómo le haces?” yo no respondí sino con el gesto, preguntaba a qué se refería. “Sí, sonríes con toda la cara, menos con los ojos”. Se refería a mis estados de ecuanimidad. Mi corazón se veía afectado por constantes transformaciones. De la total parsimonia y control de mis emociones, pasaba a la creciente necesidad de llenar “el hueco”, ese que se siente cuando uno piensa en alguien y no está, o ese, que se siente cuando nadie está y hace falta pensar en alguien, la sensación es similar…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así como evolucionó mi literatura también evolucionó mi personalidad. Había momentos en que no sabía a dónde iba, eso es comprensible, hasta lógico… supongo. Mi primer libro de poemas se había titulado “Germen de ermitaño” se dará una idea de cómo eran las cosas que atravesaban mi cabeza. Eso fue escrito entre mis diecisiete y dieciocho años. El segundo “Luz de oración interior”, el tercero “Religión del inconsciente”. El cuarto “Senda de insomnio”, escrito en su mayoría, el primer año de la universidad. El quinto “El espejo de la nada”, entre el primer y el segundo año. El sexto, “De la luna y el mundo” a partir del segundo año. “Llenos de nada” el séptimo. “Espectro de mujer” el octavo. “El eco de los pasos” el noveno. “La mujerzota” el décimo. “La vida en el ocaso” el undécimo. Lo curioso de todo esto, es que a medida que iba escribiendo, cada vez tenía menos control de lo que escribía, es decir, antes, me preocupaba mucho por llevar un control muy rígido de lo que había escrito, llevaba una lista donde podía encontrar los títulos de mis poemas en el orden en el que habían sido creados, y en el libro en el que se encontraban, después solo escribía, la lista dejó de funcionar y así fue que perdí mucho material. La cuestión es, que así como por los títulos se puede dar una idea de cómo iba yo mutando. De lo huraño a lo filosófico, de ahí a lo social, la crítica a la religión y la falta de fe, después al refugio de la noche, luego al vacío, luego la sonrisa por Luna, otro vacío. El materialismo, el olvido… luego la aparición de la mujerzota, y por último, el ocaso de la historia de ese Aroón que se esfumó junto a la vida de estudiante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando empecé la universidad, aún no superaba el haberme despegado del CCH, de ese ambiente. Los viernes visitaba esa cantina del pueblo de los Remedios, lugar favorito mientras el bachillerato, lugar que ya le había mencionado. Los viernes, por ende, llegaba a la escuela un poco ebrio. A veces encontraba compañeros del grupo que me secundaban y terminábamos tomando cervezas en esa parte de la escuela que todo mundo visita alguna vez, ya sea a tomar cervezas, ya a fumar mariguana. Los murales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este año era, tiempo de transiciones, este año tuvo lugar la historia de Haydee y la de Ana. ¿Sabe usted que solo a una persona le he llevado serenata en toda la vida? Pues sí, sucedió que en alguna ocasión en que me reuní con mis amigos del CCH, en esas noches interminables de boleros y vino y ajedrez y Risk… estábamos en pleno canto, con guitarra y todo y era, esa misma noche de diciembre, el cumpleaños de Ana. Así que animados por mis súplicas, acabamos en la puerta de Ana quien no salió sino hasta haber tocado varias veces el timbre porque su sueño pesado no le permitía escuchar nuestro canto. Esto, puede verlo si quiere como un simbolismo, yo lo sabía, pero quería ignorarlo, hoy lo sé, lo supe poco tiempo después.“Su sueño no escuchaba mi voz”. No era ella la mujer que vuela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque lo que nos tocó vivir como pareja fue desechado por cuestiones causales, el haber estado con ella, determinó en parte, nuestros siguientes pasos por la vida, no de una manera tajante y absoluta, pero sí, de modo tal que a pesar de no estar juntos, nuestra historia siguió afectando nuestras vidas. Algo parecido pasa con las sombras. ¿Cómo habría sido todo si ella no hubiera hecho ese viaje a Xalapa?, no tenemos idea, las cosas fueron de ese modo y nosotros nos separamos, así tenía que ser y no por cuestiones de destino sino porque así se precisaba en nuestras vidas. Yo viví lo que me tocaba vivir de esa experiencia y sé que ella vivió la suya, a mi no me toca juzgar el cómo actúa la gente, porque a fin de cuentas, no me alcanza el juicio siquiera para someter a ello, mis propios actos. No hay aún, una sola cosa de la que sienta al menos un poco de arrepentimiento. Cada quien se queda con su propia conciencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tan solo pasar a segundo semestre me había abierto nuevos senderos. Mi corazón, empezaba a experimentar algo que yo no conocía antes, es decir, un amor abierto y receptivo. Bueno, lo describo de ese modo, porque no se me ocurre otro modo de llamarlo y que no suene mal, porque he de decirle, que aunque ese tipo de amor fue catalogado por alguien como &lt;i&gt;culofácil&lt;/i&gt;, a mi no me parecía tan vil. La cuestión es que me volví enamoradizo, amores que cruzaban como un respiro, por unas semanas, otros que duraban días, otros instantes… podían ser demasiados a un mismo tiempo. Yo amaba. Amaba sin reservas, amaba los ojos azules y tiernos de la niña de artes, amaba la piel blanca de la darketita linda, amaba la sonrisa coqueta de esa chaparrita que nunca supe quién era, amaba la mirada de Marley, amaba, por supuesto la cabeza pelona de la mujerzota y sus enormes ojos y su piel blanca. Casi siempre en silencio, amaba. Pero por encima de todo, amaba completamente a Luna. Con ella mi silencio fue a medias. Ella estaba enamorada de su novio con el que llevaba ya algunos años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando el primer año concluyó, sabíamos de antemano que el grupo en el que estábamos desaparecería, por lo que quedaríamos segregados en los diferentes grupos que restaban. De ese modo, conocimos a muchísima gente porque no solo fue la gente del grupo al que ingresamos sino que conocimos a la gente con la que convivieron nuestros conocidos del primer grupo. Así fue también, que &lt;i&gt;Luna&lt;/i&gt; quedó en mi grupo y también que Ana se fue lejos. Ahora a la distancia, en el sentido temporal de la palabra, entiendo cómo es que no supe mucho de su vida durante esos tres años que restaron. Así también conocí a mis grandes amigos de la universidad. Maurichi, Adimar, Don Carlos y Víctor. Curiosamente ellos fueron, progresivamente, uniéndose a &lt;i&gt;Luna&lt;/i&gt; y a mí. Jajaja, ¿sabe usted por qué razón? Todos querían conquistar a &lt;i&gt;Luna&lt;/i&gt;, del único que no estoy seguro de ello es Víctor, porque es una persona bastante peculiar y no expresa casi nunca lo que siente pero lo que siempre puede tener para los demás es una enorme carcajada que contagia y un sentido del humor simple e irónico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ausencia se hace poderosa cuando uno se lo permite o cuando uno no sabe cómo poner un margen de existencia y participación de ésta. Mis ausencias se hacían poderosas, porque a pesar de que pocas ocasiones se me vio solo por la vida, mi pecho y mis brazos y mi espíritu estaban solos la mayoría del tiempo. Mi razón ponía en duda a la mujer que vuela. Fue ese y no otro el motivo de que a cada rato se me viera en una fiesta besándome con alguien, la siguiente ocasión con otra persona y así, cada fiesta, cada reunión y cada vez que socializaba en un nuevo círculo… terminaba besándome con alguien. Para algunos y algunas, yo era el tipo de gente que va por la vida viendo a quien se faja, sin embargo, como le decía, no era sino parte de mi búsqueda en un proceso de desesperación. Había intentado buscar a la mujer que vuela en todas las personas que me atraían, en las personas que de cierto modo despertaban en mí algún interés, pero, ¿y si no estaba ahí?. Tenía que probar en cada mujer que atravesara mi camino y que, por supuesto, tuviera la disposición de entablar una charla y claro, el posterior besuqueo. No siempre se quedaba ahí, a veces atravesábamos ese límite de los besos y pasábamos al cachondeo, sí, las manos en el cuerpo, a veces sobre la ropa otras por debajo de ella. ¿Lo ve? Era, como alguna vez, mucho tiempo después alguien dijo “un promiscuo”. Eso, me atrevo a adelantarle, lo dijo un amigo de Araceli, cuando supo que ella y yo teníamos planes de intentar una relación. Él decía “no, no mames, ¿con ese güey?, si ese güey es un promiscuo”. Bueno, esa imagen tuvo mucha gente de mí, y no me importa, yo no voy por la vida vendiendo la buena imagen, ni tratando de cambiar lo que la gente piensa de mí, simplemente yo sé lo que soy y es lo importante. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El asunto, es que la mujer que vuela nunca estuvo ahí, nunca sentí elevarme siquiera un centímetro de la tierra. Nunca me sentí tan desolado. Nunca me sentí tan pobre, al pensar en lo vil que eran mis actos al comparar a las mujeres con un sueño… ¿Cuándo podía estar alguna de ellas, al menos un poco cerca de la mujer que vuela?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis amores fugaces y repentinos y las posteriores soledades desatinadas me llevaron por una senda en la que aprendí a conocer a la soledad tan a fondo, que supe, en algún momento, que ella me necesitaba tanto, como yo a la mujer que vuela. Nos hicimos amigos, a veces amantes, se hizo pues mi confidente. Aunque debo aclarar, que no fue sino en otro momento de la vida en el que pude reconocerle toda su persistencia como un atributo. Cosa que me permitió, conocerme un poco más a fondo. Pude, en algún momento, ganar una batalla contra mí mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luna etérea llenaba mi entorno con olor a mundo nuevo, su sonrisa encantaba a más de uno. Más de uno tenía conflictos conmigo porque creían que yo andaba con ella. Ella igual, se ganó ciertos recelos, aunque no tantos como en mi caso. Esta situación, aunque se parecía a la de Ana, porque varios del grupo en primer año decían estar enamorados de ella y no solo eso, sino que aseguraban que ella les daba entrada, le dieron la espalda cuando supieron que era mi novia. No conformes con eso, se encargaron de envenenar a las chicas &lt;i&gt;spice&lt;/i&gt; del salón, todas ellas, odiaron a Ana. A mí, nunca me vieron mal, solo ellos, con un poco de envidia, otro poco con resentimiento. Seguro pensaban “¿por qué con ese pinche negro greñudo y no conmigo?”. Yo no lo sé. Como tampoco sé por qué razón seguí causando conflictos en la vida de Ana, si yo estaba lejos. Alguna ocasión, Ana organizó una fiesta en la casa que rentaba, ésta estaba a unos cuantos metros de la escuela y compartía la vivienda con unas chicas norteamericanas que estaban en México de intercambio estudiantil. Estas chicas lindas y bellas, eran super pachecas, cosa que vino bien al asunto porque algunos de mis amigos también lo eran. Javo estaba ahí, fumaba. &lt;i&gt;Luna&lt;/i&gt; estaba ahí, fumaba. Yo estaba con Luna, no fumaba… pero fumé. No sé si alguna vez ha probado usted la mariguana, pero esta, mi primer experiencia, me llenó de pasión, mi cuerpo se relajó, al amor brincó por todos mis poros… Yo me encontraba sentado en una cama, ella estaba sentada en el piso y su espalda quedaba entre mis piernas. Me agaché para besarle en la mejilla, pero pronto nuestros labios se unieron. Me prometí no volver a fumar si no era en presencia de Luna. Pero pronto, habría quedado rota esa promesa. Desde esa noche, mi amor se vio embrutecido, había sucedido algo entre nosotros, pero lamentablemente había sido resultado de un agente externo a nuestro juicio ordinario. Por supuesto lo aclaramos después. &lt;i&gt; Entre nosotros no pasó nada&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Andaba por la vida con el corazón en las manos, aunque pareciera que lo llevaba más en los ojos, porque así como vi pasar una tarde a la mujerzota y quedé maravillado con ella, vi a muchas personas de las cuales parte de mi amor se desmenuzaba. La soledad me hacía ecos, tan comparables a las voces a las que tanto hace usted referencia. Mis ecos eran demasiados, no podía controlarlos, empuñaban ironías, amenazaban con desnudarme en algún momento. Necesitaba vaciarme porque lo que esos ecos reclamaban era, tan solo, un poco de sensatez, me pedían, que dijera la verdad. Esa verdad encerraba por lo tanto, un secreto doloroso… &lt;i&gt;estaba dejando de creer en la mujer que vuela&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En algún momento que no sé precisar, volví con Yazmín. Esta fue la segunda de tres ocasiones que fuimos novios. Sabía que no era ella la mujer de mi sueño, en cambio era tangible, estaba a escasos pasos de mi. Estaba dispuesta a estar conmigo y para serle franco, no me fue difícil empezar a quererla. En ese tiempo, seguía viendo a mis amigos de la casa, nos reuníamos en casa de alguno a tomar, era costumbre ya, que termináramos borrachos y ese era todo el chiste. Sin embargo la situación comenzó a evolucionar cuando sus círculos sociales se ampliaron y con ello los vicios. Uno de mis amigos, estaba necio con que quería probar la cocaína desde mucho tiempo antes, pero una pequeña broma que le jugaron unos cabrones alguna vez le detuvo algún tiempo ante la posibilidad de volver a intentarlo. ¿Sabe qué le hicieron los muy hijos de puta? Le dieron a probar la supuesta cocaína, el muy estúpido se la metió por la nariz, así sin más, sin probarla ni nada. Estornudó unos instantes y acto seguido tras recuperarse del tremendo impacto que le había causado su primer inhalación, levantó la cara orgulloso y ellos entonces dejaron escapar unas cuantas risitas disfrazadas aún de emoción. “Me llegó hasta el cráneo” dijo “qué, ¿Sientes que te burbujea el cerebro?” preguntó uno de ellos… Soltaron la carcajada… era Sal de uvas. Eso sucedió cuando yo estaba aún en el CCH, tiempo también en el que a Job, mi amigo, le presentaron unas gotas de administración ótica que Charly, amigo de Job, se administraba por la nariz… Se ponían de un estúpido tal, que en la colonia se volvieron populares, más que por baratas, por las estupideces que hacían. Esas gotas, por ende, nunca las probé, porque para entonces yo no había probado la mariguana y todas esas cosas constituían una especie de tabú en mi vida. Pero ellos sí, por lo que los tiempos de la coca fueron bienvenidos en su forma de vida. Yo, tras mi experiencia en casa de Ana, y tras haber fumado otras ocasiones con Yazmín, no dudé mucho para probar el polvo en compañía de dichos amigos. Tuve, un periodo intenso pero corto, de inhalaciones. Lo curioso del asunto es que nunca sentí algo verdaderamente atractivo en ello, por lo que la ocasión en que visité las pirámides de Teotihuacan con Yaz y fumar en pipa bajo el sol y caminar en el empedrado entre el polvo, creer que caminaba en un barrio chino, esperar que salieran de pronto los ninjas y sentir de pronto una asfixia que me hizo doblar las piernas, no me costó trabajo alguno decidir que jamás volvería a meterme nada de esas cosas. Finalmente, mis verdaderos vuelos, los provocaba con ejercicios de respiración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conforme avanzaba la carrera, cada vez mi tiempo libre se veía más reducido, cada vez tenía menos oportunidad de ver a Yazmín. Una noche, sin más ni más, ella me terminó. Yo quedé en la duda, el desconcierto, el desamor… Y la razón no la supe sino hasta tal vez, un año más tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi corazón, bajo el manto de la ausencia, bajo el influjo de esa soledad desbordante que no me permitía un rato de tranquilidad, encontró en un nuevo círculo social, un poco de dulzura. Mi hermana Sandra, conoció a una chica Coreana en el baño de la Facultad de Economía en C.U., se hicieron amigas, La chica coreana, de nombre Esha, vivía con otras dos compañeras coreanas que estaban aquí, igual por intercambio estudiantil. En una ocasión organizaron una comida a la que mi hermana me invitó y ahí conocí a Marín. El nombre de Marín, es el nombre que le asignó uno de sus profesores de español en Corea, su nombre real &lt;i&gt;Hoe Riung Kim&lt;/i&gt;. Esta chica, bellísima, un poco gordita, pero bellísima, abordó mi corazón de inmediato y sin palabras. Su español era pobre, mi coreano, nulo. Pasábamos las noches hablando por teléfono, nos veíamos poco, pero ella estaba convencida de quererme, y mi caso era el mismo. ¿Se ha enfrentado usted alguna vez a un problema intercultural? El desenlace de esta historia es simple, triste, desolado. En su cultura, las mujeres solamente pueden tener un novio en la vida, ese novio es, básicamente su marido, cuando aceptan ser novia de alguien, aceptan, al mismo tiempo, compartir con esa persona, el resto de su vida. Esa premisa le dirá, por ende, el final de esa historia… nunca fuimos novios. Ella regresó a Corea, nunca supe más nada de ella. Mucho tiempo, estuve pensando historias locas, como ir a buscarla al vecino país Corea del Sur. Me metí a estudiar el idioma, pero la vida nos juega bromas de las que no podemos reír sino hasta pasado el tiempo. Aunque pasara el primer nivel con 100 puntos y aunque tenía la determinación de seguir, algo cambió el rumbo de mis planes. Hubo una crisis en Asia, por el 97, la embajada coreana, por falta de recursos, no quiso renovar el contrato de la Maestra de coreano y se terminó el curso. Era la única maestra que impartía el idioma. El CELE, de la UNAM, era el único lugar que yo supiera que lo impartía. Eso solo quería decir una cosa. Adiós &lt;i&gt;Hoe Riung Kim&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Continúa...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8168472-110955398987219932?l=recuerdosperdidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recuerdosperdidos.blogspot.com/feeds/110955398987219932/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8168472&amp;postID=110955398987219932' title='9 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8168472/posts/default/110955398987219932'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8168472/posts/default/110955398987219932'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recuerdosperdidos.blogspot.com/2005/02/x-la-mujer-que-vuela.html' title='X La mujer que vuela'/><author><name>Poeta sin palabras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06901294659165649956</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://www.flickr.com/photos/342137_49503073944@N01.jpg'/></author><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8168472.post-110378249275546709</id><published>2004-12-23T01:13:00.000-08:00</published><updated>2004-12-23T22:05:09.990-08:00</updated><title type='text'>IX El sendero del sexo</title><content type='html'>(Capítulo editado)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En alguna ocasión, cuando tenía como ocho años escuché en la radio un promocional sobre el uso del condón, al instante le pregunté a mi madre “¿qué es el condón?”, ella, con risita nerviosa, tras una breve pausa, terminó por decirme que era muy niño para entender eso y que me lo diría cuando fuera un poco más grande. Yo creo que ella me sigue considerando un niño porque nunca me dijo nada. Aprendí lo que era cuando aún no terminaba la primaria, tenía unos compañeritos que eran muy precoces y hablaban de cosas que yo no entendía, en realidad, aunque supe lo que era un condón, no podía comprender como para qué servía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco antes de salir de la secundaria, con catorce años, entré a trabajar a una farmacia. De algún modo, sin saberlo, estaba preparando un poco del terreno para mi desarrollo profesional, pero esa es otra historia. En la farmacia era yo el único empleado, el dueño estaba casado y su esposa estaba a punto de dar a luz a un pequeñito de ascendencia Salvadoreña. Hedí, el dueño era buen tipo, o por lo menos se comportaba así, claro, hasta un día que terminó dándome unos golpes contra el suelo porque lo desesperé con provocaciones altaneras, yo influenciado por un amigo llamado Job. Al principio, estaba de medio tiempo porque estaba en la escuela. Aprendí, sin embargo a llenar los pedidos con las claves de los medicamentos y productos, para que cuando llegase el representante de Marzam, el distribuidor, ya no le tomara mucho tiempo levantar el pedido. Aprendí un poco sobre los medicamentos, sus compuestos y sus usos, aprendí sobre enfermedades. A tal grado, y apoyado en una pequeña guía, que en ocasiones hacía prescripciones, por supuesto nada grave, cosas sencillas como, ungüentos para infecciones de piel, tabletas para las molestias de garganta, cápsulas para infecciones estomacales, pastillas para los cólicos menstruales, tabletas para el dolor de muelas, antigripales, etcétera. Las cosas más comunes. Aunque debo referir, eso sí, que alguna vez, por un error estupidísimo, casi dejo ciega a una señora, para colmo hermana de una vecina mía. Ella llegó con su receta, pidiendo Cloramfení para los ojos, yo le di Cloramfení ótico, no oftálmico. Las concentraciones de la sal o sustancia activa, no pueden ser comparadas, los medicamentos de administración oftálmica siempre serán mucho menos concentrados que los de administración ótica. El caso es que regresó a los pocos días sin mejora en sus ojos y, por el contrario, casi con ceguera, independientemente de la tentativa de demanda a la farmacia. Se arregló el asunto cuando se reconoció como error de ambas partes y se asumió como tal, pagando el tratamiento de la señora por partes iguales entre ella y la farmacia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En alguna ocasión, otro vecino, entró ya casi a la hora del cierre, con aire despistado, volteando a uno y otro lado, mirando en los estantes y volteando misteriosamente a todos los anaqueles, entonces se acercaba y pedía un chocolate como el que está en esa vitrina. Unos chicles de esos. Se paseaba otra vez de un lado al otro. Volvía a mirar entre los anaqueles. Volteaba a verme como con un poco de desconfianza. Regresaba la vista a los estantes. Caminaba, dudaba, ensayaba el gesto. Yo me daba cuenta. No encontraba a la vista lo que quería. Yo sabía lo que quería. Él no se animaba. Volvía a pedir algún dulce, alguna golosina, algo. Buscaba algo con la vista, pero no estaba ahí donde buscaba. Donde buscara no encontraría, en realidad no había, pero él no lo sabía. Tenía vergüenza… &lt;i&gt;“¿Tienes condones?”&lt;/i&gt; se animó a preguntar en voz casi baja y con gesto de complicidad, como acordando que yo no dijera nada. Como si yo fuera a publicarlo en Internet, ¿qué le pasa?. &lt;i&gt;“No, no tengo…&lt;/i&gt; se terminaron por la tarde”. Qué pena. Hubiera podido decirle que no era necesario que comprara las cosas que había pedido, pero no lo hice por la sencilla razón de que las ventas de ese día habían sido muy bajas, así que cualquier pesito que entrara a la caja era bien recibido. Finalmente supongo que aprendió, que la siguiente vez debe ir directo al grano y dejarse de pendejadas. Pendejadas en el sentido estricto, la timidez y eso. O ¿qué pensaba? que si pasaba más tiempo viendo los dulces saldría el verdadero encargado de la farmacia?. En fin, habrá llegado con su esposa a decirle “¿qué crees mi amor? que no vamos a echar pasión pero te traje unos chocolates y unos chicles de consolación.”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La farmacia fue una parte importante de mi vida. En primer lugar, fue el primer negocio serio del que fui responsable, es decir, el encargado. Había ocasiones en que el dueño no visitaba sino una sola vez a la semana. Mientras, yo abría, limpiaba, atendía, cerraba, hacía los pedidos para resurtir los medicamentos, me pagaba mi sueldo, en fin. Era el chico de la farmacia. Frente al local había un terreno baldío que ocupaban los Boy scout para sus prácticas o reuniones o como las llamen. Yo esperaba ansiosamente las 2:00 p.m. del sábado, hora en que se reunían. Mi ansiedad malsana por ver a Blanca, la niña güerita de ojos claros, boca pequeñísima, cabello quebrado y cachetitos de bolita. Yo la veía sábado tras sábado, la observaba, me brotaba la sonrisa solo de verla. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque yo estaba en la secundaria y estaba enamorado de Leticia, sabía en el fondo que ese era un caso perdido y por más devoción que tenía por ese amor, no podía evitar pensar en Blanca de vez en cuando. La secundaria estaba llegando a su término y yo, nunca había besado a alguien. La semana completa la pasaba pensando en Leticia, suspirando por Leticia, amándola en silencio. En el silencio que yo mismo había impuesto. Un amor ya sin palabras, sin miradas, sin tacto. La secundaria terminó y aún no sabía lo que era un beso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese tiempo comencé a tener amistades con otros chicos de la colonia, porque con los que me juntaba anteriormente dejaron de hablarme porque en alguna ocasión el dueño de la farmacia les quitó su balón de americano cuando éste golpeó los cristales de la vitrina. El dueño no se los quiso dar y pensaron que yo había tenido algo que ver con eso, no entendieron nunca que no era asunto mío. No entendieron que intenté devolverles el balón pero que él no quiso. El caso es que mis nuevas amistades fueron… ¿cómo decirlo?, una nueva etapa, quizá. Entré a un nuevo plano, ellos eran de esos chicos traviesos, de los que se van de pinta, de los que rayan las paredes, en fin, con el tiempo fuimos descubriendo nuevas formas de divertirnos y de hacer maldades. Sin embargo, lo importante es que uno de ellos, Jorge, para colmo, Jorge el gordo, tenía una amiga compañera de su escuela, con la que él quería andar, esta chica tenía una hermana, que cuando nos conocimos, le dijo a su hermana y ella al gordo y el gordo a mi, que yo le gustaba. Esa fue, la primera vez, que supe, que yo le gustaba a alguien, así que aunque ella no me gustaba, le tenía, no sé, cierto agradecimiento. Yo sé que suena estúpido, pero es real. Esto, es algo que solo una persona con complejo de &lt;i&gt;pinche negro feo&lt;/i&gt;, podría entender. Así que, a pesar de la timidez de la niña, a pesar de la timidez mía, una noche que les visitamos, platicaba con ella, le pregunté que si quería ser mi novia. Aceptó. Jajaja, lo chistoso, lo hermoso de esa historia, es, precisamente eso, yo no sabía más qué hacer, era tan inexperto en eso, que cuando me dijo que sí, yo no supe si tenía que decir algo, hacer algo, o salir corriendo… me quedé sentado como estábamos, creo que le tomé la mano y nos quedamos callados mucho tiempo, hasta que el gordo se estaba despidiendo y empezó a decir que ya nos íbamos. Aún de la mano, nos levantamos, las rodillas me temblaban. No sabía cómo tenía qué hacerlo. Cerré los ojos, me quedé tieso, o casi. Nos dimos un beso de pollito. Muy tierno. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Virna, es el nombre de esa niña, la primer mujer que tocó mis labios. Fuimos novios pocos días, porque en realidad a mi no me gustaba, y a decir verdad, me avergonzaba que me viesen con una novia. No sé de donde saqué esa clase de pudor, pero supongo, que ese era un rubro tan inexplorado en mi vida que a mí mismo sorprendía, no sé de dónde saqué esas ideas, pero eso me pasaba, quería que nadie supiera que yo andaba por ahí en la calle tomado de la mano de una niña. Desafortunadamente no la quise, me hubiera gustado poder contarle a usted, por ejemplo, que mi primer beso fue de mi primer amor, pero no fue así. Afortunadamente, ella sí sabía besar y aprendí un poco acerca de ese arte. Aunque todo lo que aprendí en materia de besos, desde esa ocasión hasta hace pocos años se quedara en el olvido junto a los labios de &lt;i&gt;alguien que no recuerdo&lt;/i&gt;. Pero eso se lo platicaré después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; En una ocasión, sábado después de las 5:00 pm llegaron tres niñas con uniforme de Boy scout a la farmacia, una morenita de chinos negros y largos, otra morena más delgadita y de cabello lacio y la otra, Blanca. Estuvieron ahí un rato, casi como el señor de los condones, pero ellas comprando a parte de los dulces, chupones y jeringas. El caso es que a diferencia del señor ellas no iban por condones, ellas no tenían objetivo de compra. Lo supe cuando al sábado siguiente aparecieron de nuevo pero esta vez en un tono más amistoso y ya casi sin comprar cosas haciendo más plática. No sé cómo fue exactamente pero me hicieron saber que yo le gustaba a una de ellas. Desafortunadamente no era a Blanca sino a Uri, la niña delgadita de cabello lacio. Ellas siguieron visitando algunas veces, yo era feliz de ver a Blanca, aunque el objeto que le traía fuese otro. No importaba, ella estaba cerca diez minutos. Dejaron de ir cuando les hice saber que Uri no me gustaba. Sin embargo para esas fechas, yo tenía unos amigos que eran amigos de ellas a la vez, así que no dejé de ver a Blanca. Por el contrario, una ocasión, muy poco tiempo después de la ausencia de sus visitas a la farmacia, nos encontramos en la calle y ella se acercó a mi y me dijo que quería hablar conmigo. “Si, por supuesto, tú dime cuándo” “Hoy a las siete, te veo aquí mismo” “de acuerdo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volví a mi casa con el corazón hecho un nudo. Por un lado pensaba que me hablaría de Uri. Por el otro no podía dejar de hacerme ilusiones. Me calmé obligándome a no soñar para evitar caídas innecesarias. Acudí a la cita. No pude ocultar mis nervios. Ella ya estaba cuando yo llegué. Traté de disimular, trataba de mostrar seguridad, mis palabras salían casi como cortadas, pero salían. “Dime” “quieres hablar aquí o vamos a otro lado?” “como quieras” “aquí entonces” “Y bien… qué querías decirme?” “uhmmm… que tu me gustas”. Ya se imaginará mi cara, no la puedo describir. La conversación duró poco, cerca de 15 minutos. Le dije que ella también me gustaba, claro, después de una charla bastante estúpida que tuvimos porque yo trataba de asegurarme que ella no me estaba tomando el pelo, ese tipo de cosas, en mi vida, eran… inexistentes, hasta entonces. Nos despedimos, quedamos de vernos de nuevo, me dio un beso a media boca y se fue.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa tarde noche, volví a mi casa con algo más que temblor de rodillas, mi mente no podía dejar de hacerme bromas. Sí, mi mente me hacía pensar cosas absurdas como que todo eso era un plan para algo maquiavélico, que alguien quería burlarse de mi o algo. Ya sabe, cuando uno empieza de paranoico, es difícil evitar que las pendejadas invadan los pensamientos. Finalmente, dejé de pensar en esas cosas porque la emoción ganó por encima de todo y me dejé llevar… Fue fácil enamorarme porque a fin de cuentas llevaba tiempo ya que ella formaba parte de mis pensamientos. Empezamos una relación, divertida y no, porque pasábamos las tardes en su casa, su madre trabajaba todo el día, así que yo iba a su casa y ahí estábamos, no sé, a ciencia cierta qué hacíamos, pero se nos iba la tarde, platicábamos mucho, jugábamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su casa era muy amplia, ella solo vivía con su madre y un perrito del cuál no recuerdo el nombre, pero el caso es que era demasiada casa para ellas dos. El cuarto en el que ella y yo pasamos esas pocas tardes era el cuarto de juegos y tareas, porque, aunque podía llevarse muy bien con su mamá, no estaba bien que estuviera sola con un chico en la casa. Además, yo no era un novio oficial ante su madre, claro, era peor, “¿cómo va a estar sola la niña con su novio toda la tarde encerrada en la casa?”. Yo era el chico que le estaba ayudando con las matemáticas, el chico que tenía la gentileza de usar sus tardes para enseñarle matemáticas a la muy burra. Jaja, no era cierto, por supuesto. Del cuarto de juegos se podía acceder a una pequeña terraza en la que había una escalera que conectaba con la azotea. Dicha escalera, de metal, de amplios escalones, servía también para sentarse y observar el cielo, en particular si ella se sentaba en el cuarto escalón y yo me quedaba parado al pie del primero y luego flexionaba las rodillas quedando a la altura de su cara. Más, si el ambiente se tornaba nocturno y si su rostro adoptaba un aire de seriedad y serenidad, y volteaba al cielo. De las pocas tardes que pasé con ella, de los pocos días que fuimos novios, el mejor recuerdo es una tarde en esa escalera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aprendí a ver el cielo por ella. Esa ocasión, ella relataba que solo una ocasión había visto algo raro en el cielo, algo como una estrella fugaz. Ella describía esa estrella como un punto luminoso que se desplazaba lentamente en el cielo. Yo pensaba que no era tan fugaz entonces. Ella miraba el cielo. Justo en el momento en que ella hacía la descripción de aquel cuerpo celeste, apuntó al cielo y dijo “exactamente como esa”. Miré, efectivamente había una estrella desplazándose lentamente por el cielo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No podía ser una casualidad, eso debía significar algo, pero por lo pronto, yo tenía que aprovechar para pedir un deseo porque, las estrellas fugaces no tan fugaces, no se ven todos los días. ¿Cuál fue mi deseo?… Yo sé que no se debe responder a una pregunta con otra pregunta, pero… ¿Qué habría deseado usted?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa relación terminó la tarde en la que yo la estaba esperando en casa de una de sus amigas donde nos habíamos reunido, pero ella salió a la papelería a comprar no sé qué cosa. Pero ella tardaba y tardaba y tardaba… salí de casa de Azyadé, caminé hacia la papelería, ella no estaba ahí, pronto la encontré pero estaba ahí, parada, hablando con su ex novio. Por cierto el tipo me odiaba y regaba por ahí, entre la gente, que me golpearía. Yo tenía miedo, pero no mucho. Ellos estaban platicando, yo observaba a distancia, ella no me había visto. De pronto, él le dio un beso en la mejilla, supuse que se estaban despidiendo, pero siguieron ahí. Parados. Platicando. Yo me encabroné, hice drama, lo reconozco, me vi mal, pero lo hice, caminé rápidamente pasé por un lado de ellos, no volteé a verlos, me fui. Lloré, lloré toda la tarde. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la noche fui a buscarla, estaba desesperado, No tardé en encontrarla, pero cuando me vio puso gesto de molestia. –“quiero hablar contigo”– dije – “no, ya no tiene caso”,– respondió. Ahí terminó todo, y sufrí amargamente por esa primer relación en la que había cometido un error estupidísimo. Los celos. Decidí, nunca más volver a ser celoso. Y aunque me valió el efecto por algunos años, reconozco que algún día, esos celos malsanos volvieron a mi ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de Blanca, ese asunto de las novias, no fue ya un asunto tan ajeno, aunque sí complicado y lento. No recuerdo muy bien cuánto tiempo pasó desde que terminó la relación con ella, para que yo empezara otra, pero supongo que fue un periodo poco largo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya empezando el nivel bachillerato, en CCH Naucalpan, como ya le había mencionado. Mientras yo pasaba de ese sistema de reclusión de  las secundarias públicas, a un sistema en el que todo va por cuenta propia, es decir, que si uno estudia y entra a clases es por voluntad y no porque lo estén correteando ni vigilando, también mis actividades se iban transformando, mis amistades. Por supuesto, ya sabrá cuáles fueron las consecuencias, bueno claro, los resultados ya se los platiqué. Primer y segundo semestre me convertí en un borracho. De los amigos de la colonia, dos estaban aún en la secundaria 33 y otro en la 37; el punto es que estaban en secundaria y se iban de pinta casi todos los días, para quedarse en casa de Tomás, ya que su mamá se iba a trabajar y entonces su casa se volvía un cuartel para nosotros, me uní a esas reuniones matutinas de alcohol o de billar. Mis clases se volvieron ausentes casi del todo, mis amigos en el CCH hicieron otro poco, porque las veces que sí acudía a la escuela, nos íbamos a las cantinas del pueblo de los remedios, nos poníamos, por lo general los viernes, tremendas borracheras de esas que uno termina vomitando. No aprobé materia alguna de esos dos primeros semestres. Durante ese primer año, mi corazón se ocupó de Carolina, una chica que sabía reír y sabía ser franca, transparente. Esas eran sus cualidades, su belleza radicaba en ello y no tanto en lo físico. Físicamente, me encantaban sus ojos, su mirada. Pero para ella las cosas no fueron igual, aunque me tenía mucho cariño y aunque llegó a dudar un poco cuando le dije que quería que fuésemos novios, en el fondo su corazón se había fijado en mi amigo el árbol. Él, fue conociéndole también, de modo que descubrió el por qué ella atraía tanto y finalmente, en una práctica de campo que realizó una maestra de “lectura y redacción” a la bella ciudad de Guanajuato, ellos se volvieron novios. Yo, solo los vi un poco con tristeza, aunque también me alegraba por ella, porque estaba, finalmente con alguien que ella quería estar. Mucho tiempo le seguí queriendo, pero las cosas nunca fueron iguales. Para cuándo me fui a Chicago, ella y Sadoth, constituían mis recuerdos sentimentales, mis motivos de cartas escritas en la distancia, y jamás enviadas. Lo triste y curioso del asunto es que años después, cuando los caminos de todos nosotros se vieron alejados, en una de esas reuniones que uno procura para ponerse al tanto de la vida de los amigos y termina por ser una de recuentos y abrazos y alcohol y te quiero un chingo y todos ustedes son mis hermanos, me enteré que ella, Carolina, para cuando yo regresé de Chicago, quiso andar conmigo, pero yo no le hice caso, según contaron. Yo ni me enteré. Además, para entonces, cuando yo regresé, mi corazón había cambiado, mi persona había cambiado, mi forma de ver la vida… había cambiado, por lo que, probablemente, aunque todavía le tenía mucho cariño, ya no hubiera podido ser su pareja. Mi corazón había experimentado el amor, de la mujer que vuela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Usted, Mariposa, puede formular muchos pensamientos, incluso, puede quizá hasta llegar a emitir algún juicio por las cosas que le contaré. Sin embargo, quiero que sepa, que si le cuento todo esto, no es, sino por la misma razón por la que le he contado todo lo demás… es este, un compendio en el que se tejen los hechos que me han traído aquí, a este instante, por lo que no es de mi interés disfrazar nada, por el contrario, revelar mis verdades. A partir de este momento, quizá, mi historia no parezaca ser tan grata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los tres años siguientes a mi primer beso, en el ámbito amoroso, hubo muchos vaivenes. Yo estaba aprendiendo a penas desde lo más mínimo necesario para crear una relación, para mantenerla, para hacerla sólida, por supuesto, todas esas cosas yo las ignoraba, eran cosas que conocía quizá de platicado y no de experiencia. Razón, y no justificante, de haber actuado muchas veces como un estúpido, otras como un ojete, pero la mayoría, como un simple niño. Así fui, días o semanas, de beso en beso, de boca en boca. De Blanca a las cartas quasi cómicas con Nayeli; de Nayeli a los cigarros Benson con halls de Griselda la chango y el drama de llorar por un engaño; de la chango al contacto sexual por encima de la ropa con Aremy, la hermana de una muy querida amiga llamada Kelly, quien por cierto estuvo siempre en desacuerdo con ser mi cuñada; de Aremy a las caminatas por la calle con Alejandra y sus pleitos de que yo no le ponía atención; de la falta de atención al engaño y posterior olvido con Yazmín, quién conocí cuando ella llevaba ya 4 o 5 años enamorada de mi y quien por cierto no me gustó cómo besaba; de los besos envolventes de Yazmín a los rincones con la pequeña Mariela y su faldita de secundaria, además de la insistencia en que dejara de tomar y de fumar; de las restricciones de Mariela de nuevo a las banquetas con Alejandra quien regresó para vengarse; de la venganza a la mamonería de Ana Luisa quien seleccionó a su novio como si fuera un casting, y lo cortó como de pasadita; de los patines de Ana Luisa a las tardes de manita sudada con Itzel, quien estuvo tras la reja de su patio por un castigo que le pusieron, y a quien no pude besar por la misma situación… mi cabeza no cabía entre las rejas. En fin, años curiosos, de descubrir, de aprender. Casi al final, de esos tres años, habíamos cambiado ya, los chicos ya no estábamos tan chicos y las cosas que nos divertían e interesaban ya no eran las mismas. Las reuniones que hacíamos tenían el objetivo de que las chicas se emborracharan junto con nosotros y sus impulsos sexuales afloraran tanto como los nuestros. Claro está, que de ellos, solo Tomás y Jorge el gordo sabían lo que era tener relaciones sexuales. Ni Aristebrio (Aristeo), ni el Scooby (Gabriel) ni yo, conocíamos esos terrenos. Como chicos que éramos, tratábamos de propiciar las cosas. La verdad de todo ello, es que a mi me mataba de terror el asunto, solo pensaba “si me temblaron las rodillas con el primer beso… no quiero ni imaginarme en mi primer relación”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aristebrio tenía una amiga de la secundaria en la que él había cursado, él nos platicaba de ella como una chava muy alivianada y “open mind”. Mayra, la amiga, pronto apareció en nuestras reuniones, era la única chica en nuestras borracheras, Mayra y los cuatro. A veces venía con ella una amiga, quien por cierto era hermosa, pero que pronto dejó de visitarnos cuando vio el tipo de cosas que su amiga y nosotros hacíamos. Las primeras veces, eran reuniones que, por mucho llegaban al juego de botella y los besitos; poco a poco fueron los juegos de botella de prenda y posteriormente ya era de casi todo. Aunque por un tiempo guardamos un pequeño espacio de privacidad, la verdad es que en algún momento, todo degeneró a tal grado, que los castigos pasaron a lo sexual propiamente dicho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una tarde de esas de alcohol, sucedió. Pero no fue grato, ella estaba perdida de borracha, yo solo un poco. No fue por un castigo del juego, en realidad todos se habían salido excepto ella y yo. Lo recuerdo como algo verdaderamente triste y feo… No sentí nada, no pensé nada, solo sucedió, casi como si no hubiera sucedido, por lo que después de esa tarde, seguí pensando que no sabía lo que era tener relaciones sexuales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En mi cumpleaños número dieciocho, hice una fiesta en mi casa. Se llenó de gente, acudieron muchas de mis &lt;i&gt;exnoviecitas&lt;/i&gt; de esas de días y de semanas. Acudió Mayra igual, esa noche, me dijo que me tenía un regalo… &lt;i&gt;-¿Qué regalo? - Te lo doy allá arriba, en tu cuarto -&lt;/i&gt; Esa vez, fue un poco distinto, sentí… algo sentí… no estábamos borrachos por lo menos… aunque a decir verdad, tampoco fue una experiencia muy grata. Tanto, que no volví a experimentar la sexualidad sino hasta unos años más tarde, y eso, por que la vida se fue a una pequeña trinchera en la que la sexualidad se volvió un elemento de vital importancia, vital, en toda la extensión de la palabra… Y aún después de eso, pasó mucho tiempo, para que encontrara un poco del significado de &lt;i&gt; “hacer el amor” &lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8168472-110378249275546709?l=recuerdosperdidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recuerdosperdidos.blogspot.com/feeds/110378249275546709/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8168472&amp;postID=110378249275546709' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8168472/posts/default/110378249275546709'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8168472/posts/default/110378249275546709'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recuerdosperdidos.blogspot.com/2004/12/ix-el-sendero-del-sexo.html' title='IX El sendero del sexo'/><author><name>Poeta sin palabras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06901294659165649956</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://www.flickr.com/photos/342137_49503073944@N01.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8168472.post-110119990122882245</id><published>2004-11-23T01:45:00.000-08:00</published><updated>2004-11-23T00:51:41.226-08:00</updated><title type='text'>VIII La mujer que vuela</title><content type='html'> &lt;b&gt;Espasmos&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Yo: Me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias, o como pasas de higo…&lt;br /&gt;Ella 1: Pues que los tengan como quieran, ¿no?&lt;br /&gt;Yo: … ay olvídalo&lt;br /&gt;Ella 1: ¿qué? ¿Pues sí, no? Que los tengan como quieran!!!&lt;br /&gt;Yo: …&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi vida empezaba a tornarse turbia. Entre los autores existenciales y mis sueños y ensueños, las cosas, lo material, el mundo cotidiano en sí, empezaba a transformarse y poco a poco a tomar vida, al mismo tiempo que la gente, los entes animados por el contrario, comenzaban a verse grises.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si repasara de punta a punta mi vida no sabría contarla, porque en ese entonces se formaron esas grandes lagunas en mi mente, simple y sencillamente porque la objetividad con que había crecido, había sido sometida de cierto modo a algo parecido a “La Duda metódica” de Descartes. Las verdades fueron reducidas y desarmadas hasta lo mas pequeño comprobable, por lo que en cierto momento, el sentido común no era suficiente juez para avalarlas. Mis maestros existenciales de ese entonces, como le había platicado antes, eran Hesse, Nietzhce y Sartre. No tardaron mucho en hacer de jueces, o mejor dicho, no tardé mucho en darles el papel a ellos, claro, dentro de mi conciencia, La gente, las masas, las comunidades se volvieron absurdo, no podía dejar de verlos como cangrejos (en palabras de Sartre por supuesto), mientras por el contrario, las cosas, los objetos cobraban vida y se volvían de pronto amenazas comunes. Por ejemplo, recuerdo una vez, que estaba fuera de los laboratorios de fotografía, en la universidad, pasillo largo donde se distribuían, desde la entrada a mano izquierda, cuatro puertas, cada una, entrada a dos y hasta cuatro laboratorios, mientras que del lado derecho un ventanal con muro bajo, donde uno podía sentarse perfectamente y recargarse en el cristal, siempre y cuando, ni los maestros ni los vigilantes lo vieran, porque eso no debía hacerse. Yo estaba, como todo rebelde, sentado ahí esperando clase, y de pronto en mi mente surgió la duda, ¿podía ser que el vidrio tuviera vida? Si era así, entonces estaba esperando el momento adecuado, para hacerse blando y dejarme caer de ese tercer piso. Era tal magnitud la de mi pensamiento que pronto, podía ver como se hacían ondas en el cristal, amenazando, dejarme ver que en el fondo había descubierto la vibración exacta entre las partículas del mismo, mi pensamiento las había tocado, había vibrado a la misma frecuencia y estaban por desmoronarse para hacer fatídico el desenlace de mi propia idea. Por supuesto salí corriendo de ahí, porque había descubierto, según yo, que las cosas estaban acechando, esperando el momento en que uno las tocara de algún modo en su estructura más íntima para que ellas pudieran desquitarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si me pregunta usted, de qué querían desquitarse, primero tendría qué decirle que ya no soy el mismo de antes, que mi forma de pensar ha transmutado día con día. Sin embargo, recuerdo bien la teoría que formulé en ese entonces porque me dio suficiente como para empezar a escribir una novela, novela que nunca terminé por cierto. Las cosas, como parte de un universo y de un orden, estaban, hasta antes del hombre, dispuestas de algún modo que respondía a patrones universales de orden y caos, siempre en un ciclo indestructible dentro del margen de lo infinito. Sus transformaciones radicaban en el tiempo y la intervención de la energía natural. El hombre, al que yo tomaba como un fatal accidente, había llegado a transformar ese orden, a modificarlo con todo el egoísmo que pudiese haber en el universo, eso lo comprobaba si lo comparaba con cualquier animal, los animales aprenden a adaptarse a un entorno, el hombre adapta para sí el entorno. Las cosas, como parte de un todo, a través de la voluntad del hombre son alteradas y así arrancadas de su propia evolución. Razón suficiente para guardar rencor hacia el hombre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No fue la única ocasión que salí huyendo de los objetos o las cosas, o las bancas de piedra o lo que fuera. Por supuesto, también a la gente temía, a veces, sin más razones, tenía tendencias hurañas y esquivaba a toda persona, no soportaba el contacto de ningún tipo de la gente que me rodeaba. Odiaba, por ejemplo, a la señora panzona que por razones de espacio dentro del metro, había tenido que dejar caer su panza sobre mi hombro, no toleraba el contacto. O al señor que por accidente había tocado mi mano con la suya en la barandilla, o al chofer que al darme el cambio tocaba de paso mis dedos, o a la muchacha que sentada a un lado mío tocara mi hombro. Todo tipo de contacto se me hacía repulsivo. La verdad es que ahora hasta podría avergonzarme de todo ello, pero no es así, porque finalmente, todo este proceso, me llevó a otro rumbo en algún momento de mi vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces, llegaba a la escuela y huía hasta de mis amigos, los saludaba si acaso, con un movimiento de cabeza. En una ocasión, mi amigo Javier me jaló del brazo y me dijo, “a ver güey, ya dime la neta, te cago o qué pedo, por qué me haces jetas, ¿qué ya no me quieres?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo no podía responder acertadamente a ese tipo de interrogantes, no era él el problema, ni ella , ni ellos, era yo el problema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La trova empezó a inundar mi vida con coros y ecos inolvidables, por aquél entonces también estuvo en la ciudad Mario Benedetti haciendo una lectura maravillosa de poemas en el Palacio de Bellas Artes, evento en el que estuve presente desde un palco reservado a la prensa, no me importó ser un mentiroso para estar allí. Aquél evento dio un giro espontáneo a mi vida, porque curiosamente ese día salí enamorado de ahí, enamorado simplemente, de quién, de nadie, solo enamorado, ahí vino el primer espasmo de la mujer que vuela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;CASI PERFECTA&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Cómo te quiero a ti!&lt;br /&gt;sólo a ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque entre humanas gire mi cuerpo&lt;br /&gt;y aunque las quiera a ellas,&lt;br /&gt;pero no igual que a ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te espero en la noche,&lt;br /&gt;en la madrugada, &lt;br /&gt;en el día. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te busco en el tiempo&lt;br /&gt;te espero todo el tiempo&lt;br /&gt;eres perfecta, aun sin tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me visitas en asaltos de sueño&lt;br /&gt;me asaltas y te llevas mi sueño,&lt;br /&gt;¡Cómo quiero mi sueño!&lt;br /&gt;y en insomnios también te quiero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te quiero a ti, a ti por ser perfecta...&lt;br /&gt;bueno...casi perfecta&lt;br /&gt;pues lo serías, si existieras.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mujer que vuela, atravesaba por una crisis pequeña de credibilidad, más no de amor, se había ratificado éste último, aunque su presencia se había hecho casi inexistente, desde aquél sueño en el noventa y cuatro, no había vuelto a aparecer. Yo seguía buscando, aunque &lt;i&gt;la duda&lt;/i&gt; se había presentado varias veces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer día de clase de la universidad, tuvimos taller de serigrafía, taller amplio que en el 99 fue como mi departamento porque viví ahí por meses, pero estamos apenas en el 97, intentando conocernos bajo la dinámica de los maestros de “se van levantando, dicen su nombre y su edad y hablan un poco de ustedes”. Ahí, recuerdo casi como fotografía, la mirada de soslayo con media sonrisa dibujada de Haydeé, la primer chica de la universidad que me interesó, lo dejé ver desde ese momento, mi sonrisa también vino al rostro. Ese mismo día nos hicimos compañeritos, de esos que van casi a todos lados juntos, ambos, fuimos cambiando, cada vez más nos aproximábamos, cada quien por su parte, a un lado oscuro del alma, no sé bien, si yo por influencia de ella, al revés, o simplemente cada quien en su mundo, el caso es, que ella, en su lenguaje contemplaba los sueños casi del mismo modo que yo, como simbolismos de la vida, como algo más que simples sueños, los desprendimientos como extensiones del alma y del contacto, las noches como refugio del corazón y ventana al universo, en fin, mundos muy parecidos, percepciones muy parecidas. Alguna noche, tuve un desprendimiento, en el que al ir volando, me encontré con alguien que me tomó la mano, volamos un momento juntos y la despedida en aterrizaje forzoso. Esa mano, curiosamente, como sabrá usted la pude reconocer ya en algún momento, sin embargo la mañana siguiente a ese desprendimiento, confiaba en que fuera ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al llegar a la escuela y encontrarla entrando al salón de clase, la tomé del brazo, ella entendió que quería decirle algo y salió conmigo, le tomé la mano, su expresión, tan compasiva como desorientada, no fueron nada significativo en comparación con mi incertidumbre al descubrir que no era su mano la que había estrechado la mía la noche anterior. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque por algún tiempo seguí aferrándome a la idea de que ella podía ser, ella misma puso una barrera, que de a poco se volvió indestructible, entre nosotros. Barrera que ayudó a construir otro compañero que la pretendió con tal persistencia que aún ahora, después de años, siguen juntos, peleando a veces o aburridos o como sea, pero juntos. Si hubiera sido el caso, de que hubiera estado yo con ella, nos habríamos dejado de inmediato, porque pronto fuimos muy distintos de lo que habíamos dibujado ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Yo: Me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias, o como pasas de higo, un cutis de durazno, o de papel de lija, le doy una importancia igual a cero al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida…&lt;br /&gt;Ella 2: jajaja&lt;br /&gt;Yo: … uhmmm…&lt;br /&gt;Ella 2: ¿?… jajaja&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por aquél tiempo mi madre empezó a escuchar un programa en la radio, programa de un señor que había diseñado una técnica de entrenamiento mental, que tenía por finalidad cambiar la estructura de pensamiento. Su idea, básicamente, es exactamente lo contrario a lo que propone el psicoanálisis. Plantea, según mis propias palabras, que la estructura mental con la que estamos educados, está forjada a base de castigo-recompensa, lo que significa, en pocas palabras, que hacemos las cosas que hacemos, por obtener algo, la recompensa; las que no, por miedo al castigo. No sé qué encontré de fenomenal en ello, pero su programa, más que servir para explicar su técnica y teoría, era, mejor dicho, cuestión meramente práctica. Alguien llama, cuenta un problema y él fundamenta, a través del ejemplo del que estuviese del otro lado del auricular, la sencillez de su planteamiento y lo terriblemente estúpidos que somos, lo increíblemente mediocres, lo inmensamente mensos que nos hemos vuelto a través del tiempo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Probablemente no debiera reparar tanto en este tema, pero si le comento todo esto, es por la sencilla razón de que este programa de radio, cambió mi forma de ser, de cierto modo, fue definitivo en la construcción de mi personalidad. Parece absurdo, es más, podría avergonzarme al decir textualmente que un programa de radio me cambió la vida, pero el hecho es que no me avergüenza, por el contrario, siento que mi vida está llena de este tipo de cosas que, de pronto aparecen, me transforman, se van. Dejan algo en mi, una especie de misión, un aprendizaje, una nueva forma de ver la vida, una nueva forma de vivir, de ser, algo, siempre algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leonardo, (es el nombre de este señor), dice, que no somos felices por la simple y sencilla razón de que nosotros mismos no nos autorizamos a serlo. Nos afanamos tanto en buscar la felicidad fuera de nosotros que no podemos alcanzarla, porque pensamos que ésta la encontraremos en la casa de nuestros sueños, en el trabajo donde pagan más, en el coche que nos queremos comprar, en el esposo de la vecina, en el juguete del otro niño, en el dinero, en, en, en… pero cuando por fin alcanzamos eso… no encontramos la felicidad, ¿por qué?, porque no nos hemos autorizado a serlo. Uno puede decir, ¡yo quiero ser feliz, eso basta! Pero la realidad es, que no es verdad, quererlo no significa que hagamos algo por lograrlo. ¿A usted nunca le ha pasado, por ejemplo, que está con algo que siempre quiso, y le entra el miedo, o la confusión o el pretexto, y termina por ponerse mil baches imaginarios tratando de desbaratar eso?. La explicación que da Leonardo es simple, no podemos ser felices con ello, porque la felicidad no depende de un algo, sino de la aceptación y el amor a uno mismo, del amor, puede venir la autorización a ser felices. Cualquier persona puede decir, por ejemplo, que esto suena muy idealista, que suena lógico, o que suena absurdo, o que suene de mil distintos modos, pero el hecho es que todo eso, no se puede lograr manteniendo una estructura mental basada en castigo recompensa, porque todo, absolutamente todo, se convierte en negociaciones, todas las relaciones interpersonales, las interiores, todo, se vuelve negociar. Se ha puesto a pensar ¿por qué, cuando las señoras están en el chisme, terminan hablando de sus innumerables dolencias físicas y espirituales? Empieza diciendo la una, me pegó mi marido. La otra, pobrecita, fíjate que a mi hermana le pega refeo su esposo. Si, pero a mi me pegó aquí, mira cómo me dejó. Ay, mana fíjate que a mi me duele ahí mismo, desde hace mucho, pero no he tenido para ir al doctor. Pues yo no tengo ni para comprar lo de los niños. Además, también me duele acá, mira. Híijole tienes bien feo, casi como tengo yo pero acá. Y fíjate que... Y a mí me.... Y… Desafortunadamente, este es un patrón que todos reproducimos de cierto modo, una infinita competencia por ver quién está peor, eso, a nivel cerebral, tiene sus repercusiones porque el trabajo que realiza nuestro cerebro no es solamente el que pensamos que hace, si fuera así, pobre ser humano. Nuestro cerebro trabaja, hace cosas que no sabemos, pero de pronto, efectivamente tenemos más argumentos para ser de verdad el más jodido de todos, ¿cómo lo hicimos?, y terminan diciéndole a uno, “nombre, hazte una limpia, a ti sí que te va mal en la vida” cuando eso se logra, obtuvimos la recompensa, negociamos con la lástima, ganamos la competencia. Después, nos hacemos la limpia, y efectivamente nos ayuda. ¿Por qué?. Porque nuestra cabeza hace cosas que no sabemos que hace. Trabaja en diferentes planos, hace todo lo necesario para procurarnos lo que precisamos, si precisamos ser los más jodidos para entonces tener un pretexto para algo, ah, entonces, de pronto, como maldición del cielo, nos enfermamos, o nos accidentamos, o cualquier cantidad de cosas que no tienen una explicación lógica, le llamamos mala suerte, mala racha, como sea, pero no es una casualidad que pase, por el contrario, es efecto de una causa, y esa causa, aunque no la sepamos de cierta, está dentro de nosotros, nosotros la creamos, nuestra cabeza trabaja en ello todo el tiempo. Pedimos a Dios que nos ayude simple y sencillamente porque no nos queremos hacer responsables de lo que nos sucede, somos, a fin de cuentas, mensos. No podemos alcanzar la inmensidad, porque no nos hacemos responsables de nuestras vidas. Es preferible, pareciera, tener algo a qué echarle la culpa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aprendí, después de todo, que la felicidad se alcanza en la medida que uno se permite tenerla. El modelo del que parte este hombre, para decir que podemos modificar la estructura de pensamiento es, a grandes rasgos, remontarse a la infancia, donde uno era feliz por naturaleza. Felicidad que vamos perdiendo en el momento en que la sociedad nos hace creer que obtener placer por sí mismo es malo, cuando empezamos a creer que el juguete del otro niño es mejor que el nuestro. La técnica, consiste en rescatar un pensamiento placentero de cuando teníamos tres o cuatro años, visualizar esa felicidad que nos provocaba jugar con un juguete (el juguete favorito), en el momento en el que el recuerdo aparece, vendrá consigo, un sin fin de pensamientos tratando de disolverlo. Por ejemplo, si uno recuerda que estaba jugando con un cochecito, también vendrá acompañado de otro recuerdo de cuando ese cochecito fue aplastado por accidente por el pie de papá. La cuestión es, que no permitamos que esos otros recuerdos invadan al primero, que defendamos con todo nuestro ingenio esa felicidad. A la larga, aprender a defender el pensamiento placentero, por automatismo, la estructura de pensamiento dejará, poco a poco, de funcionar a razón del displacer cambiando así por el placer. Además, tiene un argumento curioso, dice que muy a pesar de que hay quienes afirman que el ser humano no utiliza su potencial al cien por ciento, él tiene la convicción de que sí lo utiliza, solo que no sabe cómo, que quizá, de ser el caso, utiliza el diez por ciento en su beneficio mientras utiliza el otro noventa en perjuicio, en su técnica, el objetivo es reorientar ese potencial para que sea utilizado en beneficio. Y lo más curioso de ello, es que uno no tiene qué hacer nada sino aprender a defender ese recuerdo de la infancia, lo demás viene por sí solo, el problema, plantea, es que las reacciones son tan casi inmediatas, que la gente abandona el ejercicio porque de pronto ven que las cosas están sucediendo a favor y se atemorizan, porque ello implica empezar a disfrutar de la vida, cosa que no saben hacer. No se diga, también, de empezar a ser responsables de lo que en su vida sucede, a veces, es preferible echar la culpa a alguien o algo de lo que nos sucede.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dado este contexto, se imaginará usted, que las cosas que pasaban por mi cabeza no eran las más ordinarias, porque por un lado tenía la pugna entre defender mis pensamientos placenteros, por el otro, la batalla interna con mis autores de cabecera, cosa que no era fácil, porque entre días en que tenía los pleitos con los objetos y los cangrejos; y días en que descubría lo maravilloso de la vida, mi personalidad estaba definiéndose con tremendos contrastes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Coincido con usted, cuando plantea la vida como un ir brincando de rama en rama, porque a veces, sepamos o no, a dónde queremos llegar, de algún modo, vamos construyendo una senda que nos llevará en algún momento a eso, eso que precisamos, es decir, &lt;i&gt;preciso luego existo&lt;/i&gt;, luego brinco porque preciso brincar y llegar a otro lado, así es como de algún modo se ha construido mi historia, así es como se ha tejido esta madeja que es mi historia, en la que de buscarle en un lugar y otro y dejado de buscarle y brincado hacia donde sé que no está, ha sido todo, tanto necesario para poder llegar a este momento, más, al momento en el que usted apareció, casi casualmente. &lt;b&gt;Causalmente&lt;/b&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ana estaba en el mismo grupo de la universidad, ella, había llamado mi atención de otro modo. Cuando me di cuenta, ambos estábamos ya muy cerca. ¿Cómo empezó la relación con ella? Podría decirle que con un beso, pero en realidad empezó con un vistazo a nuestros nombres. En alguna materia nos dejaron de tarea, hacer un gráfico con nuestro nombre, y otro con el nombre de otra persona del grupo, cualquiera, sin la necesidad de decirle algo. El ejercicio consistía en tratar de dar carácter a las letras que compusieran el nombre, de modo que dejara ver un poco de la personalidad de la persona elegida y el propio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por supuesto, no era Ana la persona que yo había elegido, como no era yo la persona que ella había elegido. Yo había pensado en Haydeé, y con toda la atmósfera oscura que habíamos dibujado a nuestro entorno, su nombre resultó una serie de objetos y símbolos como una pirámide, un arpa dorada, y otras cosas que no recuerdo, todo en matices ocre, café y negro, al igual que el mío que fue hecho con los pilares de un Partenón mal dibujado y unas cuantas madera atravesadas. Ambos muy parecidos entre sí, ninguno representaba más allá de lo que en mi cabeza había, porque Haydeé no se sintió identificada con mi gráfico aunque cuando el maestro preguntó ella dijera casi en tono forzado que así era. A su vez, ella había elegido mi nombre, que resultó ser una carita de un tipo malforme rodeado de humo de cigarro, y a pesar de que el tema no me desagradaba, tampoco me identificaba con la solución gráfica. Ella dijo, que lo había elegido porque desde que supo cómo se escribía mi nombre, se había imaginado una carita, por aquello de la doble “o”. Sin embargo, Ana, en su nombre aplicó algo más que carácter a su nombre, porque escribió “ANITA”, ella explica que “Ana” se le hacía ridículo y que en tres letras era difícil poder representar algo más allá de la palabra en sí, yo creo, en cambio, que la simetría que ofrecía su nombre daba un poco de margen para poder hacer cosas bastante interesantes, pero no lo hizo, lo primero que se le ocurrió fue agrandar el nombre haciéndolo diminutivo. La cuestión es que cuando yo lo vi, después de que yo sabía perfecto que ella no se llamaba Anita sino Ana, me causó un poco de curiosidad, usted sabe, como un poco de ternura, el que ella tratara de reflejar lo que es, poniendo su nombre en diminutivo, independientemente de que el arte con que vistió su tarea no era tampoco algo solemne sino alegre. Quizá, la razón intrínseca para que ello llamara tanto mi atención fuese que en el fondo, después de tanto discurso mental, mi alma requería de un ancla que la trajera de nuevo a la tierra. De cierto modo así funcionó. Ella, me decía a veces, “¿cómo puedes estar con alguien como yo, si soy exactamente como todo lo que odias de este mundo?”, quizá no son las palabras exactas, pero versaba en ese tenor. Nunca tuve respuesta para ello. Lo nuestro terminó pronto, y no porque yo quisiera terminar, de hecho, según entiendo, tampoco ella quería terminar, pero algo pasó en su vida que le impidió de algún modo seguir en la relación. Un día llegó a la escuela, me escribió una carta que leí al momento, su carta decía que ella era niña que siempre lo había tenido todo, que de cierto modo era una niña consentida, que a veces no sabía qué hacer cuando se le presentaba un problema y que, a grandes rasgos, ella sentía que abusaba de mi persona, por lo que no podía seguir conmigo. Todo en su carta, me parecía un poco falto de coherencia, y falto también de una verdadera razón, sin embargo, lo acepté de buen modo, de hecho me alegró que tuviera la delicadeza suficiente como para externarme un poco de lo que sentía, le abracé, le di un beso en la mejilla y dije que lo que ella decidiera estaba bien. A pesar de que yo le quería, para entonces, demasiado, no me costó trabajo entender que a veces las personas encuentran caminos que las alejan de otros. No estuve triste, no lloré, no me deprimí, pero sí la extrañé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No era ella la que actuaba extraño, viendo esto, desde el punto de vista del sentido común. Algunas veces estuvimos de nuevo juntos, sin embargo, mi comportamiento era completamente impredecible, incluso para mí mismo, porque de pronto, salía un grito desde el fondo de mi alma y era suficiente para que me alejara de la gente que me rodeaba, así, sin más rodeos ni explicaciones. A ella le tocó también alguna vez uno de esos desplantes. Yo no entiendo cómo es que aún seguimos siendo buenos amigos, después de ese tipo de cosas que yo hacía. Por ejemplo, alguna ocasión estábamos reunidos varios del grupo en un rincón de la escuela que reservábamos para beber los viernes, esta ocasión, a diferencia de otras, la guitarra había dejado lugar también a mis tan recurridas declamaciones y lecturas, me encantaba leer mi poesía, ese es un vicio de más de un poeta, máxime cuando sabe que no lo es y trata de serlo; el caso es que esa noche, di lectura a un poemita que acababa de escribir hacía poco tiempo. Poema que usted conoce por supuesto, “No me abandones”, a no más de cinco minutos de terminar esa lectura, volví el rostro al suyo no muy lejano y pregunté “¿Cuántas veces has volteado atrás para decir adiós?”, ella lo entendió, yo me estaba despidiendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Yo: Me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias, o como pasas de higo…&lt;br /&gt;Ella 3: un cutis de durazno, o de papel de lija, le doy una importancia igual a cero al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida…&lt;br /&gt;Yo: soy perfectamente capaz de soportar una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias&lt;br /&gt;Ella 3: pero eso sí…&lt;br /&gt;Yo: y en esto soy irreductible…&lt;br /&gt;Ambos: no les perdono bajo ningún pretexto, que no sepan volar, porque si no saben volar, pierden el tiempo conmigo.&lt;br /&gt;Ella 3: Cómo es posible que llegues precisamente con mi poema favorito?&lt;br /&gt;Yo: Quién eres?&lt;br /&gt;Ella 3: Llegaste tarde… ya me voy…&lt;br /&gt;Yo: pero… &lt;br /&gt;Ella 3: Nos volveremos a encontrar…&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8168472-110119990122882245?l=recuerdosperdidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recuerdosperdidos.blogspot.com/feeds/110119990122882245/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8168472&amp;postID=110119990122882245' title='3 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8168472/posts/default/110119990122882245'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8168472/posts/default/110119990122882245'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recuerdosperdidos.blogspot.com/2004/11/viii-la-mujer-que-vuela.html' title='VIII La mujer que vuela'/><author><name>Poeta sin palabras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06901294659165649956</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://www.flickr.com/photos/342137_49503073944@N01.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8168472.post-109912774453084810</id><published>2004-10-30T02:15:00.000-07:00</published><updated>2004-10-30T13:51:38.790-07:00</updated><title type='text'>VII La secundaria</title><content type='html'>A parte de Jorgito, el amigo que atropellaron, la calle estaba poblada por Jorges, Jorge mi padre; Jorge Flores, el vecino que se hizo compadre de mi padre; Jorge Gustavo su hijo; Jorge el lelo; Jorge el papá de los chichicuilotes, (nunca supe por qué les decían así); Jorge el chichicuilote (el hijo); Jorge a secas, el vecino de Nadia; y por supuesto Jorge de los chinitos, Jorge Aroón. La gente, cuando nosotros llegamos a la colonia nos encontraron rasgos orientales y por mucho tiempo nos llamaron los chinitos, para otros éramos los burgueses, -jaja-, yo no sé de dónde sacaron eso, nuestra miseria era igual que la de ellos, solo que todos los domingos, después de la misa y la barbacoa o la pancita, la rutina consistía en ir al mandado, cosa que se dividía en dos etapas, la primera, era el mercado, donde se compraban todas las verduras, bolsas y bolsas de verduras, y bolsas y bolsas de fruta. Mi padre gustaba mucho de la fruta. La segunda etapa era Blanco, tienda que desapareció y fue sustituida por un Bodega Aurrerá, donde se compraba la caja de leche, el jabón de polvo, el cloro, las servilletas, el papel, los jabones de baño, el shampoo, el cereal, las galletas, el jamón, el queso, y tanta madre que no recuerdo, la cosa es que en los primeros años que vivimos aquí, siempre teníamos problemas para cerrar la cajuela del auto después de meter todo el mandado y la despensa. Conforme el paso del tiempo, cada vez menguaba más y más, hasta el punto de no ir todos los domingos por el mandado y solo comprar cosas &lt;i&gt;basiquísimas&lt;/i&gt; en la tienda. Pero estaba en otra cosa, Para los amigos era –“Mamá, voy a salir a jugar con Jorge”– “¿Cuál Jorge?” – “Jorge, de los chinitos”. Para las vecinas era “Ayy, qué educados son Jorgito y sus hermanas”- “¿Cuál Jorgito?” – “Jorgito el de los burgueses”. Pues ni chinitos, ni burgueses. Por otro lado, “Jorge”, bueno, “Jorge Rivera” también me pesaba, porque Jorge Rivera era mi padre, y no obstante, en esos tiempos, “Jorge Rivero” era un tipo famoso, y eso era suficiente para que la gente tuviera oportunidad de hacer una broma, –“¿como te llamas?” – “Jorge” – “¿Jorge qué? – Jorge Rivera” – “Ah! ¿Jorge Rivero?… sí, se te nota”- “…” – claro, porque a parte de ser un enano, era un tilico, un poco más de lo que estoy ahora. Por fortuna, en la primaria, no había otros jorges en mi grupo, sin embargo ya escuchar “Jorge” o “Jorgito” me molestaba. En mi cabeza solo había una  idea fija, “éramos demasiados Jorges, Jorge no es mi nombre”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando entré a la secundaria, fue mi oportunidad, desde el primer momento me presenté como Aroón. Aunque tampoco fue alivio por un tiempo, porque para la foto de los trámites de ingreso, pidieron que mi corte de cabello fuera casquete corto, no sé a dónde diablos me llevaron, pero me dejaron la cabeza como &lt;i&gt;puercoespín&lt;/i&gt;, y un uno de los primeros días de clases, a una creativa maestra se le ocurrió llamarme la atención frente a todos y rematar su regaño con &lt;i&gt;“así que mejor guarda silencio chiquipunk”&lt;/i&gt;. Por supuesto la odié durante todo el tiempo en el que los compañeros me llamaron así, aunque no fue mucho porque la creatividad y el carisma que entonces tenía me ayudaron (huy si…). Me llevaba bien con casi todos, además de ser el clásico niño que hace reír a todo el mundo, simpatizaba fácil, así que no me costó mucho trabajo convencer a la mayoría de que todos éramos &lt;i&gt;“harbanos”&lt;/i&gt;. No me pregunte por qué, ni de dónde saqué semejante estupidez, porque no lo sé, fue una de esas cosas de las que se da cuenta, cuando ya son así… cuando me llamaban &lt;i&gt;“Aroón el harbano”&lt;/i&gt;. De cualquier modo, no duró mucho tiempo, después sólo fui Aroón, porque para entonces, yo ya le había declarado mi amor a Leticia y como ella solo guardó silencio, mi carisma se terminó, mis chistes se quedaron mudos, mis sonrisas se fueron a otro planeta, mis risas se suicidaron, mi mirada se fue a la luna…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Erica entró a la misma secundaria, una secundaria pública como cualquier escuela secundaria pública, llena de prefectos &lt;i&gt;mamertos&lt;/i&gt;, maestros &lt;i&gt;frustrados malcogidos&lt;/i&gt;, directora prepotente, secretarias engreídas e inútiles, pragmatismos en cada ladrillo, cooperativa, niños surtiditos, tostadas raquíticas de tinga, donas de chocolate grasosas, pambazos vergonzosos, el grupito de los &lt;i&gt;pseudofresas&lt;/i&gt;, el grupo de los enanos, el maestro de conta con una pierna corta y demasiados sentimentalismos, la maestra de español con barbas y bigotes, el maestro de historia alcohólico, el niño genio envidioso, el niño con ojo de vidrio, la maestra pedófila, el enano estrella del basket ball, el niño chiqueado al que su madre visita hasta en el recreo, las niñas liberales que empezaban a saludar de beso en la mejilla, el mejor amigo, el chico más alto e idiota, los desapercibidos, las niñas de falda corta, los niños rebeldes y traviesos… Una secundaria común, a fin de cuentas. Erica, era bonita y lo sabía, pero era sangrona, creída, razón por la que cuando conocí a Leticia y conforme convivía con su sonrisa ella dejó de existir de a poco. Seis años de amor mudo y de lejos, se fueron al recuerdo en tan solo cuatro o cinco meses, tiempo en el que Leticia conquistó mi corazoncito con su mirada tierna y risa despreocupada. En principio creí, aunque tuviera el tremendo complejo de feo, que era posible, simple y sencillamente porque conmigo ella se divertía, me esperaba en las mañanas para que la hiciera reír. Mi mejor amigo, Antonio Tavares, era mi único confidente, él apoyaba mis planes de confesarle a Leticia que yo estaba enamorado de ella… Nunca antes, había confiado a nadie mis sentimientos, ésta, era la primer vez que me sinceraba con alguien, y sería la primer vez también que me enfrentara al rechazo o la aceptación de frente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día, en una hora muerta, le llamé a Leticia, le dije que quería hablar con ella, para entonces yo estaba muriendo de nervios, pensaba por un lado que no debí haberlo hecho, pero por otro lado eran nervios que estaba disfrutando, su mirada de incógnita, mis ojos desesperados buscando un punto en el suelo en cuál quedarse fijos, ella buscando mi mirada, yo buscando aire para mis pulmones, ella moviendo su pierna que colgaba de la banca en que nos sentamos, yo apretando mis manos a fin de que no se me escaparan las caricias, ella preguntando ¿qué pasa? con los ojos, yo respondiendo para adentro con silencios… &lt;i&gt;“Estoy enamorado de ti”&lt;/i&gt;. Silencio… miradas… cuestiones mudas… gestos de confusión, gestos de compasión… &lt;i&gt;“Pero no pongas esa cara tan triste…”&lt;/i&gt; – dijo – un abrazo, y fin de la conversación. Yo no interpreté sino que no había respuesta, no había ni rechazo claro, no había aceptación clara… no brincó de emoción… era un &lt;i&gt;“NO”.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces uno es estúpido por no aceptar las cosas como son, y aceptar cosas que uno cree y que no sabe a ciencia cierta. Al día siguiente, (mire usted qué cobardía y estupidez), compré unas tarjetitas de esas con ositos todas tiernas y escribí al reverso una despedida, donde explicaba que no podía seguir siendo su amigo porque era doloroso para mí, no sé qué tanto más escribí, pero eso en resumen, no obstante, no se las di, no tuve el valor para hacerlo, las puse dentro de uno de sus libros en un momento en el que ella no estaba por ahí junto a sus cosas. Qué acertado fue el lugar donde las puse, porque en menos de quince minutos ella pasó frente a mi lugar, se detuvo, me miró a los ojos, puso las tarjetas en mi pupitre y regresó a su lugar sin decir nada. Le confieso, que en el fondo, me da tristeza recordarlo, porque en el momento que me vio a los ojos supe que le había hecho daño, supe también que había sido demasiado estúpido, pero las cosas estaban hechas. Me levanté de mi lugar, las rompí, las tiré a la basura, el dolor me inundó, salí del salón…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La lección que había aprendido era muy fuerte, muy extensa, &lt;i&gt;muuyy. “Las palabras no se mandan en tarjetitas de ositos”.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya había cometido el error, y me costó más de una noche de llanto y arrepentimiento, porque en el fondo la extrañaba, extrañaba su risa, su compañía, su cercanía. Yo había puesto una barrera entre ambos, y fue una barrera infranqueable, porque en los dos años y medio que restaron de cursar secundaria, no volvimos a cruzar palabra, hasta el día de la graduación, día que por cierto, uno termina bañado entre harina y huevo y agua y rayones en las camisas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando pasé a segundo, sabíamos (la familia), por aviso previo de mi padre, que mi medio sobrino estaría en la misma escuela, mi madre se empeñó en hacerme creer que la otra familia era detestable, aprendí el odio de platicado. El primer día de clase, no sólo había entrado al grupo un chico nuevo, sino varios, entre ellos estaba Jesús Rivera, era un güerejo, alto, y como yo traía odio preparado, lo veía con desconfianza, más, porque como chico nuevo y como güerito, llamaba la atención de las niñas, así que no fui el único que le echó miraditas de coraje… (¿se da cuenta?, aún no era adolescente y ya tenía aprendido un machismo leve territorial, qué detestable). Después resultó que era un verdadero zopenco y el pegue que traía de &lt;i&gt;chico nuevo&lt;/i&gt; se derrumbó, además, para sorpresa mía, no era el único chico nuevo con apellido Rivera… Jorge Iván Rivera… otro &lt;i&gt;lelo&lt;/i&gt;, que sin embargo, era mi medio sobrino, él tenía los mismos aprendizajes que yo, es decir… el odio familiar heredado. Sin embargo, yo tenía otras razones para odiarlo, ya le había comentado, él, era el niño al que mi padre le compraba juguetes caros cuando éramos pequeños… A pesar de ello, yo no le odiaba por eso, es más, nunca le odié, aprendí a fingir que le odiaba sin que se notara… no sé si me explico, en la secundaria, nadie sabía que éramos sangre de la misma sangre y dos Jorge Rivera en el mismo grupo, era visto solo como una malsana casualidad. Para fortuna de ambos, ni él ni yo, nos llamamos Jorge alguna vez en la secundaria, él era Iván, yo Aroón. Algunas veces, intercambiábamos miradas de odio (aparente), y a la vez de común acuerdo de mantener en secreto la familiaridad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(...&lt;i&gt;Leticia no me hablaba.&lt;/i&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En alguna ocasión, en clase de Español, tuvimos que montar una obrita de teatro, ya se imaginará usted, estuvimos en el mismo equipo, y no sólo eso, en la obra que representamos, nuestros personajes tenían una pelea en la casi culminación de la misma. Los ensayos estaban bien hasta esa parte, porque solo decíamos &lt;i&gt;“bueno, en esta parte, tu y yo nos peleamos”&lt;/i&gt;, el ensayo seguía. Pues, otra vez, usted ya se imaginará, la maestra nos felicitó porque la pelea fue muy real, somos unos actorazos, tanto, como para que una pelea real, pareciera actuación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de eso y de estar en el grupo para chicos con problemas mentales, es decir, el grupo selecto que necesitaba orientación psicológica, aprendimos, cada quien por su lado que el odio de las familias no tenía nada qué ver con nuestras vidas, por supuesto jamás fuimos los mejores amigos ni mucho menos, pero por lo menos dejamos de vernos feo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi amigo Tavares, antes de la escuela, escuchaba la misma música que su padre, norteñas y rancheras, yo, mala influencia, lo introduje primero al house, luego al rap, le enseñé a bailar y después teníamos sueños de hacer un disco y planeábamos la foto de la portada de nuestro LP, aunque hubiera sido mala inversión porque pronto apareció el Disco Compacto en la vida cotidiana. Además, nos dejó de gustar esa música, él ahora es punk… y yo, no tengo idea. Tavares fue mi amigo desde el curso de regularización para presentar el examen de admisión a la secu, casualmente, no, no, causalmente, entramos al mismo grupo, fuimos amigos inseparables por tres años. Él, siempre bondadoso, siempre buen amigo, divertido. Además de él, estuvo también Daniel, éramos, creo, los más bajitos de primer año, juntos formábamos el grupo de los enanos, grupo que se ganó, gracias al maestro de conta, el sobrenombre de &lt;i&gt;“Los monkikis”&lt;/i&gt;. Los primeros dos años, este maestro se mostró duro, burlón, y hasta nefasto, al final de la secundaria supimos por qué se comportaba así, resultaba ser un sentimentaloide, cuando realizamos un convivio de despedida en el taller de contabilidad, a la hora del discurso, el maestro se soltó a llorar, curiosamente, con nosotros &lt;i&gt;Los Monkikis&lt;/i&gt;, porque de cierto modo, según sus propias palabras, éramos sus hijos. Es el único maestro al que me han dado ganas de visitar, pero por una razón u otra nunca lo he hecho. Tal vez, un día, cuando termine de contar esta historia lo haga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(...&lt;i&gt;Leticia no me veía.&lt;/i&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tuvimos, en tercer grado, una maestra de historia que era joven, tenía veintiséis años en ese entonces, ella era de cierto modo guapa, por lo menos así le parecía a algunos compañeros, a mi en particular no me gustaba, aunque he de confesar que me llamaba la atención que llevara faldas cortas y se sentara frente al grupo sin problemas de vergüenza porque se le vieran los calzones. Un compañero, que considerábamos un poco más vivido que nosotros fue novio de la maestra, por supuesto, para ella, todo era secreto, para él no, porque nos contaba todo. A fin de cuentas, a ella ya no le importó que lo supiéramos cuando organizó la excursión a un balneario con motivo de la graduación. Desde la ida empezaron a darse &lt;i&gt;besuquísimos&lt;/i&gt; sin ninguna clase de pudor. Él y otros pocos compañeros ya fumaban en ese entonces, cosa que descubrimos también en el viajecito ese, pues no sé en qué momento se me ocurrió aceptar la invitación del cigarro Marlboro rojo que me ofrecieron, por supuesto seguido de las instrucciones básicas para fumar, porque desde ese día, con casi quince años de edad, empecé a fumar y no lo he dejado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(...&lt;i&gt;Leticia desaparecía…&lt;/i&gt;)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es curioso que recuerde más cosas del fin de la secundaria que del transcurso, pero finalmente, la secundaria fue como una enorme laguna para mí, en la que solo existían unos poquitos de pensamientos. Recuerdo, sin embargo, la tarde en que, la psicóloga nos puso un ejercicio en el que debíamos decir qué parte de nuestro cuerpo ofreceríamos, (hipotéticamente) a cambio de tener o conseguir ese algo que más deseara cada uno de nosotros. Pues estuvo difícil decidir, porque no habría ofrecido nada sino fuese obligatorio realizar el ejercicio. Por supuesto mi respuesta no fue como la de la chica que dijo &lt;i&gt;“Yo daría mis piernas a cambio de que mis papás me dejaran salir a las fiestas”&lt;/i&gt;… ¿se imagina? ¿Querría de verdad ir a las fiestas sin piernas?. Mi caso era difícil, no había algo de mi cuerpo que pudiera intercambiar por el amor de Leticia, y qué bueno, porque a fin de cuentas ese intercambio me habría llevado por otro rumbo quizá, no me veo ahora por ejemplo sin dedos o sin manos, o sin brazo, o sin nariz… Pero se tenía que hacer el ejercicio y aunque era lógico el resultado, o sea, que la psicóloga supiera a ciencia cierta qué era lo que nos frustraba o lo que nos robaba la atención, terminé por ofrecer… &lt;i&gt;“yo doy, un dedo de mi pie izquierdo a cambio del cariño de Leticia”&lt;/i&gt;… Ella dijo “¿eso vale lo que quieres?”, &lt;i&gt;no, no, por supuesto, pero no quiero estar con Leticia si no tengo manos para acariciarla, o una pierna que me haría falta para caminar de la mano con ella, o mi nariz para darle besitos de esquimal…&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;No ofrecí lo suficiente… ella no vino… no la acaricié, no caminé de la mano con ella, ni le di besitos de esquimal… en cambio, tengo todos mis dedos. &lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El día que el curso se dio por concluido oficialmente, como le comenté antes, fue el día que volví a cruzar palabras con ella, aunque dolorosa fuera la historia, hubiera sido tal vez más, si ella, al momento de la rayadera de las camisas no me hubiera reservado un espacio limpio en el hombro izquierdo y me lo hiciera saber a través de mi amigo Tavares. En el fondo ella me quería también, ese día lo supe, aunque de cualquier modo, no de la misma forma en que yo la quise… Estúpido novecientas cuarenta y tres veces, porque hubiera sido mejor disfrutar de esos años de su risa, que pasarlos a un lado como vil sombra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...&lt;i&gt;Leticia se fue, ahora solo es pasado&lt;/i&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8168472-109912774453084810?l=recuerdosperdidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recuerdosperdidos.blogspot.com/feeds/109912774453084810/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8168472&amp;postID=109912774453084810' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8168472/posts/default/109912774453084810'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8168472/posts/default/109912774453084810'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recuerdosperdidos.blogspot.com/2004/10/vii-la-secundaria.html' title='VII La secundaria'/><author><name>Poeta sin palabras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06901294659165649956</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://www.flickr.com/photos/342137_49503073944@N01.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8168472.post-109747173514389097</id><published>2004-10-10T22:14:00.000-07:00</published><updated>2004-10-10T22:15:35.143-07:00</updated><title type='text'>VI La mujer que vuela</title><content type='html'>El poema&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las  cosas habían cambiado mucho, a pesar de que el viaje no fue largo, fue el tiempo suficiente como para que mi vida tomara un rumbo extremadamente distinto al que dibujaba antes de ello. Mi pasado oscuro iba del rap al industrial, aunque poco tiempo antes de irme, había empezado a escuchar un poco de música en inglés, guns, aerosmith, nirvana; un poco de rock en español, héroes, caifanes, soda. Pero la verdad de todo este asunto, es que estaba más influenciado por el rap, razón por la cual, cuando me falsificaron mis documentos allá en Chicago, tuve la suficiente naquez en la cabeza como para cambiarme de nombre a uno que sonara más rapero. Jaja, &lt;i&gt;Kriss George&lt;/i&gt;. (Sí, mi cara de mexicanote y… Kriss George. Jajaja). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante el vuelo de regreso, me encontraba colmado por sentimientos diversos, por un lado, regresar significaba no sólo volver, sino también aparecer, no sé si usted me entienda, pero aparecer quería decir un nuevo yo, no Kriss George por supuesto, sino un yo que sueña, un yo que venía impregnado de olor a &lt;i&gt;viento&lt;/i&gt;, de olor a sueños compartidos, olor a la mujer del ensueño… &lt;i&gt;olor a mandarina&lt;/i&gt;; por otro lado, regresaba a la vida de antes, la vida que había dejado atrás, no en el tiempo ni en el espacio, sino atrás en una etapa de mi vida. Mi capacidad de asombro había crecido, (aunque la perdiera en el 99, y la recuperara de nuevo, años más tarde, pero eso se lo relataré a su tiempo), para entonces me asombraba tanto, me maravillaba tanto del océano de espuma blanca que se me presentaba tras atravesar el cielo gris, que no permitía la entrada de ningún rayito de sol, todo hasta el horizonte, hacia cualquier dirección era un norme colchón blanco de algodón. Mientras el avión hacía su trayecto, yo no podía dejar de pensar en los abrazos que me esperaban, Sadoth y el beso que nunca le daría y por supuesto, en la mujer del ensueño. En mi libreta venían mis primeros apuntes poéticos, los primeros esbozos de los después eternos gritos de búsqueda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sabe usted que si viaja por avión como menor de edad, no puede salir del aeropuerto si no lo recoge un mayor?… bueno, yo no lo sabía, esto fue razón suficiente como para que me quedara toda la tarde varado ahí hasta que fue mi madre por mi. –Jaja–, más de cuatro meses de independencia y libertad de movimientos y decisiones en una nación extraña, como para que no pudiera dar un sólo paso, yo solo, en mi país. Pero así eran las cosas. “No jovencito, usted no se puede ir si no viene por usted su padre o tutor”. &lt;i&gt;Maldita sea de nuevo. “Adultos… ¿qué se creen?” &lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mundo, parece pertenecer a los adultos, sólo a los adultos. A los niños no parece importarles eso, porque a fin de cuentas, ellos crean su mundo propio; con los adolescentes no pasa lo mismo, los adolescentes llevan el rechazo tatuado en la frente, no es un rechazo por parte de los demás, sino simplemente el adolescente sabe que pertenece a ningún lado, no es un niño ya, pero aún no es adulto, nadie lo toma en serio, sus problemas pueden ser tan fatídicos como los de los adultos, sin embargo este mundo no está hecho para los adolescentes, al menos así es como se dibuja la adolescencia. Había que crearse un mundo, yo ya había empezado, reconstruía mi nueva adolescencia, que más sabía a transmutación que a adolescencia, aunque, a fin de cuentas, ese mundo fuera tan deficiente y tramposo como el de ellos, los adultos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi regreso a la vida familiar fue tan grato como el regreso a la vida escolar, sin embargo, a pesar de que en ambas hubo cambios de posición importantes, la vida escolar fue la que definitivamente marcó mi vida. En la casa, había ganado terreno, había adquirido una posición importante, tanto que mi padre, después de esa ocasión no se atrevió a golpear a mi madre de nuevo, exceptuando, por supuesto, una ocasión que por cierto, fue años después. Bueno, no le había platicado esa parte, sucede que a veces, la memoria nos hace juegos y trampas, uno cae, pero irremediablemente uno regresa a las cosas que se escondieron, porque ellas explican, de cierto modo, algunas o muchas otras. Mi padre tuvo la costumbre de golpear a mi madre, eso sucedió desde siempre, es decir, desde que yo recuerdo. Ese, quizá fue uno de los varios motivos por los que mi madre atravesó por periodos difíciles. Mi padre, como le había platicado antes, con el dinero que tuvo se fue convirtiendo en una persona horrible, persona que afloraba cuando él estaba tomado, cosa que sucedía cada fin de semana. Usted dirá que estoy loco, pero la verdad de todo, es que no puedo decir que mi padre haya sido malo, es verdad, él hizo cosas malas, pero sé que en el fondo, se sentía mal de hacerlas, o por lo menos eso quiero creer. Por lo menos quiero pensar que en algún momento de la vida, se arrepintió de todo ello. El punto es que para cuando regresé, el había atravesado por una crisis muy fuerte, y de hecho, no solo él, era pleno noventa y cuatro, a finales, es decir, vísperas de la devaluación del peso. Sin embargo, la crisis que mi padre había sufrido era otra, era crisis de poder, porque mi viaje le había afectado en lo más profundo, de cierto modo sentía culpas, y por otro lado, había sido brincada su autoridad. Por ello, después de eso, no le era fácil ponerse a los golpes con mi madre, porque se había dado cuenta hasta entonces, que nosotros, sus hijos, ya no éramos unos escuincles idiotas. La ocasión en que volvió a pegarle a mi madre, estaban encerrados en su cuarto, así que de un golpe rompí la puerta, le caí encima a mi padre y lo sujeté con tal fuerza, que me pidió que lo soltara porque lo estaba lastimando y se puso en posición de ataque-defensa, era un buen momento para desquitarme de aquel karatazo de la infancia, sin embargo eso no lo pensé por supuesto, yo no podía dejar de ver el tremendo hematoma que le había dejado a mi madre en la frente, yo solo podía sujetarlo, no sé de dónde me habían salido fuerzas. Quiso ponerse a los golpes conmigo, sin embargo, la historia familiar de los golpes a mi madre, me hizo más pacifista que el más pacifista. Razón por la cual, cada vez que se suscitan golpes en algún lado, termino más nervioso que los golpeados y los golpeadores, las novias de los golpeados y las abuelas de todos ellos juntos. Pero esa ocasión, él sabía que mi poder no procedía de la fuerza, y era un poder al que él temía, optó por calmarse. Mi padre, vio en mí, a mi regreso, fuerza, voluntad e inteligencia, eso era algo para lo que él no estaba preparado, porque antes, se esmeró demasiado en tratar a todo mundo como estúpido, nosotros no éramos la excepción, de hecho puede ser que estuviéramos en su lista como los primeros estúpidos, pero cuando yo no estuve, sus perspectivas hacia nosotros cambiaron demasiado y nosotros, es decir toda la familia. Esa fue mi primer conquista familiar, había logrado una especie de victoria para todos, aunque fuera simbólica. Reconoció que me veía distinto, que me había sentado bien el viaje según sus palabras. En el fondo, sé que su pensamiento era “podría decirte que ya eres un hombre, pero no lo haré”. De cualquier modo, si lo hubiera dicho, probablemente me hubiera quedado grande el titulito, porque finalmente, mi adolescencia a penas estaba tomando forma. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la vida escolar encontré la mayor parte de las bases fundamentales de mi vida. Empezando porque, al regresar, me encuentro con que mis amigos también tuvieron una transformación en mi ausencia, transformación que no tenía nada qué ver con mi ausencia por supuesto. Mi amigo el que se sentía fresita y no se sentaba en la banqueta ni en ningún lado si no lo limpiaba primero o si no había un papel que le sirviera de protección antimugre, para evitar que se ensuciara su ropita, se había convertido en un hippie, le llamaban &lt;i&gt;“el hippieteco”&lt;/i&gt;, además de haber pasado por su pequeña etapa de punk, aunque ya no me tocó verlo en ella. Mi amigo el árbol, seguía siendo un árbol, pero ahora más maduro, sus silencios (razón por la que lo denominé árbol) ahora estaban llenos de nuevas sabidurías… aunque pensándolo bien, probablemente solo callaba y ya, aunque no tuviera nada en mente, pero por lo menos parecía más sabio. Ellos, junto con Chris, Fabián, Jaime y Aline, conformaron mi familia escolar, familia que como en todos los casos se separó porque cada uno tomó un rumbo distinto. Sin embargo, aún están ahí, y, aunque nos vemos poco, aún podemos vernos con tanto cariño como entonces y de hecho, puede ser que aún más que antes, porque ahora lo que nos une va más allá de la convivencia, nos une nuestra historia, la historia que definió la vida en consecuencia de cada uno de nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese entonces, Los más allegados a mí, eran Oscar (el hippie) e Iván (el árbol), ambos habían entrado en un mundo para mí desconocido hasta entonces… &lt;i&gt;“el mundo de los libros”&lt;/i&gt;. La literatura se había vuelto una pasión incansable, pasión que me contagiaron de inmediato, entonces llegaron a mí, Mario Benedetti y Herman Hesse, Pablo Neruda y Jean Paul Sartre, Oliverio Girondo y Frederic Nietzche, García Márquez y Jaime Sabines… Todo ello, acompañado, por supuesto, del ajedrez, mundo también desconocido para mí, hasta entonces. La vida, después del ajedrez, nunca pudo volver a ser la misma, había aprendido a verme dentro de un tablero enorme de ajedrez con miles de piezas. Las tardes se convertían en cerveza y filosofía, entre Platón y Sócrates, Pitágoras y Da Vinci, el arte y la religión, la sociedad y las prostitutas, los padres y los mendigos, el negocio de la lástima y la crisis del país, la política y el TLC, la historia y los críticos, los historiadores y el cine, la cerveza y la poesía, la forma geométrica de la verdad y la espiral del tiempo, la virginidad y la pinche madre…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Descubrí entonces, horizontes nuevos, mundos nuevos, palabras nuevas, sentimientos nuevos, y por supuesto, sueños nuevos y con ellos… &lt;i&gt;nuevos ensueños&lt;/i&gt;, que por cierto, llamaba entonces &lt;i&gt;desprendimientos&lt;/i&gt;. Mis escritos comenzaron a ser más frecuentes y más necesarios, aunque en ese entonces, los temas de mis poemas eran lo suficientemente abstractos como para que ahora, me cueste trabajo comprenderlos, tenía mi técnica de escritura libre, que consistía en apuntar toda palabra que viniera a la mente, después de haber formulado una idea básica. Las palabras, a veces, no las conocía, pero las apuntaba, porque supuestamente yo, tenían que ver con algún conocimiento del archivo acásico o conocimiento heredado, por lo que después, me dedicaba a buscar los significados de dichas palabras y entonces mis escritos cobraban sentido. No me detuve ahí, inventé una que otra palabra también, por supuesto con significado propio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la literatura descubrí, no sólo historias y cuentos y sentimientos y bla-bla-bla, sino también, que &lt;i&gt;la palabra&lt;/i&gt; es poderosa, fundamental, tanto, como el consecuente dialéctico silencio. Uno aprende no sólo palabras que embellecen, ni lo bello en las palabras, sino también lo bello que puede haber en los silencios. &lt;i&gt;“Aunque un mismo silencio, sea distinto para todos”&lt;/i&gt;. Y muy a pesar de todo, no estaba listo, aún, para el silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida académica mejoró sobremanera debido a que el cambio me hizo tener mayor conciencia sobre la temporalidad y la responsabilidad, mis primeros cuatro semestres que habían sido un fiasco y el viaje me colocaron en sexto semestre, con veintiún materias reprobadas de veintiséis que habían transcurrido, tenía que remediarlo pronto porque no podía darme el lujo de perder más de un año, por lo que se pude decir que en un año y medio pagué todas las asignaturas que debía y las que transcurrieron de sexto, además de eso, pagué con intereses porque después de todo, resulté excelente alumno de lógica y física y presenté varios exámenes extraordinarios en lugar de mis amigos, por lo que se entiende que falsificamos credenciales y toda la cosa, para hacer posible todo ello. Exámenes que aprobaba con B o MB y me hacían ganar una cerveza o un café, no les pedía nada, eran mis amigos. ¿Sabe usted que mi padre no nos daba dinero mas que para el pasaje? Bueno, pues eso es otra historia triste, porque cuando uno estaba en la escuela y los amigos decían &lt;i&gt;“qué onda, vamos a comer algo ¿no?”&lt;/i&gt;, uno no tenía más remedio que decir, &lt;i&gt;“güey… no tengo dinero” – “vamos por una gordita, son a uno cincuenta…” “neto, no traigo dinero” – “no hay pedo, yo te invito”&lt;/i&gt;. Situación que fue común, situación que también tuvo giros dado que aprendimos a hacernos de dinero, a Chris se le ocurrió sacar dinero de los teléfonos, en ese entonces eran de monedas, él introducía un popote por la ranura de las monedas, hacía ciertos movimientos y de pronto ya estaban saliendo las monedas por la ventanita donde caían las monedas cuando no se completaba la llamada. Oscar, conseguía condones por cajas en el Seguro y comenzó a dar platicas a los grupos de los primeros semestres, sobre sexualidad y sobre el uso del condón, regalaba los condones y pedía coperacha. Lo mío era la vendimia, revendía las fichas de pago de los exámenes extraordinarios, las filas eran tan inmensas y tardadas, que la gente prefería pagar los cinco pesos que les pedía por ficha, a esperar tres horas y pagar veinte centavos. En algún momento, también hicimos, entre todos, Historias académicas falsas, los chavos pagaban bien por ellas, porque preferían pagar entre veinte y cincuenta pesos, a tener broncas familiares por haber reprobado materias. Tal vez parezca malo, pero la verdad es que lo hacíamos por ayudar a que menos jóvenes tuvieran problemas en sus casas. Ja ja, eso no es verdad, pero sonó bonito. No nos importaba, lo único que pensábamos, era cómo procurarnos dinero para las gorditas, las tortas el café o las cervezas, según el día. Con ellos igual, aprendí a patinar, a jugar Ténis de pared, a escuchar música clásica y a volar papalotes, ¿Ha volado usted alguna vez un papalote? Es algo maravilloso, sencillamente maravilloso, me encantaría, una tarde, volar uno con usted.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que le platicaba, mi adolescencia, también fue como cualquier otra, sin embargo, tuve la fortuna de estar cerca de ellos, mis amigos, quienes de cierto modo, me formaron. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una ocasión, en la escuela proyectaron un filme, que presentaba de modo poético parte de la vida de Oliverio Girondo. “El lado oscuro del corazón” filme mágico, hermoso, con un guión hecho a partir de palabras de Girondo, Gelman y  Benedetti principalmente. Ahí, empezó la historia de este poeta menor, que saca citas de los mayores, que hace malos fusiles, que repite en todo momento fragmentos que recuerda de poemas de sus autores favoritos. Ahí nació, también, el sobrenombre para la mujer del ensueño… &lt;i&gt;“La mujer que vuela”&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;La mujer que vuela, compañera, amante, amiga, todo… Presente siempre, en cada paso de mi vida a partir de aquél ensueño.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;Espantapájaros 1&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me importa un pito que las mujeres&lt;br /&gt;tengan los senos como magnolias&lt;br /&gt;o como pasas de higo;&lt;br /&gt;un cutis de durazno o de papel de lija.&lt;br /&gt;Le doy una importancia igual a cero,&lt;br /&gt;al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco&lt;br /&gt;o con un aliento insecticida.&lt;br /&gt;Soy perfectamente capaz de soportarles&lt;br /&gt;una nariz que sacaría el  primer premio&lt;br /&gt;en una exposición de zanahorias;&lt;br /&gt;¡pero eso si! - y en esto soy irreductible -&lt;br /&gt;no les perdono, bajo ningún pretexto,&lt;br /&gt;que no sepan volar.&lt;br /&gt;Porque si no saben volar,&lt;br /&gt;pierden el tiempo conmigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt; (Espantapájaros 1 versión usada en el filme*)&lt;br /&gt;Oliverio Girondo&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;b&gt;POETA MENOR&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I&lt;br /&gt;Sólo soy un poeta menor,&lt;br /&gt;sólo un payaso,&lt;br /&gt;tal vez sólo un aficionado&lt;br /&gt;tal vez sólo un niño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poeta menor, payaso y solo,&lt;br /&gt;que quiere hacer a una mujer&lt;br /&gt;algo más que sólo una mujer, &lt;br /&gt;quiero arrancarla del mundo&lt;br /&gt;y hacerla al universo,&lt;br /&gt;quiero llevarla a mi silencio&lt;br /&gt;y al infinito,&lt;br /&gt;hacerla reina de mi mundo&lt;br /&gt;y diosa de mi religión,&lt;br /&gt;llenarla de rezos y plegarias,&lt;br /&gt;y volar con ella toda la altura&lt;br /&gt;viajar en un viaje de dos&lt;br /&gt;por encima de toda la materia&lt;br /&gt;más allá de la misericordia&lt;br /&gt;y de la compasión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiero hacerla a mis ojos&lt;br /&gt;y verla volar y volar con ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mas sólo soy un poeta menor&lt;br /&gt;sólo un payaso&lt;br /&gt;pero por encima de todo&lt;br /&gt;soy un ingenuo, &lt;br /&gt;un ingenuo sólo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II&lt;br /&gt;Un poeta sólo,&lt;br /&gt;que sufre de soledad vacía,&lt;br /&gt;un poeta menor que saca citas de los mayores,&lt;br /&gt;y de filósofos y pensadores&lt;br /&gt;un poeta que sueña a ser poeta,&lt;br /&gt;y mi soledad vacía se desborda de tan vacía,&lt;br /&gt;¡Una inspiración sin musas!&lt;br /&gt;¡Mi soledad vacía que sea mi musa!&lt;br /&gt;pero de ella sólo puedo decir&lt;br /&gt;que es tan vacía...&lt;br /&gt;que cabe en ella el universo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;Aroón Rivera&lt;br /&gt;(1995-1996)&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8168472-109747173514389097?l=recuerdosperdidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recuerdosperdidos.blogspot.com/feeds/109747173514389097/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8168472&amp;postID=109747173514389097' title='2 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8168472/posts/default/109747173514389097'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8168472/posts/default/109747173514389097'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recuerdosperdidos.blogspot.com/2004/10/vi-la-mujer-que-vuela.html' title='VI La mujer que vuela'/><author><name>Poeta sin palabras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06901294659165649956</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://www.flickr.com/photos/342137_49503073944@N01.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8168472.post-109625079397352536</id><published>2004-09-26T18:52:00.000-07:00</published><updated>2004-09-26T19:23:43.646-07:00</updated><title type='text'>V La casa nueva</title><content type='html'>Cuando llegamos a esta casa, la colonia estaba desierta, los cerros estaban despejados y verdes, tanto, que en vacaciones de verano, nos gustaba subirlo en las mañanas, pero solo hasta &lt;i&gt;La roca madre&lt;/i&gt;, una enorme bola de piedra justo en la punta del cerro menor. Pararse sobre ella, era equivalente a sentirse dios y hormiga al mismo tiempo, el viento golpeaba con tal fuerza que uno tenía que flexionar un poco las rodillas para saber que no saldría volando, al tiempo de sentirse poderoso en las alturas, por encima de todo. En tiempo de lluvias crecía &lt;i&gt;La chocolata&lt;/i&gt;, lugar que utilizaban los renacuajos para nacer desesperados a ocultarse, mientras se iban metamorfoseando lentamente. A fin de cuentas, el caso no era solo haber cambiado de casa sino de vida, &lt;i&gt;¿qué diferencia puede encontrar un niño entre correr en un basurero buscando cochecitos sin llantas y muñecos sin brazos, a correr sobre pasto y buscar renacuajos y ranas en un charco de lodo?&lt;/i&gt;, la diferencia, la sabía entonces, “no se busca, se encuentra”. Aunque esa lección la olvidase después de unos años, para volver a entenderlo ahora, después de unos cuantos golpes en la frente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba a punto cumplir los siete años cuando nos mudamos aquí, edad, en la que mis padres creyeron prudente bautizarme, ya que, siendo de una familia de católicos y, ya que Dios nos había ayudado tanto, no podía quedarme al margen, la cuestión es, que mi bautizo fue a la vez confirmación y comunión, había que aprovechar la fiesta y evitar gastos, por lo que de un mismo jalón, bautizaron, confirmaron y procuraron la comunión, también, para mis dos hermanas mayores. Pero no sólo eso, se debía aprovechar la fiesta al máximo, así que mi madre hizo la comunión también. Hubiera sido poco prudente, no aprovechar la &lt;i&gt;fiestísima&lt;/i&gt;, para que mis padres se casaran por la iglesia al mismo tiempo, así que fue también, una hermosa boda. La misa, por supuesto fue una cosa eterna, porque tantas cosas eran suficientes para repartirse por lo menos en tres misas, cosa que no sucedió. Antes de todo eso, solíamos ir a misa todos los domingos, misa que yo odiaba, porque tenía que levantarme antes de las siete de la mañana, nunca me gustó levantarme temprano, aunque en aquel entonces, por lo menos tenía el hábito, ya que, cuando vivimos en casa de la abuela teníamos que levantarnos a las cinco para poder llegar a tiempo a la primaria, cuando la entrada era a las ocho. Las misas de los domingos, mi padre solía verse como burgués, en ese entonces, ya tenía la costumbre del dinero, por lo que le gustaba siempre quedar bien, el diezmo que él entregaba, era, yo creo, tanto como el gasto de la casa, en una semana, quizá, él pensara que era preferible quedar bien con Dios que con sus hijos, o quizá, simplemente trataba de sobornar a Dios para que no le recriminara que siendo un mujeriego, tuviera el descaro suficiente como para casarse en la iglesia, eso no lo sé, ni siquiera es asunto mío, él hizo su vida. Cada cuál la suya. La fiesta, hubiera sido una perfecta fiesta de pueblo, claro, si no hubiera sido en esta casa tan pequeña, porque para entonces la familia tenía familiares y amigos, la misa estaba atascada de gente. &lt;i&gt;–¿Por qué ahora somos tan pocos?–&lt;/i&gt; Y aunque la casa, también se llenó de gente, estaba claro que muchos de los invitados a la misa, no fueron invitados a la fiesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El chistecito de la comunión, me costó un poco de la fe que yo hubiera podido tener, porque, para que usted se dé una idea, mi madre, en su empeño de hacernos los más creyentes y santos de un día a otro, se desesperaba pronto de que no nos pudiéramos aprender el catecismo, por lo que se ayudó de métodos que pensaba infalibles, por supuesto fallaron tanto, que ahora ni siquiera recuerdo en qué palabras versa el dichoso catecismo. Sus técnicas avanzadas de aprendizaje eran, colocarnos de rodillas con los brazos abiertos como cristo, pero con un ladrillo en cada mano, sin poder bajarlo hasta que repitiéramos de memoria el recital ese. Mis amigos jugaban en la calle. Yo, memorizaba las palabras dictadas por el catolicismo. “Dios castiga a los pecadores, pero más castiga a los burros por no aprenderse sus palabras”. En esos momentos educativos, ni mi madre, ni nosotros, sabíamos que la misa sería tan larga, que el padre no tendría la menor intención de hacernos una sola pregunta. Finalmente, era como haber exentado una materia en la escuela, estudiar mucho, para no hacer examen. Me convertí en católico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuidar el jardín era mi obligación, tenía que barrer y lavar las piedras de la entrada, cuidar las flores, arrimarles tierra, cortar el pasto, regar las plantas… Aunque al principio odiaba esa actividad, después me sentía orgulloso cada vez que felicitaban a mi madre por tener el jardín más bello de la colonia, las vecinas, se morían de la envidia, no solamente no tenían un jardín, sino que, de tenerlo no tendrían quién se los cuidase y mantuviera tan bello como el de mi casa. Independientemente de que a mí nunca me gustaron, estaba llenísimo de rosas, aprendí a no espinarme mientras les quitaba sus hojas secas. &lt;i&gt;–¿que si esto es un simbolismo?&lt;/i&gt;–, por supuesto, todo en mi vida fue simbolismos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La infancia se me iba pensando en Erica, suspirando por las cosas que nunca me decía pero yo inventaba, suspirando por los soliloquios que sostenía con su fantasma, hábito, del que nunca he podido desprenderme… hablo sólo todo el tiempo. En la escuela, cuando ella estaba, mis palabras simplemente se escapaban fuera del alcance de mi razón, cosa, por la cual nunca le dije nada, siempre le amé de lejos. –Ja, ja– el día de la graduación, en la fiesta, ella me sacó a bailar… nunca lo hubiera imaginado, ella se había acercado, después de los largos seis años que mantuve mi amor lleno de silencios, por primera vez, por última, a estar un instante, solo un instante, únicamente conmigo. Era tanto para mí, que no pude sino pensar que se trataba de una broma de la que no me haría partícipe, simplemente porque no quería despedirme de ella, desde el fondo de la humillación. Para cuando estábamos en tercer grado, yo moría de preocupación, solo de pensar que ella fuera a estudiar en otra escuela que no fuese la misma en la que yo estuviera. Niño, era un niño, con un amor tan puro, como solamente un niño de esa edad puede concebir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer amigo que tuve en la colonia, era un niño dos años menor que yo, es decir, él tenía cinco. Jorgito, tocayo mío, hijo de una vecina que vivía a tres casas de la mía. Los terrenos baldíos como el que había frente a mi casa, se llenaban de toda clase de hierbas, chapulines, arañas y miles de girasoles. Yo jugaba más a cuidar a Jorgito que a jugar de verdad, aunque fracasara en mi juego, porque una tarde en la que habíamos decidido cortar girasoles para llevárselos a nuestras respectivas mamás, el se atravesó la calle en cuanto hube cortado el primero, lo dejó en mi jardín, volvió a atravesar la calle… nunca llegó al otro extremo. La camioneta azul que pasó encima de él, nunca se detuvo, &lt;i&gt;–¡Mamáaaa!, ¡Jorgiiiito!–&lt;/i&gt; Mi madre me metió a la casa, mientras llorando a lágrima viva y desesperación y poco entendimiento, fue a dar aviso a la mamá de Jorgito, que habían atropellado a su hijo. Yo no entendía aún lo que era la muerte, hasta ese día. Mi amigo, había muerto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La colonia se llenó de topes enormes, de comités de seguridad, de vigilancia, pero Jorgito nunca volvió a jugar conmigo, sólo vino a volver loca a su mamá, porque ella no dejaba de verlo en cada rincón de la casa, de tal modo que tuvieron que mudarse de ahí. La señora nunca me perdonó no haber sido yo el que se atravesara a dejar el girasol, me veía con rencor y aunque los demás la disculpaban por esas cosas, diciendo que estaba trastornada por la pérdida de su hijo, yo nunca me lo perdoné tampoco a mí mismo. No pude borrar nunca, la imagen del zapato que salió volando en el momento del accidente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis hermanas empezaron a tener sus amiguitas también, niñas con las que yo igual convivía, pronto comencé a jugar más los juegos de las niñas porque solo tuve hermanas, cosa que me dejó los juegos de la casita, las &lt;i&gt;Barbies&lt;/i&gt; y &lt;i&gt;Ken&lt;/i&gt;, el doctor, los monitos de papel, la tina de agua para resbalar desde la entrada de la casa hasta la reja, bañarse con las niñas… Luego vinieron &lt;i&gt;Los Amos del Universo&lt;/i&gt; a rescatarme, aunque el &lt;i&gt;Castillo Grayskull&lt;/i&gt; me duró únicamente una semana gracias a que la tarde en que lo dejé por unos instantes en el jardín, se lo robaron. Esa tarde, luego de siete días de la llegada de los reyes, yo buscaba el Castillo, hasta debajo de la cama, cuando sabía perfectamente que no estaba ahí, no podía concebir que mi castillo hubiera desaparecido. En el closet, no estaba. No entendía, por qué no lo encontraba. En el horno, no estaba. ¿Quién pudo habérselo llevado?. En el refri, no estaba. ¡Mi castillo!. En el jardín… ya no estaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Encontré nuevos amigos, niños, con los que pude poner en práctica mis tan bien estudiadas reglas de batalla, brincábamos entre la tierra, entre las hierbas y las arañas y los girasoles. Cada objeto podía ser una bomba, cada piedra una trampa, cada flor un cuartel, cada uno de nosotros un comandante, claro, después de pasar las pruebas correspondientes, suficientes, para ser el líder. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces, escucho decir a la gente que cómo quisiera volver a ser niño simplemente porque no tenía preocupaciones, quizá sean entonces demasiado viejos para haber olvidado que la niñez tiene sus preocupaciones y sus cosas serias. Yo por ejemplo, que tenía mis existencialismos desde los nueve, cosa que ya le había contado, pero lo que no le había dicho, es que parte de ello, era porque mi hermana la mayor no me quería, o por lo menos no demostraba ninguna clase de cariño, por el contrario, me arrastraba de los cabellos por toda la casa cada que tenía oportunidad de lucirse frente a sus amigas. Nunca le guardé rencor por eso, por el contrario, solo me preguntaba &lt;i&gt;¿por qué tenían que ser así las cosas?, ¿por qué yo era ten feo?, ¿por qué mi hermana no me quería? ¿Por qué Erica no estaba a mi lado? ¿Por qué me sentía como extraño? ¿Por qué me sentía como niño adoptado? ¿Quién soy yo? ¿A qué vine a este mundo?.&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;¿No le había dicho que Erica y usted podrían tener parecido en los rasgos?&lt;/i&gt; Probablemente, sean solo cosas que como con el cuento, trato de ajustar un poco, no lo niego, puede ser que la razón me juegue trucos como toda la vida, porque para serle y serme sincero tendría usted más parecido a Leticia, mi amor de la secundaria, pero la secuencia sería otra si tratara de explicar las señales en una cronología lógica. En pre-primaria, con cuatro años de edad, apareció Erica en mi vida, sería la persona más parecida a usted en el entorno en que me desenvolvía. Porque cuando pasamos a secundaria, Erica fue a la misma escuela que yo, sin embargo, apareció Leticia y ella, entonces, ocupó mi cabeza por los siguientes tres años. Erica, pasó a la historia como mi primer amor inalcanzable. Leticia, el segundo. Y usted, mientras, vivía su escuela primaria, también buscando el amor, y siendo el amor inalcanzable de alguien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A fin de cuentas, la niñez está llena igual de seriedades que los adultos son incapaces de comprender. Los adultos creen, que toda la seriedad les pertenece, que todo es el dinero y el carro y la casa y los pagarés y los recibos, las cuentas bancarias y las secretarias, los pleitos familiares y la cena de fin de año. Ignoran, a toda costa ignoran, que los niños poseen más verdades que ellos, y preocupaciones más genuinas. Mi niñez no fue distinta a otras, supongo, quiero suponer que así fue. Pronto aprendí a ser también adulto, porque mi padre se empeñaba en vestirme como un señor pero chiquito, de vestir, con camisita, pantaloncito, con zapatos lustrados, con cinturón de hebilla. Hablar con los señores de la casa, los gastos y la crisis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis vacaciones, aparte de las excursiones al cerro y &lt;i&gt;La roca madre&lt;/i&gt;, se me iban en labores de la casa, reparar los contactos eléctricos, lavar la azotea, el tinaco, pintar las paredes, arreglar las piedras del patio para que no fuesen resbalosas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que a los nueve años, estaba preparado para enfrentar la sociedad y sus problemas, razón por la cual, comencé a buscar trabajo, a los diez, fui empleado en una tienda, de la cual no querían que me fuera, claro, porque yo era tan enano aún que podía meterme completo al refrigerador de las carnes frías y lavarlo perfectamente desde dentro (empezaba a tener sentido el entrenamiento de batalla). Acomodar las frutas y verduras, acomodar los refrescos, ir a comprar las tortillas para luego envolverlas en paquetes de docena, lavar el piso y en fin, mil cosas, por la cantidad de tres mil quinientos pesos al día, cantidad que ahora, después de la conversión a nuevos pesos, y la devaluación, sería equivalente a treinta y cinco pesos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Decidí independizarme, no me gustaba tener a gente sobre mí dando órdenes, ¿aja?, compré bolsas de dulces y paquetes de tamarindos que vendía entre los vecinos y los amigos y amigas de mis hermanas, el negocio prosperaba, hasta que vino la competencia. La mamá envidiosa de un amigo mío, invirtió en un negocio similar para su hijo, yo no contaba con inversión externa, solo con mi dinero, él tenía ventajas, porque su madre compraba dulces americanos y más sofisticados. Ni los chicharrones salvaron mi negocio. Primer empresa que quebré en la vida y no la única por cierto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenía que capitalizarme, moverme a otros mercados, incursionar en nuevas mercancías, así que vendí, cosméticos, fantasía, utensilios de cocina, porquerías y hasta &lt;i&gt;brassieres&lt;/i&gt; por catálogo a las señoras. Negocio que no duró mucho porque a la gente le gusta hacerse pendeja a la hora de pagar. No obstante probé también con la joyería, negocio en el que me fue mejor porque hasta la mamá envidiosa del amigo compró algunos dijes de plata, otras señoras compraron anillos con esmeraldas, y muchas personas más, aretes y anillos de circonia. El negocio, igual, terminó cuando un anillo se perdió y entonces el señor joyero, no me prestó más mercancía. Volví a ser empleado, en una tienda, luego en una paletería, lugar de donde me corrieron pensando que yo me robaba el dinero, cuando lo que sucedió era que la niña que estaba de encargada, aprovechaba cada vez que entraba alguien nuevo para robar con descaro y echar la culpa al nuevo, esto lo comprendí el día que me corrieron porque el dueño, me dijo &lt;i&gt;“quiero hablar contigo”, “dígame”, “no puedes estar robándole a la gente, sin que ésta no se dé cuenta”, “no entiendo”, “lo menos que puedes hacer, es reconocer tus errores” “pero yo no hice nada”, “hoy es tu último día”&lt;/i&gt;. No me gusta tener a gente sobre mí dando órdenes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Diez años, once, y yo era tachado de ratero, simplemente por ser honesto, y por no entender aún las trampas de los adultos. &lt;i&gt;¡Maldita sea!. El mundo es muy complejo&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Durante todo ese tiempo, mi madre había pasado por periodos diversos. Alcoholismo, depresión, trastorno de la personalidad. Cosas, que no entendí sino cuando crecí un poco más. &lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8168472-109625079397352536?l=recuerdosperdidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recuerdosperdidos.blogspot.com/feeds/109625079397352536/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8168472&amp;postID=109625079397352536' title='5 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8168472/posts/default/109625079397352536'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8168472/posts/default/109625079397352536'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recuerdosperdidos.blogspot.com/2004/09/v-la-casa-nueva.html' title='V La casa nueva'/><author><name>Poeta sin palabras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06901294659165649956</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://www.flickr.com/photos/342137_49503073944@N01.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8168472.post-109573865389881986</id><published>2004-09-20T20:49:00.000-07:00</published><updated>2004-09-20T20:56:33.553-07:00</updated><title type='text'>IV La mujer que vuela</title><content type='html'>Al despertar&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando niño, leía un cuento contenido en un libro de la primaria, un niño relataba cómo veía él las transformaciones de las nubes, cómo, unas formas mutaban a otras. Una nube, con forma de tortuga se convertía en conejo, de conejo a gigante, de gigante a mariposa, de mariposa a dragón, etcétera. Lo importante de ello, es que recuerdo un día en que lo repasaba porque era mi favorito, claro, casi de los únicos que había leído. Salí a la calle, busqué las nubes, repasé la página… primero la tortuga, entonces vi las nubes y encontré la tortuga, ahí estaba, así como el conejo y el gigante, la mariposa y el dragón, por supuesto muchas veces o todas, tuve que inventarle a cada uno, una forma nueva para que pudiera tener la secuencia que describía el libro. Forcé la realidad, porque así tenía que ser, así decía el cuento, no había posibilidad de que no fuera de ese modo. Eso, lo recuerdo con tristeza, porque para mí existió tanto la tortuga, como la mariposa, como todo lo demás. Probablemente, en ese momento me construí una estructura de pensamiento, ¡Yo puedo moldear el mundo! me gustó tener ese poder. El poder de transformar a mi satisfacción este mundo, el poder de pensar algo y hacer que suceda solo por haberlo pensado. No lo sé, pero al día siguiente al primer ensueño, yo desperté con una sensación que jamás en la vida había experimentado. Mezcla entre vacío, desesperación, alegría, amor… sí, amor… porque debe saber usted, que yo desperté terriblemente enamorado, un amor como jamás habría creído posible, un amor enfermizo, un amor que no permitía excusas, un amor que se desbordaba de sí mismo. ¡Debía encontrar a la mujer que apareció en mi sueño. Era hora de utilizar nuevamente mis poderes, debía mantenerle viva en el pensamiento, hasta que se hiciera presente!. Finalmente, no era difícil, no podía dejar de pensar en ella… ella era todo.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Finalmente el rostro que guardé de aquél primer encuentro, se fue haciendo cada vez más lejano, podía mutar, podía ir modificándose cada vez que repasaba el recuerdo, sin embargo, conservo un archivo de respaldo que contiene una imagen borrosa, casi sin alteraciones, y otros veinte mil con cambios que sufría la imagen cada vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mundo se transformó de un día a otro, cuando me acosté aquella noche era uno, cuando me levanté… otro. Por lo menos, tengo la certeza de que a partir de esa mañana, jamás pude volver a ser el mismo, un ensueño que no pudo sino presentarse en circunstancias muy específicas, cambió mis pasos. Había que pensar rápido, debía hacer algo… Pero ¿qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque traté de seguir la vida con el mismo sentido común, no podía, independientemente de que mi sentido común no era todavía tan común para la vida norteamericana. Razón por la cual comencé a sentirme más ajeno, más intruso. Para entonces yo era un &lt;i&gt;hombrecito muy trabajador&lt;/i&gt;, podían encargarme trabajos a mí sólo, como en aquella ocasión en casa del guatemalteco. Un hombre honesto, sencillo, que reconocía en mí, parte de su propia juventud en la que él mismo había sido inmigrante. Él trataba de hacerme el trabajo ameno, con plática, el almuerzo, algunas lecciones de inglés, aunque me dejaba hacer sólo el trabajo, es decir, él estaba pagando por ello. El padre de mi cuñado había conseguido ese trabajo, decidió dármelo a mí porque en esos días él y uno de sus hijos, las personas con las que yo trabajaba, tenían un trabajo sin terminar y no podían detenerlo por este trabajo urgente. Ahí estaba yo, montando mis andamios, colgándome de las cuerdas, subiendo, bajando, atravesando la casa de un lado a otro hasta que la dejé limpia, porque el trabajo consistía en lavar las paredes de la casa por fuera. Allá, no sé por qué razón, las casas se van poniendo negras, y la única manera de hacerlas lucir bien nuevamente es lavándolas, claro, cuando no están pintadas. El método es sencillo, se prepara una porción de ácido &lt;i&gt;nosequé&lt;/i&gt;, con otra de agua, se va aplicando con un cepillo, mismo que va masajeando las paredes, y después le dispara con una pistola que lanza agua con tal fuerza que si uno atraviesa la mano fácilmente le manda al hospital, claro, es mucho más grave cuando lo que dispara es agua mezclada con arena, porque, para que se dé una idea, si deja un minuto la presión sobre un ladrillo, éste último es perforado. El caso es que el guatemalteco hacía planes para conmigo, quería llevarme a trabajar a no sé qué lugar con él, porque le parecía impresionante que un chamaco tan pequeño y tan ñango tuviera las agallas para realizar esos trabajos a los que poca gente se atreve por el nivel de riesgo. Por supuesto, nunca, mas que esa ocasión, trabajé con él, yo ya tenía contrato en otra compañía, “&lt;i&gt;Contratistas Ren y Stimpy&lt;/i&gt;”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los días venían con un aroma extraño, la nostalgia y la soledad se respiraban en cada hoja que había en el suelo, por supuesto había demasiadas, porque el otoño allá, sí es como en las caricaturas, los árboles se quedan pelones; la gente compra unas bolsas enormes de plástico naranja con rayitas, que llenan con las hojas que se caen de los árboles de sus patios, esa basura se convierte en falsas calabazas enormes, preparadas para relucir en &lt;i&gt;halloween&lt;/i&gt;. El sol rojizo se prolonga por las tardes, el aire se vuelve frío, el ambiente solemne. Todo, era un retrato de mi interior, donde mis hojas muertas estaban listas para ser basura, mi alma se sentía en un ocaso permanente, mi soledad encontraba en todo el ambiente &lt;i&gt;olor a mandarina&lt;/i&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la primaria, cuando estaba enamorado de Erica, escribía pequeñas cosas, como, “&lt;i&gt;Pienso en ti, sueño en ti&lt;/i&gt;”; era mi forma de hacerla presente, esos papelitos en donde anotaba esas palabras, estaban hechos bola en la bolsa de mi pantalón. Cumplían su función, los escondía, después ya no podía encontrarlos. A veces volví a hacer anotaciones, pero siempre lo escondí y nunca nadie, ni yo mismo pudo encontrar nada. Siempre que escribí, lo hice por la necesidad de expresar. La mañana siguiente al primer ensueño, dicha necesidad regresó con tal intensidad, que me puse a escribir nuevamente, cosa que no he dejado de hacer desde entonces. Primero el sueño, luego el sentimiento, luego, los primeros intentos de poesía. ¿Sabe usted qué es lo más curioso del asunto?, nunca antes de todo ello había leído poesía. Empecé a escribir antes de aprender a leer… ese fue, y no otro, el primer cambio que la mujer del ensueño provocó en mi vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las tardes, cada vez más cortas,  seguían siendo el deambular por las calles, aunque ahora, sólo pensaba ¿Cómo la encuentro?, ¿Dónde la busco?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En México, mi madre y mi padre sufrían, querían mandarme dinero para que yo me comprara chamarras, y ropa, lo absurdo de este asunto es que yo me había ido para hacer lo contrario, yo enviar dinero, pero como mi padre estaba ya en casa, digamos que ignoré un poquito esa razón que se había vuelto solo un pretexto. Ellos sabían que el clima cada día era más frío, y era verdad, un día, al despertar, salí al patio y había una cubeta llena de agua que estaba completamente hecha hielo. Mi padre pensaba que yo la estaba pasando mal, envejeció mucho esos días de puro remordimiento, porque se atribuía la culpabilidad de que yo estuviera atravesando por esas cosas tan jocosas, pero el punto era, que no estaba tan mal como ellos suponían. El caso es que pensaban que si yo les decía, “no, no se preocupen, yo estoy bien”, era sólo para calmarlos, disfrazando el “no se preocupen” con “el estoy bien”. A fin de cuentas, pasé por cosas duras, sí, pero ninguna de la que me arrepienta, ninguna innecesaria. Había aprendido a valerme por mí mismo, había encontrado la otra cara de la moneda. “&lt;i&gt;La vida no es sencilla, todo cuesta&lt;/i&gt;” como mi padre decía. Estaba bien, y a parte de todo había encontrado un camino qué seguir. La vida, a penas se me presentaba enfrente, debía atreverme a abrir bien los ojos a fin de que no pudiera engañarme, a fin de que no hubiera lugar a dudas de que era la vida la que se presentaba enfrente. Había encontrado una razón a mi vida, ¡encontrarle!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez, fuesen muchos factores los que me llevaron a la conclusión de que mi estancia en el extranjero había llegado a su final. El invierno estaba por comenzar. El trabajo de la construcción es imposible en invierno, las últimas ocasiones de trabajo de construcción tenía que usar doble pantalón, cubrirme la cabeza y cara con alguna prenda, porque el frío de allá no es un frío que lo haga tiritar a uno, sino, solo sentir que se quema y ponerse morado, la temporada del trabajo había concluido. Razón por la cual, me vi en la necesidad de buscar trabajo en una fábrica, algo así como de obrero, lo era, pero tenía como un ángel cuidando mis pasos, porque a la primer entrevista de trabajo lo conseguí, para lo cual tuve que falsificarme unos documentos. Cosa que me costó nada menos que cien dólares… pero yo feliz porque con mis dieciséis años, ya tenía mi ID y mi número de seguro social, que escupían lo falso por todos lados, pero ID a fin de cuentas, papeles, a fin de cuentas. La fábrica era de video juegos y máquinas de &lt;i&gt;Pin Ball&lt;/i&gt;, y mi trabajo consistía en jugar en éstas últimas, ¡trabajo que no me costaba trabajo, por supuesto! Pero mire lo absurdo del asunto, yo me sentía mal porque me pagaran por estar jugando, cuando me pedían que yo jugara cinco minutos en cada máquina, yo lo hacía en tres, porque sentía que me observaban y pensaban “&lt;i&gt;ese chamaco solo se la pasa jugando&lt;/i&gt;”, y decía, &lt;i&gt;¿qué más hago?&lt;/i&gt; – “&lt;i&gt;sigue jugando&lt;/i&gt;” – “&lt;i&gt;si, ya jugué&lt;/i&gt;” – “&lt;i&gt;sigue jugando&lt;/i&gt;”– “&lt;i&gt;ok&lt;/i&gt;”… mi “&lt;i&gt;ok&lt;/i&gt;” de resignación por supuesto, aunque no dejara yo de sentirme inútil. Por supuesto, nadie se tomó la molestia de explicarme de qué trataba mi trabajo, y el punto es que para cuando lo descubrí ya era demasiado tarde porque, efectivamente me observaban todo el tiempo, pero lo que pensaban era “&lt;i&gt;este huevón ni siquiera probar las máquinas quiere&lt;/i&gt;”, mi trabajo era de &lt;i&gt;Control de Calidad&lt;/i&gt;, si algo no funcionaba, le avisaba a los técnicos, cuando le arreglaban lo que fallaba, volvía a probarlas, cuando ya estaban bien, les ponía sus “&lt;i&gt;stickers&lt;/i&gt;” de “&lt;i&gt;Insert Coin&lt;/i&gt;” y listo. Pero ya había causado mala imagen, así que no duré mucho tiempo en aquel trabajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La razón que yo había concebido hacía tiempo era que a la mujer del ensueño, no habría de encontrarle en ese lugar sino en mi patria. Simplemente lo sabía, era hora de regresar, aunque no podía hacerlo así, de un día a otro, porque aún debía un poco del dinero que me habían prestado para poder ir allá. A parte de mi falta de trabajo, mi hermana viajaría a México… Cosas que solo reforzaron la determinación que ya había tomado. Mi estancia ahí, ya no tenía sentido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;¡Estaba listo para regresar! ¡Listo para comenzar la búsqueda!&lt;/i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mañana que comenzó a caer la nieve, me dirigía al aeropuerto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8168472-109573865389881986?l=recuerdosperdidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recuerdosperdidos.blogspot.com/feeds/109573865389881986/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8168472&amp;postID=109573865389881986' title='5 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8168472/posts/default/109573865389881986'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8168472/posts/default/109573865389881986'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recuerdosperdidos.blogspot.com/2004/09/iv-la-mujer-que-vuela.html' title='IV La mujer que vuela'/><author><name>Poeta sin palabras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06901294659165649956</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://www.flickr.com/photos/342137_49503073944@N01.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8168472.post-109521353356730480</id><published>2004-09-14T18:56:00.000-07:00</published><updated>2004-09-18T16:06:22.276-07:00</updated><title type='text'>III Enero del 82</title><content type='html'>Probablemente el orden no sea exacto, pero no importa porque finalmente las cosas sucedieron, y en este aspecto el orden de los factores no altera el producto. La mudanza hacia ese lugar remoto sucedió con una serie de contratiempos, las camionetas de mi padre eran las que utilizaba en su negocio, él se dedicaba a la carpintería y ebanistería, solo muebles finos y obras grandes en el caso de la carpintería, en ese entonces también tenía la fábrica de juguetes de madera aunque no sé cuántos años después la perdió por mala administración, desde entonces mi madre tiene la convicción de que las sociedades no llevan nunca a nada bueno, claro, no podía pensar otra cosa después de ver que el socio era quien se quedaba con la fábrica. Mi padre tuvo mucho dinero en alguna época de su vida, tuvo la buena y mala suerte de sacarse la lotería, el premio grande, le pegó al gordo, ¿sabe usted lo que le hace el dinero a la gente? la transforma. Él había salido de Tampico desde muy pequeño porque tenía encima la responsabilidad de su familia después de que muriera su madre, parte de su familia era gente sencilla sin embargo había otra parte que mas bien era mamoncilla, él originalmente era del lado de la sencilla hasta que se sacó la lotería porque entonces ninguna parte le merecía, la parte sencilla se le hizo de plano de pobretones y la otra le parecía tal vez a penas clasemediera. Él era mucho más que cualquiera de su propia familia y quizá pensara que mucho más que cualquiera, pero en ese entonces tal vez tendría unos veinticinco o treinta años y no sabía, por supuesto, lo que le deparaba la vida. Su taller siempre estuvo junto a la casa donde vivía su esposa, razón por la cual sus fugas a la casa donde estaba mi madre eran pocas, y , aunque después se fueran volviendo más frecuentes esa era la razón por la cual no estaba muy pendiente de los pagos y razón por la cual mis reyes magos eran tan mezquinos, claro, porque para entonces yo tenía un medio hermano que había, a su vez tenido un hijo el mismo pinche año en que yo nací, el mismo que fue mi compañero en la secundaria, lo que significa que los reyes le llevaban los cochecitos más modernos a mi medio sobrino cuando a mi me llevaban unos vochitos de plástico barato y de colores bien estridentes que vendían en el mercado en una bolsita con seis de estos, y a parte de todo, los tenía que compartir con mis hermanas, y lo mismo fue con los luchadores. No recuerdo si el caso era turnárnoslos o si alguno de esos juguetes lo tuvimos como completamente propio, pero bueno, eso fue en los reyes del 82, justo cuando nos mudábamos. Lo recuerdo porque nos dirigíamos hacia el nuevo hogar de pestilencias y en el carro mientras mis hermanas y yo nos repartíamos los nuevos vochos, mis padres adelante peleaban precisamente porque él nos había comprado puras porquerías, yo no sé qué tan indignada estaba mi madre o si además peleaban por otras cosas, pero hubo un momento en que él le gritó a ella que se bajará del coche, se detuvo así nomás, apagó el auto y se bajó en gesto amenazador de ir a sacarla por el otro lado, por supuesto ella rehusaba bajarse, y fue tal su desesperación que cuando él iba por la parte de atrás, ella desde su lugar le dio vuelta a la llave y el auto se encendió y él regresó al volante espantadísimo de que a ella se le ocurriera dejarlo ahí, además ella ni sabía manejar. Siguieron gritando y todas esas cosas que los adultos hacen cuando están enojados, nosotros jugábamos atrás en nuestro mundo de los niños sin entender ni pío de lo que estaba pasando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Un año antes, los reyes del 81 me trajeron una camioneta enorme, de plástico también, que venía en una caja, misma en la que me metí ese día a llorar de abandonado porque mi madre tuvo que ir a una junta de la escuela de mis hermanas, supongo que era por problemas de las colegiaturas porque en 6 de enero una junta es cosa mas bien extraña, pero yo no tenía idea de esos protocolos y solo pensaba que como en mi sueño, mi madre se había ido con mis hermanas y no volvería nunca… claro… ella volvió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mudanza, entonces, tuvo que ser un poco obligada e incómoda, sus camionetas del trabajo no podían sino escaparse porque en el taller también trabajaba el medio hermano que ya había mencionado, éste siempre estuvo pegado a mi padre, tanto, que cuando lo conocí, que fue cuando mi padre estuvo hospitalizado por el paro respiratorio y el posterior aneurisma, mi medio hermano era casi idéntico a mi padre, vestía igual, tenía el mismo bigotito, los mismos ademanes y gestos, en fin, era una réplica, digamos, un poco imperfecta. La sacada de los muebles y objetos y recuerdos fue más que rápida, lo mismo, cargar las camionetas, por tal razón tuvimos que ir parándonos a cada rato, nosotros en el carro, porque íbamos recogiendo todo lo que alcanzábamos a recuperar de las cosas que salían volando de las camionetas que nos precedían, porque cuando las cargaron aventaron todo al ahí se va.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El caso es que para el día en que usted nació, yo tenía a penas unos pocos días de haberme instalado en ese muladar, en esa nueva vida que me dejó hepatitis y parásitos. Había ya pasado por quién sabe qué tantas cosas en los poco más de mil quinientos días que llevaba de vida sin cohabitar el planeta con usted, más de mil quinientos días en un mundo en el que usted no existía… al menos como mariposa. No quiero ni imaginar ahora, por ejemplo, pasar siquiera la quinta parte de eso sin su existencia. &lt;I&gt;Me pregunto a ratos, ¿qué estaba yo haciendo exactamente en el momento en que usted llegó al mundo? ¿jugando con la tierra? ¿viendo la luna? ¿soñando? ¿viendo el cielo? ¿agarrando una oruga? ¿qué hacía? ¿qué pensaba?.&lt;/I&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué era usted cuando yo estaba en el vientre de mi madre?… Supongo que no es fácil hacerse la idea de pasar de un ambiente cálido y gelatinoso, un ambiente en el que se puede sentir perfectamente protegido, a otro en el que lo primero que hacen es darle un madracito en las nalgas, nacer es empezar a recibir las patadas en el trasero y no se diga del clima, porque pasar de aquello que mencionaba a un lugar en que el ambiente es frío y uno tiene que respirar el aire contaminado del mundo por vez primera con sus propios pulmones, usar sus ojos frente a tanta luz, &lt;I&gt;¿no debería cuidarse ese aspecto de la luz cuando uno nace?&lt;/I&gt; Cómo no va uno a temerle a la muerte si platican de ella exactamente lo mismo que es al nacer, o sea, ir irremediablemente hacia un tunel lleno de luz, ¿qué tal si del otro lado lo primero que nos espera es otro madrazo en las nalgas?. ¿Podría usted decir que no le dio miedo la primera vez que descubrió que tenía unas alas enormes encima?. El caso es el mismo, a veces nos espera una cosa maravillosa, pero no lo sabemos e inexorablemente nos da miedo. Bajo estas circunstancias, podría decir que mi razón era encontrarle, cómo no iba a llorar si había llegado a un planeta en el que usted no estaba, qué difícil tarea la de encontrar algo donde no está. ¿Se ha podido preguntar dónde estábamos antes? ¿se lo ha podido responder?. Curiosamente, lo primero que le dije a usted fue -&lt;I&gt;“No tengo la menor idea de quién seas… (lo único que puedo pensar es ¡Qué precisión!)”&lt;/I&gt;-. Claro, porque finalmente había logrado encontrarle a pesar de que había desistido de buscarle. Usted lo primero que dijo fue -&lt;I&gt;“heme aquí… desde el fondo de la nada”&lt;/I&gt; a lo que agregó &lt;I&gt;“y a todo esto, ¿quién eres? ¿de dónde saliste? ¿del fondo de la nada, como yo?”&lt;/I&gt;-. ¿Cuál cree usted que es mi respuesta a su pregunta?… En enero del 82 con su llegada, se sembraron por ahí en el mundo algunas preguntas, en agosto del 2004 las respuestas. &lt;I&gt;Ambos venimos de la misma nada.&lt;/I&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Probablemente suene demasiado pretencioso suponer que yo le estaba buscando desde el principio, es más, decirlo sería mentir, porque la primera vez que tuve noción de su existencia fue a finales del 94, lo que significa que empecé a buscarle hace solamente 10 años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando nos instalamos en casa de la abuela, la vida comenzó a ser un poco más compleja, puede sonar raro, pero, la verdad es que aunque estuviéramos en el lugar más apestoso del planeta, la educación que intentaban darnos nuestros padres era bastante buena. Para entonces mi padre ya estaba con nosotros todos los días, lo que significa que en su otra casa, la familia sabía de nosotros, era bueno salir del anonimato aunque en la transición me llevaran entre las patas porque en ese entonces se les ocurrió que ya era hora de que me registraran (a los cuatro años de haber nacido) y no podía ser sino hasta casa de la chingada, o sea en tecamac, porque así era más difícil que le cayeran a él en la movida, ¿sabe usted lo que le digo? Por un lado mi padre se esforzaba por educarnos como gente decente, pero por otro nos hacía vivir de una manera subterránea y con ambiguos ejemplos de honestidad. Sería muy cruel y desleal si satanizara por esos menesteres a mi padre, porque finalmente nos educó, nos quiso, nos dio primero lo que quiso y después lo que pudo, porque ya cuando quiso dar más había quedado fuera de contexto, porque la fortuna que había tenido se la gastó en borracheras, amigos y mujeres de cabaret, y cuando quiso pasar más tiempo con nosotros ya no vivió mucho. ¿Quién puede enseñarte a no ser mala persona cuando tienes una bola de billetes en la cartera y un chingo más en quién sabe dónde? y ¿quién, a dejar de serla cuando ya te lo gastaste todo?. La vida, solamente la vida. &lt;I&gt;Los hubieras no existen&lt;/I&gt; dice el sentido común, pero el sentido deja de ser común cuando tienes mucho dinero, porque común los jodidos. Nosotros, por ende, tuvimos demasiado sentido común, tanto, que aprendimos a vivir así, con una serie de contrastes tales, que nos permitían ser los mejor educados de la colonia, los más honestos y los más nobles. Puro sentido común. ¿Sabe usted que en mi casa no podíamos decir la palabra menso?. Era una grosería, era de lo más indecible. Si a mi se me ocurría decirle mensa a alguna de mis hermanas, era castigo seguro. Por supuesto ahora sigo creyendo que decirle menso a alguien es, la peor ofensa, pero ya no porque me vayan a castigar, claro, sería estúpido, pero pienso que el ser humano solo es menso cuando decide que sus potenciales o capacidades tienen un límite. El ser humano es inmenso. Lo que digo, es, que si fuéramos mensos, entonces sería imposible que usted me visitara, no le creería, ni esperaría que me creyera que yo también la he visitado, pero somos inmensos y por solo eso, es tan posible y tan probable que así fuese, que para mí, ahora es una verdad irrebatible. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi abuela siempre fue una persona muy pasiva, claro, estaba acostumbrada a obedecer a mi abuelo. En una ocasión, que por cierto no presencié, mis abuelos pelearon por algo que no tengo idea, el caso es que él le sorrajó el molcajete a mi abuela en la cabeza, ¿Puede creerlo?. La pasividad quizá la mantenía lejos del alcance de los molcajetazos o quizá el molcajetazo la mantuvo lejos del alcance del mundo activo, no lo se, nunca he sabido mucho de sus vidas. El caso es que ella ha sido siempre muy callada, reservada y tranquila, es canijilla y sobreprotege a sus hijos que son unos holgazanes vividores, ¿Sabe usted que los muy cabrones todavía la mandan a trabajar para que tenga ella con qué hacerles de comer?. ¿Y sabe por qué no se le despegan? Porque siguen viviendo en el terreno en el que se les acomodó hace chingomil años, lo que significa que no tienen que pagar renta, que tienen una casa segura de por vida, así fuesen veinticinco y arañas ya en la casa, porque eso sí, les gusta reproducirse como si gustaran de una comida en especial a fin de año. La abuela siguió siendo pasiva aún después de la muerte del abuelo, muerte que no recuerdo porque para entonces nuestra vida se había alejado ya de aquel lugar apestoso. Lo que recuerdo de él es que alguna vez peleó a machetazos con un tipo, cosa que casi le cuesta la mano porque le dieron un machetazo justo en la muñeca y la mano completa le quedó colgando de un pellejo, no sé qué clase de atención le habrán dado, pero no la perdió aunque le haya quedado un poco inmóvil, eso me lo platicó mi madre, pero como le había comentado, en mi cabeza está una imagen de mi abuelo con la mano colgando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En fin, habíamos llegado a vivir junto a la casa de la abuela, en el mismo terreno, cosa que nos costó varias joyas, malos ratos, una que otra grosería y algunas enfermedades. Aunque era pocamadre enfermarse porque a parte de no ir a la escuela y por ende no comer huevo tibio en la mañana, nos llevaban a un consultorio vecino de un médico homeopático y los chochitos eran más que una medicina para males corporales eran medicina para el espíritu, porque tan solo ver el frasquito y olerlo hacía que te sintieras mejor. Bueno, no fue lo mismo cuando me dio hepatitis porque ahí si me sentía de veras mal. Pero, le decía, algunos de los hermanos de mi madre mucho tiempo fueron amantes de lo ajeno, y por supuesto, nosotros éramos como ajenos, pero no nos amaban, les gustaba esculcar en nuestras cosas una que otra vez y hacer actos de magia desapareciendo algunas veces dinero y otras veces joyas, después desaparecían ellos y aparecían unas caguamas, una telecita o cosas así, ¿verdad que eran magos?. Porque además nunca nadie sabía quién se había metido a la casa a esculcar… porque para entonces resulta que nadie estaba, en la casa y nadie había visto nada, &lt;I&gt;“no, fíjate que yo ni estaba, yo salí a comprar esta tele y me fui desde temprano”&lt;/I&gt;. -¡A chingá, qué casualidad!-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Moraleja: Las casualidades no existen.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8168472-109521353356730480?l=recuerdosperdidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recuerdosperdidos.blogspot.com/feeds/109521353356730480/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8168472&amp;postID=109521353356730480' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8168472/posts/default/109521353356730480'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8168472/posts/default/109521353356730480'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recuerdosperdidos.blogspot.com/2004/09/iii-enero-del-82.html' title='III Enero del 82'/><author><name>Poeta sin palabras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06901294659165649956</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://www.flickr.com/photos/342137_49503073944@N01.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8168472.post-109495385760539910</id><published>2004-09-11T18:49:00.000-07:00</published><updated>2004-09-18T16:18:06.053-07:00</updated><title type='text'>II La mujer que vuela</title><content type='html'>El primer ensueño&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A veces uno no sabe exactamente por qué hace las cosas, éstas tiran de nosotros quizá, y no nos queda sino interpretar algo, darle forma, construir situaciones, conocer a ciertas personas, dar determinados pasos, la gente muchas veces lo llama casualidad, yo le llamo precisión, me gusta creer eso simple y sencillamente porque sé que nos movemos en más de un plano, nos comunicamos en más de un canal, nos llamamos a veces desde lo más remoto y otras desde la superficie. La causalidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi padre había hecho uno de esos abandonos exprés, un pretexto bastaba para que agarrara sus trajes, sus corbatas y sus botellas, las aventara a la cajuela del auto y se marchara siempre con la amenaza de no volver. Nosotros dependíamos económicamente de él, siempre fue así, por lo que su mejor arma siempre fue dejarnos sin un peso, era su manera de saberse necesitado, aunque para ser sincero siempre se le extrañaba y no era por el dinero, nosotros nunca hemos sido muy expresivos entre nosotros. Mi madre siempre tenía que lidiar con eso de los préstamos, los ahorros y todos esos menesteres que hacen las madres con tal de alimentar a sus pollitos. Él volvía una noche cualquiera como si nada y, bueno, no podíamos poner resistencia, independientemente de que era su casa, de que se le extrañaba, la verdad es que se le necesitaba, porque para cuando volvía, por supuesto con una tremenda borrachera encima, su coraje había pasado y las deudas empezaban a ser molestas. En algunas ocasiones, cuando nosotros éramos más pequeños, no teníamos otro remedio más que llamarle por teléfono y decirle que necesitábamos dinero para tal o cual cosa, a veces venía cerca de la casa, previa cita, nos daba lo que necesitábamos, abrazo, beso y adiós de nuevo. Eso no incluía algún peso o algún beso para mi madre. Se hacía el rudo, en el fondo sabía que ella era la única mujer a la que el había amado, pero le costaba tanto decirlo que en la vida solo recuerdo una vez que salieran esas palabras por su boca, pero eso fue en los últimos días de su vida, cuando, aunque no sabía que moriría pronto, en el fondo tenía la sensación de que el tiempo se acababa, porque ese año se la pasó intentando hacer esas cosas que no se había permitido por falta de tiempo, por sobra de orgullo y por vergüenza. Su abandono esta vez fue un poco más prolongado de lo ordinario, quizá porque ninguno de nosotros dio señal alguna, quizá porque su orgullo había también envejecido y por lo tanto se había vuelto más refunfuñón, no lo sé, el caso es que no volvía. Mi hermana la mayor tenía ya casi dos años de casada, estaba a punto de tener su primer bebé y estaba viviendo en la ciudad de los vientos, Chicago. Yo tenía dieciséis, cursaba el CCH en el plantel de Naucalpan, mi vida académica se había vuelto una verdadera porquería, de veinte materias que había cursado hasta el entonces fin de cuarto semestre, solo había pasado cinco, y eso, porque había maestros que eran un poco barcos; me había dado por el desmadre, las cervezas, el rap. Si yo sé, usted puede reírse si quiere, pero fui rapero y siempre me ha dado vergüenza reconocerlo, aunque en ese entonces me llenaba de orgullo porque no era nada malo para bailar, con decirle que tenía unos amigos igual raperitos con los que hacíamos coreografías, ja ja, tuvimos el coraje suficiente como para bailar en un circo, ¿puede usted imaginar eso?. Le llamo mi pasado oscuro. Aún y todo, fue divertido, es divertido recordarlo. No le platique a nadie, es mi pasado oscuro. Atravesaba por una adolescencia un poco turbia, como cualquier adolescencia, claro, pero a medio desmadre, de pronto, tenía que resolver una situación económico-casera, porque entonces decidí que no le pediríamos más nada a mi padre y comenzaríamos a valernos por nosotros mismos. Ah, pues fue entonces que decidí irme como buen mexicano, a los United States, a trabajar, además podía aprovechar para conocer a mi nueva recién sobrina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En qué me ocuparía, no tenía idea, solo sabía que mi hermana y mi cuñado me ayudarían con eso, mi cuñado se dedicaba a la construcción, le iba bien y podía emplearme alguien de su familia, casi toda estaba allá y se dedicaban a lo mismo. Me prestó dinero para pagar un coyote que me pasara por Sonora Nogales, viajar a Tucson, Phoenix, agarrar un avión y llegar triunfalmente a Chicago. Mi padre regresó a la casa un día antes del que yo partiría en mi viaje a la aventura, tenía que pensar rápido, tomar una decisión, por un lado yo había armado ya todo un show, por el otro, la razón decía que ya no necesitaba irme, porque finalmente la cosa económica estaba resuelta. Si no lo hacía, podía seguir en la escuela, no me alejaría de Sadoth, la niña de la que estaba supuestamente enamorado, mi familia no tendría que preocuparse por mi, ni yo tendría qué trabajar para enviar dinero a mi casa. Pero yo había armado una historia nueva, tenía que hacerlo porque de no ser así, mi padre habría ganado de nuevo, habría hecho trampa otra vez, pero esta vez me habría vuelto cómplice. Esa noche, cuando llegó y nos sentamos a la mesa a cenar, le dije que me iría al día siguiente, su semblante cambió, la seriedad en su rostro siempre fue algo que daba miedo, más que cualquier cosa que pudiera decir o hacer, su rostro serio siempre fue algo que imponía, era su mejor manera de declarar quién manda; esta vez, por primera, se terminó el juego, yo tenía una decisión sobre mi vida, tenía la autosuficiencia para mandarme a mi mismo, para hacer algo en lo que él ya no podía opinar. Preguntó por qué, “&lt;I&gt;porque tenía qué hacer algo, no podía quedarme a esperar que regresaras&lt;/I&gt;”. Quiso convencerme de lo innecesario del viaje. Mi decisión estaba tomada. Algo, muy detrás de todo ello me estaba jalando a ese lugar, todo lo demás era solamente la circunstancia, el medio. El fin no lo conocía, pero justificaba todos los medios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viaje en autobús fue largo, yo leía a cada rato la carta que Sadoth escondió en mi mochila la tarde que me despidieron en la terminal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Sabe usted lo que hizo el estúpido coyote?, me dejó esperándolo en el hotel de Sonora como cuatro días. Días en los que las cosas más comunes a mi me parecían las más inverosímiles, por ejemplo, la noche que sonó el teléfono de la habitación y al responder había una voz femenina que me decía “&lt;I&gt;Oye bebé, ¿quieres compañía?&lt;/I&gt;”, -“&lt;I&gt;no, no se preocupe, estoy bien, gracias&lt;/I&gt;”- ¿en qué cabeza cabe? Yo creía que una mujer que me había visto por ahí en el hotel se había preocupado por verme solo, ja ja, ya sé que es ridículo, pero eso es lo que yo pensé y seguí pensando hasta la noche que el coyote estuvo en el hotel y él sí quiso compañía, eso me aclaró las cosas. Una tarde estaba en el balcón del hotel tomándome una coca cola de lata, yo veía hacia el otro lado de la frontera, analizaba un poco el movimiento de los ilegales, de la migra, de la gente que coyoteaba a los paisanos y no podía sino preguntarme cómo habría de pasar yo y en qué momento, la verdad es que no analizaba demasiado, solo soñaba despierto, veía pasar los autos, veía las calles y los semáforos que me parecían de un mundo inaccesible, todo olía como a juguete nuevo que no se puede abrir hasta después de la cena, estaba un poco impaciente y emocionado; un tipo malandro se acercó, se recargó en el balcón, observó unos instantes el mismo paisaje que yo tenía al frente, sacó un cigarro, lo encendió, saqué un cigarro, lo encendí. -“&lt;I&gt;¿Vas a cruzar?&lt;/I&gt;”- preguntó. Me encogí de hombros… -&lt;I&gt;¿Quieres coca?&lt;/I&gt;- soltó sin más. –&lt;I&gt;No, aquí tengo, mira, gracias&lt;/I&gt;-. Ja ja, uno era inocente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de que el coyote fuera al hotel, su primer contacto fue a través de un achichincle al que mandó por mi, éste me contó el plan. Esperar a las ocho de la noche, brincar la reja de unos cuatro metros de alto, correr como chingado pollo, esconderme como ratero de cuarta en un arbusto y esperar que llegara por mi un auto que me llevara a casa del coyote. Pues, bueno, el plan estaba bien, a mi así me parecía, porque a fin de cuentas a los dieciséis uno no mide consecuencias, a fin de cuentas, uno es ilegal y está a punto de violar leyes, frenta a un igual uno no puede, sino confiar. El caso es que todo salió conforme al plan hasta la parte del auto que me llevaría a casa del coyote, porque, era un auto, pero público. Por supuesto, migración detiene a la mayoría de los taxis. El mío no fue la excepción. Después de vaciar mi mochila, bolsillos, zapatos y quitarme todo tipo de colguijes, me subieron muy amablemente a la camioneta, iban bromeando, yo sonreía, ellos también. Yo no entendía nada, ellos lo sabían. Más bromeaban. Estuve toda la noche encerrado junto con los delincuentes juveniles, no era un separo para delincuentes, claro, pero los chicos que ahí estaban sí lo eran, para ellos parecía ser una cosa muy ordinaria y estaban hasta emocionados porque no les habían quitado sus tachas (porque uno de ellos las escondió en una abertura que le había hecho a su pantalón en la parte del cinturón), y mismas que se metieron al instante y terminaron tan mal que se golpearon entre ellos. Yo solo miraba de reojo. Finalmente se llevaron a uno, el más violento y lo aislaron según pude entender. La fiesta estuvo en paz. (¡Huy qué fiestón!). La mañana siguiente nos llevaron de desayunar unos cuernitos de Burguer King, cuernitos que solo tenían queso, a mi no me gustaban mucho los quesos por lo que me di el lujo de regalarlo, el muchacho de la tacha no le hizo feo en lo absoluto, lo devoró con entusiasmo. Esa mañana me regresaron a Sonora y ahí estaba de nuevo en el hotel, otra vez, pero casi sin dinero. El tipo de la recepción ya me conocía le expliqué mi estado, se conmovió, así que me hizo un descuento en una habitación que le sobraba. Llamé de inmediato a la casa del coyote, gritando, exigiendo, que fuera él mismo por mi, que dejara de mandar a gente estúpida que me enviaba en taxi, trató de convencerme de que enviaría a alguien que fuera más cauteloso. No lo logró, exigí su presencia de inmediato, por la tarde noche ya estaba en el hotel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estuve aún dos días en su casa, porque tuve que esperar a que trajera a otro rancherito que mandaría también para Chicago. El pobre nunca había salido de su rancho, nunca había visto un autobús, nunca había estado en una carretera, nunca nada. De pronto, de un día para otro, estaba volando en un avión, así que imagínese su cara cuando la nave empezó a moverse y luego a tomar velocidad y despegar. También era mi primer vuelo en avión, pero por lo menos los había visto antes, estaba familiarizado un poco con el &lt;I&gt;good morning&lt;/I&gt; y el &lt;I&gt;please&lt;/I&gt; y el &lt;I&gt;thank you&lt;/I&gt;. Él no tenía ni la más remota idea de lo que sucedía cuando las aeromozas hacían todo su show; pensaba que ya había valido madres el vuelo. Lo mismo cuando pasaron a ofrecer la bebida, el pensaba que ya le estaban pidiendo sus documentos. Pero de alguna manera, de no haber sido por él quizá me hubieran regresado a México a penas diera unos pasos en el aeropuerto de Chicago, porque mi hermana no estaba enterada, gracias al coyote, de que yo llegaría esa noche. Al rancherito sí lo fueron a recoger, uno de sus hermanos, muy amigable. Yo desconfiaba porque me decía, &lt;I&gt;“vente con nosotros, yo te llevo a la casa de tu hermana”&lt;/I&gt; -&lt;I&gt;“no debe tardar en llegar”&lt;/I&gt;- decía yo, más que para tratar de disuadirlo, para tratar de convencerme a mi mismo de que mi hermana iría por mi. –&lt;I&gt;“No seas tonto, te van a agarrar, vámonos, ahorita le hablamos a tu hermana, le pido su dirección y yo te llevo”&lt;/I&gt;-. Para cuando llegué a casa de mi hermana, yo ya había cenado, y estaba ebrio, porque en casa del hermano del rancherito hicieron fiesta de bienvenida con pozole y cervezas y música mexicana. Así como me había convencido de salir del aeropuerto, me fueron convenciendo primero de tomar una &lt;I&gt;birria&lt;/I&gt; (cerveza), luego un pozole, luego otra &lt;I&gt;birria&lt;/I&gt; y otra, hasta que estaba algo ebrio, de pronto se les ocurrió que yo tendría ganas de llegar a casa, ¡Era probable! ¿no?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegué a la casa que nos indicó mi hermana, que afortunadamente no era la suya, porque lo primero que pensé fue &lt;I&gt;“a qué fiesta del terror me metieron”&lt;/I&gt;. Era casa de la suegra, ya ve usted lo que dicen de ellas, la verdad no era exactamente una bruja, pero su familia se llevaba de calle a Ren y Stimpy, eran tan puercos, que si comían cacahuates en el sillón, el sillón mismo era el bote de las cascaritas. La tarja de los trastes se inundaba entre platos, agua y desperdicios de comida, no los lavaban todos los días, no recogían la basura, se bañaban, yo creo, porque no hacerlo sería ya demasiada desfachatez, el trabajo era los suficientemente polvoriento como para que, una persona, fuese quien fuese, no pudiera soportarse a si misma sudando durante la noche. Aunque se atrevían a pasarse horas viendo la televisión después del trabajo antes de ir a bañarse. La casa desde fuera, se veía igual que ellos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa noche, de tan estupefacto que iba, entre las cervezas y el desconcierto, no me acordé, siquiera un poco, de mi sobrina recién nacida. Mi hermana tuvo que recordarme su reciente existencia, para que yo tuviera la sutileza de preguntar por ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba claro, había llegado a un lugar que no me correspondía, pero había llegado. La casa de mi hermana era cuarenta y siete veces más decente, por lo que esa noche, pude dormir tranquilo después de una semana de viaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No podría decirle exactamente lo que pensé cuando a las siete de la mañana me despertó el movimiento en la casa, porque, por un lado, yo iba con la idea de que trabajaría con mi cuñado, entonces ver que estaba listo para irse mas bien me preocupó porque yo me había quedado dormido, pero por otro lado me causó una gracia infinita ver su atuendo, cosa por la que le hice burla a mi hermana todo el día. Llevaba unos pantalones muy viejos, unas botitas café claro, una sudadera gris toda maltrecha unos guantes llenos de bolitas de goma y un casquito de plástico todo ridículo. No pude evitar soltar la carcajada en cuanto salió de la casa, obviamente después de explicarme que yo trabajaría con uno de sus hermanos. Cosa que no fue exactamente grata, porque así como vi a mi cuñado esa y todas las mañanas siguientes, tuve que vestir en adelante porque el trabajo que me consiguieron fue en lo mismo. El mundo de la construcción. El primer día de trabajo, me sentí humillado, porque la burla ahora era de mi hermana hacia mi, ahí estaba yo también con mi casquito ridículo. Además, el trabajo que se me asignó era de los más pesados, todo el día estar haciendo mezcla en una carretilla, con un azadón, acarrear los bultos de un lado a otro, acarrear las cubetas con mezcla de un lado a otro, barrer de un lado a otro, cargar los andamios de un lado a otro. Poco a poco me fueron enseñando a hacer el trabajo fino, que era el &lt;I&gt;tuck point&lt;/I&gt;, aunque no estoy seguro del nombre porque ellos solo lo llamaban &lt;I&gt;“tai pon”&lt;/I&gt;, nunca pude corroborar el nombre porque todos lo llamaban igual y está claro que solo trabajaba con familiares, ninguno hablaba bien, ya sabe, &lt;I&gt;“parkéate aquí”, “púchale ahí”, “esqüízale fuerte”&lt;/I&gt;. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las tardes se habían convertido en paseos por las calles cercanas a la casa. Las probabilidades de charlar con alguien eran casi nulas, porque, afortunadamente vivíamos en un barrio americano. No es que me estuviera volviendo racista ni mucho menos, pero ¿sabe lo que es ver a sus paisanos bigotones, vestidos con pantalones aguados de mezclilla morada y camisas amarillas abiertas a la mitad mostrando pelo en pecho y con sombrero de paja? Pues ese es sólo un caso de los incontables que hay en los barrios latinos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La soledad empezó a hacerse más explícita, quizá las primeras tardes no lo notaba simplemente porque estaba entretenido en un aparador nuevo, así era todo para mi. Un largo aparador de cosas nuevas, palabras nuevas, gente nueva, caras blancas y negras, maniquíes, autos, dólares, cemento y arena y la escoba. Todo era nuevo y a la vez prestado, era un mundo en el que yo estaba como espectador interactivo, no podía no verlo, no podía dejar de estar ahí, me hacía partícipe de una u otra cosa, pero no era mi mundo, no parecía mi realidad, era como un sueño muy profundo. Renacían en mi los problemas existenciales por los que había pasado a los nueve años, cuando me deprimía y me encerraba en un cuarto de la casa desde donde se ven a lo lejos cerros llenos de lucecitas, lugar en que me preguntaba cómo era posible que existiera tanta gente, que yo fuera tan pequeño e insignificante, &lt;I&gt;¿Qué estarán pensando esas personas ahora?, ¿Quiénes serán?, ¿Por qué mi hermana no me quiere?, ¿Dónde estará Erica en este momento?, ¿Por qué nací siendo yo?&lt;/I&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las tardes en Chicago empezaron a volverse reflexivas y de a poco, en tardes depresivas, leía la carta de Sadoth, me reconfortaba pensar que se realizara su deseo de besarme en cuanto regresara, según su carta. Cosa, que por supuesto no sucedió, porque para cuando volví ni ella se entusiasmó de verme ni yo sentía lo mismo por ella, en realidad no estuve enamorado de ella, había sido solo una obsesión, cosa que no pude reconocer sino mucho tiempo después. A fin de cuentas, el viaje me había costado el &lt;I&gt;estigma del mal de amores&lt;/I&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una mañana de agosto, mientras el &lt;I&gt;break&lt;/I&gt;, aleteaba cerca de mí una mariposa. No podía dejar de verla sin pensar en los amores frustrados de mi vida, pensaba en Erica, Leticia, Blanca, Carolina y Sadoth; ellas no estaban, no estarían más, eso era una certeza. No podía explicar el profundo vacío que se apoderó de mi esa mañana. Terminó el &lt;I&gt;break&lt;/I&gt;, Ellas se fueron… la ilusión también. Desde ese momento la soledad comenzó a hacerse insoportable, yo no podía hablar de mi vida con mi hermana, eso nunca fue una cualidad entre la familia, la vida íntima fue siempre algo vedado para los demás, era algo más que sólo personal, era algo infranqueable. No tenía amigos ni conocidos con quien charlar, era estarse solo, completamente solo en una tierra ajena. Ya no me gustaba el rap, empezó a llamarme el rock nacional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las caminatas se extendían un poco cada vez, era, a la vista, algo patético. Las noches extrañas regresaron a mi vida, pero esta vez con una razón expresa. Decirme que no estaba solo en el mundo. El primer capítulo importante fue la noche que, al estar acostado, de pronto había alguien a mi espalda, respirándome en el cuello, mi cama se volvió infinita hacia atrás, había, todo un mundo que comenzaba desde atrás de mi y terminaba en el infinito, pero ese alguien ahí estaba, yo no podía moverme, no podía decir nada, él seguía respirando. Luché un poco contra la sensación de impotencia, hasta que pude, por fin, moverme, todo había desaparecido, sus respiros, el mundo atrás. Mi cama había vuelto a su tamaño habitual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hubo una explicación, no la busqué, estaba claro que los trastornos del sueño habían vuelto. Las experiencias de ese tipo se volvieron frecuentes; ninguna relevante como la primera ni importante como la de la mujer que vuela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estaba sentado en una banca, en un lugar casi completamente blanco, ya que tenía matices grisáceos en algunas partes, ella llegó, yo le esperaba, conversamos algunos silencios con una que otra sonrisa. Caminamos después, corrimos, jugamos escondidillas en lugares ocultos dentro del blanco, reímos mucho, nos abrazamos, nos dijimos sin palabras todo lo que había qué decir. Nos besamos, apretamos nuestras manos y salimos volando. Una alarma de auto se activó con el trueno, no fui el único en despertar esa noche de tormenta. Fue la primera vez que sentí miedo por una tormenta, aunque me maravillara de lo impresionantemente hermoso que se veía cuando la calle era iluminada de un azul pálido cada vez que  un relámpago aparecía, por supuesto seguido de un enorme trueno. Fue difícil conciliar el sueño, con esa tormenta, tras el primer ensueño.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8168472-109495385760539910?l=recuerdosperdidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recuerdosperdidos.blogspot.com/feeds/109495385760539910/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8168472&amp;postID=109495385760539910' title='4 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8168472/posts/default/109495385760539910'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8168472/posts/default/109495385760539910'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recuerdosperdidos.blogspot.com/2004/09/ii-la-mujer-que-vuela.html' title='II La mujer que vuela'/><author><name>Poeta sin palabras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06901294659165649956</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://www.flickr.com/photos/342137_49503073944@N01.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8168472.post-109410260997084857</id><published>2004-09-01T22:20:00.000-07:00</published><updated>2004-09-11T19:04:54.856-07:00</updated><title type='text'>I</title><content type='html'>Las reglas de batalla&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dice mi madre que cuando era niño seguía los pasos de mi hermana, ella era como un comandante, ella daba las órdenes. Nunca cambió su forma de ser, claro hasta que se casó, porque el matrimonio no es el mismo juego, ese es otro para el que las reglas de combate se hacen siempre nuevas dependiendo de los combatientes. Mi hermana, con seis años, tenía una libertad de inventar desde sus reglas hasta sus campos de batalla, sus órdenes eran, por supuesto, una sugerencia que siempre seguíamos mi otra hermana y yo sin dudar, porque ella tenía más tiempo en este mundo, ella conocía más las trampas del terreno, las minas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nuestro comandante podía decir “encuérense para usar sus trapos de bandera” y los otros ya estábamos encuerados, la bandera era mas bien una capa con la que toreábamos a los carros, la batalla nunca la comprendí aunque supongo que teníamos una visión demasiado futurista en la que adelantábamos nuestra guerra contra las máquinas solo midiendo nuestra voluntad inquebrantable, no lo sé, aún cuando me cuentan esto yo sin memoria, no sé de qué trataba el juego, pero dicen que eso era demasiado atrevimiento, nunca he gustado de la idea de desnudarme frente a la gente, pero puede que sea simple entender que tres años no es mucha experiencia ni mucho pudor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguna vez nuestro campo de batalla se centró en el refrigerador, las reglas de batalla eran la resistencia, debo entender ahora por ejemplo que tengo temple de hombre poderoso porque pasarse todo el día encerrado en el refrigerador junto con ellas dos no debió ser muy fácil ni cosa de cobardes, teníamos el coraje para enfrentarnos a esos menesteres de la vida, por lo menos, supongo que aprendimos que no fácilmente nos rendiríamos si en una batalla real tuviéramos que enfrentarnos con un enemigo que tuviera por cárcel un refrigerador. ¿Cómo salimos de ese encierro?… muy fácil, utilizamos nuestra inteligencia uniendo los tres, la tecnología avanzada de comunicación con la que contábamos, gritamos al unísono pidiendo auxilio. Mi madre que, lejos estaba de sospechar de estas batallas, corrió desesperada a buscar a la calle a los raptores o a quiensabe qué diablos que estuviera atormentando a sus angelitos, la cosa es que si salía de casa, el sonido parecía más lejano de lo que parecía desde dentro, tardó quizá buen rato en descifrar nuestro mensaje codificado en un “¡auxilio!” para entender la posibilidad de que estuviéramos dentro de un refrigerador atrapados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una vez, sintiendo cómo avanzábamos en nuestro entrenamiento de batalla, decidimos hacer una verdadera guerra contra un enemigo real y poderoso, eso solo podía ser un amigo, ¿por qué? Sencillo… debíamos conocer sus puntos débiles, sus estrategias, su forma de ser, su constitución, debíamos comprender a nuestro enemigo para poder vencerle. Éxito rotundo, el Cepillín quedó destrozado, no pudo defenderse, victoria por sobre todas las cosas, sus trapos interiores quedaron estarcidos por doquier. Sólo quedaba esperar escondidos estratégicamente a ver si no se aparecían aliados que quisieran vengar su desaparición. Desafortunadamente elegimos mal adversario porque su mayor aliado era la suprema Mandamás de la casa, o sea mi madre. Tuvo la revancha, tuvo la victoria, nosotros nuestro merecido, aunque después nos persiguiera la paranoia de una venganza verdadera desde el más allá, si escuchábamos un ruido cualquiera que no fuese algo ordinario, como que la plancha emitiera un crujido especial, entonces desconfiábamos de inmediato porque podía estar involucrado el espíritu de Cepillín exigiendo una venganza directa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había batallas que ninguno de nosotros entendía, amenazas que no podíamos descifrar sino solo aceptar como amenazas que eran, esas cosas inexplicables que ni la suprema Mandamás podría comprender, ella por supuesto no las decodificó como nosotros, debíamos estar preparados para un ataque, permanecer alertas, cuando ella solo decía prepárense para dormir. Yo nunca lo vi, pero mis hermanas aseguran que fue real. Era una tarde casi noche de navidad o por esos días, la verdad es que mi memoria me ha jugado trucos tan sucios como que me hacen recordar a veces, cosas que ni siquiera viví, este caso es algo similar, alguien me platica, yo me imagino y el tiempo y mi memoria hacen el resto, se queda grabado como si yo mismo lo hubiera visto. El punto es que del comedor a la ventana había unos cuantos pasos, dos metros quizá, aunque después más de veinte años las distancias y las dimensiones son algo muy dudoso, claro, la percepción es muy engañosa. En la ventana apareció un rostro, por fuera, que señalaba a una de mis hermanas, la mayor. Completamente blanco, sin expresión, el rostro, apareció aún por segunda vez, y ambas hermanas pudieron, la primera verificar que no había alucinado, y la segunda que la primera no mentía. Yo solo lo supe de platicado aunque tenga la imagen de ese rostro blanco pegado a la ventana, guardado en mi memoria. Esas reglas de batalla jamás las pudimos entender, aunque nos quedara claro que no podríamos tener paz de ahí en adelante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siguieron muchos otros atentados por el estilo, como cuando los pitufos cobraron vida ante la psicosis de la sociedad que aunque no tuviera la certeza de la falacia, por lo menos tomaron la precaución de dejarnos sin ese juguete del pitufo de trapo y sin ver la tele donde no podía verse ni el azul de los noventainueve pitufos y la pitufina ni ningún otro color.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese mundo tan agitado, tan amenazado, tan… hostil, mis demonios comenzaron a nacer como pez en el agua. –Yo iba de la mano de mi madre, mis hermanas venían a los lados. Nos dirigíamos a una panadería que se encontraba en una esquina que mas bien era triángulo, desde unos pasos antes había advertido ese montón de tierra, a mí siempre me gustó la tierra, era una montañita que prometía momentos de felicidad, momentos de ser creador, de moldear mundos y toda clase de cosas que uno quisiera, tierra negra, húmeda y hecha montañita, era mía, lo sabía en el fondo, me pertenecía simple y sencillamente porque me llamaba. Mi madre, antes de entrar a comprar el pan nos decía “no se vayan a meter a la tierra porque se van a ensuciar y les voy a pegar”, ¡ah, porque una cosa era vivir como pobres, pero otra muy distinta que gustáramos de la mugre!, yo, por supuesto tenía que experimentar, violar las reglas, entrar a combate, me subía al montón de tierra, un paraíso… Mi madre, al salir de la panadería tomaba de las manos a mis hermanas y echaban a correr, yo corría detrás de ellas gritando ¡No me dejen!, y lloraba ¡no me abandonen! corría con todas mis fuerzas, pero no avanzaba, mis movimientos eran lentos y gritaba más ¡por favor, no me abandonen! mis gritos no se escuchaban, la voz no me salía ¡perdóname mamita! ¡no me dejes!, y  ellas desaparecían a lo lejos, de pronto un muro caía cerrando la calle, dejándome fuera del alcance de mamita, caía otro detrás, cerrando todo camino y diciendo “no hay vuelta atrás”- siempre despertaba muerto en llanto, mis demonios me atormentaban con ese sueño recurrente, sueño que duró varios años. Pero entonces había comprendido una regla super importante, había que temer al castigo. La enseñanza a fin de cuentas era sencilla “No desobedecer nunca a la suprema Mandamás”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando intentaron echarnos de la vecindad, no lograron sino sacarnos solo del departamento porque tuvimos la gracia de contar con una vecina compadecida que nos alojó mientras mi padre se enteraba del asunto y se tomaba la molestia de poner un poco de atención en la casa, o sea, tuvo qué, porque no había otro remedio, según recuerdo en ese entonces no iba a la casa todos los días, no era tan experto en las artes engañatorias. Mi madre, por supuesto, no era la engañada, era, más bien, el amorcito de mi padre, porque ella apareció en la vida de mi padre cuando él ya se había casado hacía ya unos veinte años, yo qué sé, finalmente el cálculo es fácil, cuando iba a la secundaria en mi grupo tenía un compañero que se llamaba igual que yo, bueno el primer nombre y el primer apellido, pero lo que para todos era una casualidad, para él y para mi, era una terrible coincidencia y a la vez el principio del odio silencioso, porque nuestras respectivas familias debían, por decirlo así, odiarse por puro protocolo, porque a esas alturas ya sabían de nosotros y nosotros de ellos. Ese chico era hijo de uno de mis medios hermanos, ja, tenía en mi grupo a un medio sobrino. Todo mundo se hacía el ciego. Cuando llegó mi padre el día del desalojo comenzaron a preparar la estrategia, ¿cuál?, ¿contra quién?, regla nueva qué aprender sobre las batallas contra la vida, “preparar la supervivencia”, plan de emergencia. Estuvimos no sé cuántos días o quizá semanas compartiendo el departamento de los vecinos, a nosotros no nos importaba, teníamos más compañeros de guerra. Los niños nos caían al dedo como anillo, o digamos, como buenos combatientes y enemigos para nuestra batalla. No bien cumplí los cuatro cuando ya estaba emigrando a un nuevo campo de batalla, ese había sido mi entrenamiento, muy deficiente, por cierto, porque cuando mi padre y yo jugábamos al karate él ponía la regla “si yo lloraba él se iba”. Uno de niño es necio y no entiende las trampas de los adultos, así que de pronto él me soltaba un karatazo con toda la intención de hacerme llorar y no obstante sufrir después la culpabilidad de que él se fuera, porque entonces mi madre también lloraba. No había llegado a los cuatro cuando había sido víctima conciente de las trampas de los adultos, mi entrenamiento había sido deficiente en combate cuerpo a cuerpo, sin embargo comenzaba a tener mis primeras lecciones sobre psicología y estrategia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos mudamos a un terreno que tenían mis padres, terreno donde se había acomodado a mi abuela y a sus hijos, hermanos de mi madre, porque ellos habían venido como mi madre, desde el rancho a probar suerte a la capital, por supuesto con las manos vacías y, tiempo después de mi madre y alguna de sus hermanas. Esa historia no la conozco bien, además en ese entonces yo solo sabía que era casa de la abuela. La cosa más deprimente, porque era un cuartucho con una bola de gente amontonada tanto en la sala-cocina-comedor, como en la recámara múltiple donde dormían todos hechos bola en dos miserables camas. Si me pregunta usted, ¿A qué olía ese lugar?, aunque en realidad no sabría decirle exactamente el olor, era una mezcla entre borracho y caño y basura. Nosotros, los burgueses que veníamos desalojados de una vecindad por no pagar la renta o qué se yo, nos instalamos en otro espacio que mandó construir mi padre en calidad de urgente, ya se imaginará usted, ni siquiera tenía techo de cemento, sino de lámina de asbesto por donde se metía el agua de vez en cuando. Las calles… no había calles mejor dicho, pura tierra, no había baño, no había agua, luz, de milagro. No tengo idea cómo es que vivimos ahí dos largos años, además de venir hasta la ciudad todos los días a la escuela, eso sí, particular. -Ja ja-, no entendía por qué con mis amigos los reyes magos eran generosos y con nosotros eran poco menos que compadecidos. Un contraste terrible, hermoso si lo veo desde acá en los años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si usted me hubiera visto en ese tiempo, no juzgaría si hubiera hecho lo que hizo la niña a la que un amiguito de la primaria le dio un anillo de compromiso a mi nombre, por supuesto me mandó derechito y sin escalas al diablo diciendo “pinche negro feo dile que no alucine”. Por supuesto todo menos lo que dijo, fue un terrible malentendido, mi amigo había planeado declararle su amor a otra niña del grupo, llevó un anillo lindísimo con diamante y todo, no recuerdo si le hubiera podido quedar a alguna de las dos, porque supongo que él no había comprado un anillo sino que lo habría hurtado de las joyas de su casa, finalmente en chico era riquillo y que lo comprara tampoco habría sido difícil, salvo que ¿cómo compra un niño de ocho años un anillo de compromiso?. El caso es que fue rechazado, lógico, pero no era tan lógico que me lo regalara para que yo le pidiera matrimonio a la niña de la que yo estaba enamorado hacía años, o sea, era mi primer amor, pero lo mantenía así, creciendo, de lejos, usted sabe, como la luna quiere a la tierra, así la quería yo a ella, claro que nunca decía “la amo” sino “me gusta” era suficiente decirlo de ese modo, la otra palabra no la comprendía aunque en el fondo la experimentaba. Yo rehusé su oferta, no quería  romper mis propias leyes, yo sabía que no le gustaba y por lo tanto aceptarla era asegurar mi propia derrota, era entrar en una batalla que no podía ganar, que tenía perdida sin haberla empezado, era mejor así, sin decir nada. Pero él, en su desahucio, no podía sino convertirse en redentor o quién sabe qué diablos, pero se aferró a que yo tenía que entregarle ese anillo a Erica, tenía que pedirle matrimonio. Se aferró de tal modo, que llorando aún su propia derrota, replicó que si no se lo daba yo, se lo daría él, (levanté los hombros). “Regla número uno, sea claro”. No sabía si el le declararía un amor que no sentía o le declararía el amor que sentía un amigo (yo), mi gesto era, pensando que haría lo primero porque lo segundo no tenía mucho sentido; el se dio la media vuelta e intenté detenerlo “no, por favor”, pero no le importó, así que muy decidido, mientras yo no podía salir del baño del puro miedo, fue a declararle mi amor y a pedirle que se casara conmigo. ¡Qué inverosímil!, a los ocho años ya me habían rechazado una propuesta de matrimonio que yo no había hecho. De cualquier modo, no pude evitar llenarme de tristeza y llorar varias noches en secreto. “Regla número dos, llore todo lo que sea necesario”.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8168472-109410260997084857?l=recuerdosperdidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recuerdosperdidos.blogspot.com/feeds/109410260997084857/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8168472&amp;postID=109410260997084857' title='0 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8168472/posts/default/109410260997084857'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8168472/posts/default/109410260997084857'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recuerdosperdidos.blogspot.com/2004/09/i.html' title='I'/><author><name>Poeta sin palabras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06901294659165649956</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://www.flickr.com/photos/342137_49503073944@N01.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-8168472.post-109410180132523962</id><published>2004-09-01T22:05:00.000-07:00</published><updated>2004-09-01T22:10:01.326-07:00</updated><title type='text'>PRÓLOGO</title><content type='html'>Mariposa : Candelilla que se pone en un recipiente con aceite para conservar luz de noche. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Usted, Mariposa, es un resumen, una antología de mis recuerdos, bien es cierto, que mi memoria no es de concurso, mi vida en sí, no es de concurso, pero lo importante de esto, es que usted tiene la brillante característica de saber siempre lo que sucede, lo que ha pasado, de otro modo, puede ser que lo intuya o invente, pero a fin de cuentas puedo creer que lo sabe; por lo menos ahora usted tiene un papel importante en mi vida, mi vida que no es tan importante, pero sabe, o debe saber que en adelante usted, no será solo una estampita con mi biografía escrita en diecisiete renglones, no, usted será un compendio, una recapitulación de mi vida, una enciclopedia en doce tomos llena de significados, simple y sencillamente porque usted ahora no me conoce y me conoce por dentro, yo no le conozco pero le conozco hasta los huesos, este es un pacto. No es que quiera abusar de su imagen ni mucho menos, por el contrario su imagen no la toco, porque su imagen vendrá sola simple y sencillamente cuando termine de relatar mi historia, ya le dije que es usted la suma de todos los simbolismos más importantes en mi vida, y ésta, se termina de contar con el simbolismo de la mariposa. Usted está aquí por eso, por las acepciones que representa ser mariposa. Mi mariposa.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/8168472-109410180132523962?l=recuerdosperdidos.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://recuerdosperdidos.blogspot.com/feeds/109410180132523962/comments/default' title='Post Comments'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=8168472&amp;postID=109410180132523962' title='1 Comments'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8168472/posts/default/109410180132523962'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/8168472/posts/default/109410180132523962'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://recuerdosperdidos.blogspot.com/2004/09/prlogo.html' title='PRÓLOGO'/><author><name>Poeta sin palabras</name><uri>http://www.blogger.com/profile/06901294659165649956</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='22' height='32' src='http://www.flickr.com/photos/342137_49503073944@N01.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry></feed>
